Voy a empezar a poner música de nuevo...
Si hay algo bueno que tienen las teleseries de Canal 13 son las canciones que escogen. Ya pasó con George Baker y su “Little green bag” en “Machos”, y ahora “Long cool woman in a black dress” de The Hollies en “Lola”.
Me gusta mucho The Hollies. Mi canción favorita del grupo, “The day that Curly Billy Shot Down Crazy Sam McGee”, no la pude encontrar, pero esta igualmente es muy buena…
Ahora, el tema…
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Más allá de las consideraciones técnicas y fílmicas –que las tiene y son extensas-, la saga de El Padrino provoca un sentimiento común de identificación masculina que no tienen otras películas, una especie de “estilo de vida” que utilizan gran parte de los hombres para incluir en su diario vivir los preceptos de Vito Corleone, Michael y compañía: el amor por la familia, la venganza contra aquellos que osen atacar a uno de sus miembros, el respeto por la matriarca, pero a la vez, la separación absoluta de las féminas con temas de trabajo. O al menos eso es lo que les encantaría poder hacer.
No sé ustedes, pero yo en todas partes me encuentro con ejemplares chilensis autoproclamándose como “Don” y usando su polerita de El Padrino (y después dicen que las mujeres somos las groupies…).
Los personajes
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Los hijos de Vito representan tres estereotipos que, sin querer, siempre nos estamos encontrando en el mundo político, escolar, empresarial, incluso entre los niños de cinco años que van al jardín infantil…
Sonny: Buena persona, pero impulsivo, quizás demasiado. No mide las consecuencias de sus actos y se pone furioso cuando ve que le hacen daño a uno de los suyos. Aplica aquello del ojo por ojo diente por diente sin pensar cuál es mejor oportunidad.
Freddo: Sé que en el fondo es buena persona, pero a mí siempre me pareció cobarde y miedoso. Mario Puzo lo describe en el libro como “conciliador, sin poseer ni el magnetismo personal ni la fuerza animal tan necesaria para los conductores de hombres”.
Michael: Hay personas así, que al principio parecen los más débiles y renuentes, pero una vez convencidos interiormente de algo, suelen ser los más implacables. Nada de palabrerías ni exabruptos, sólo acciones decididas y pensadas.
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Kay es un caso especial. Es el personaje a través del cual nosotros entramos al mundo de la mafia, porque en un comienzo, ella sabe poco y nada del tema, proviene de otro mundo y se le nota. Esa escena donde Michael cierra la puerta enfrente de sus narices siempre me llega, y a ella es a quien más entiendo cuando se hace a un lado, cuando se rebela y no quiere que sus hijos sigan el mismo camino. Los últimos párrafos del libro son de Kay, rezando por el alma de Michael mientras el nuevo Padrino hace y deshace.
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Hay muchas cosas que se pueden hacer pasar por un accidente… Muchas. Muahahaha.