viernes, marzo 16, 2007

Lo que pasó en el veterinario

No había contado esto acá, pero hace dos semanas mi gato Jerry se clavó un palo en su pata quién sabe dónde. En el techo supongo. La cosa es que no podía caminar y cuando finalmente descubrimos lo que era sacamos el palo, pero una parte –la filuda-, quedó dentro y dañó el músculo. Mala suerte, porque se le infectó y el veterinario le recetó antibióticos, antiinflamatorios, cuello isabelino y curaciones tres veces al día.

Así estuvimos diez días, hasta que ayer 15 de marzo tocaba sacarle los puntos. Yo pensé que todo estaría bien, si lo veía todos los días correr y jugar con mi otra gata, comer y tomar agua como contratado pero... hubo complicaciones. La herida no cicatrizó bien, estaba infectada aún, así que todo de nuevo: agua oxigenada, puntos y carne viva a la vista, anestesia local y tranquilizante para que pudieran coserlo sin que se moviera. Mi hermana y yo éramos las asistentas, una afirmándolo del cuello, otra de las patas traseras y la veterinaria trabajando en su patita depilada. Después de lo que vi ayer, ya perdí todo miedo a la sangre y a las heridas, y además aprendí que la anestesia que se les pone a los animales es la misma que usan los dentistas en nuestra boca.

Más encima, el pobre estaba tan asustado que me tiraba las garras como pidiendo que lo sacara de allí. Una hora duró todo, y me perdí Casado con Hijos, pero no importa.


Ahora, nos quedan tres curaciones al día por dos semanas más con agua oxigenada, povidona y aloe vera. Esa planta es maravillosa. Yo me la pongo en la cara cuando tenga la piel seca o muy roja, pero además sirve como cicatrizante natural y parece que es muy bueno. En 14 días más podré decirlo con propiedad, porque estoy segura de que esta vez mi gato sí se va a recuperar. Tuve esa sensación cuando lo estaban suturando. Esperemos.

4 comentarios:

Princessa dijo...

Que penita da cuando a uno se le enferman las mascotas.
A veces como que la gente no te entiende…
Uno se encariña mucho con las mascotas y las llega a querer muchísimo.
Suerte, y que se mejore pronto tu gatito.
Un abrazo

Cristian dijo...

Yo también sufría mucho cuando se enfermaba mi perrita. La pobre, además, le tenía miedo hasta al termómetro del veterinario, y le daba por asustarse y no despegarse de la mesa de tratamientos, o morder al doctor. Ninguna de las dos cosas servía. El último recuerdo que tengo de ella es sujetándola después que la habían atropellado. Hace ya tres años que se fue. :-(

Saludos!

Capitan Futuro dijo...

Chuta!, mi gato nunca se enfermo, pero cuando lo hizo, murió a la primera. Lo echo de menos. Ojala tu gato se mejore pronto por que son geniales.

Saludos y mucha paz.

RIPNE dijo...

Todo un tema para mi. Cada vez que empiezo a leer algo respecto a veterinarios y mascotas se me aprieta el estómago. Muchas historias tristes hay por ahí.
Recuerde dos cosas (yo tengo cinco gatos y crío desde hace unos ¿25 años?): Mucha hidratación (eliminan todo igual que nosotros, por la orina), ser estricto en los cuidados aunque e regalón se moleste (el genio de los gatos es peor que el de las minas) y MUCHO OJO CON LAS VISTAS AL VETERINARIO. Los gatos hacen terribles cuadros de estrés. De rabietas a paros. A ese nivel.
Suerte con eso.