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En los supermercados la cosa es distinta, pero no menos “persuasiva”. Hay muchas, pero muchas técnicas que ellos usan para que uno compre. El otro día leía en un reportaje que en los supermercados todo está pensado estratégicamente: los carritos se inclinan hacia la derecha para que justo-justo uno se acerque a las góndolas y saque algo, la música es suave para que uno se relaje comprando, los pañales están cerca de las cervezas para que el marido que vaya a comprar los pañales por encargo de la esposa, pueda tentarse con las Heineken, las Brahma y las Cristal (puaj las Cristal). Y así, todo es un plan maestro en el que la mayoría de la gente cae.
Yo no lo voy a negar, me gusta comprar cosas, pero lo pienso harto antes de hacerlo. No tengo ninguna tarjeta de crédito porque no me gusta el concepto de tener algo sin haberlo pagado completamente. Siento que no es mío hasta que no lo pague, así que todo al contado no más. Y como no soy millonaria, compro al contado lo que se puede y para lo otro se ahorra.
Toda esta perorata a propósito de que ayer fui al Líder y me regalé puros gustos. Un chocolate, un bolso, un té irlandés, un par de calcetines y comida más cara que la de la semana para mis gatos. Es muy entretenido comprar (pero sin endeudarse).
1 comentario:
UY! EL CONSUMO ME CONSUME....QUE GRANDE ES "TOMY" MOULIAN
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