miércoles, junio 27, 2007

El vil dinero

Sería bonito linkear aquí “Money” de Pink Floyd. O “Money’s too tight to mention” de Simply Red. O incluso “Material girl” de Madonna. Pero aún no aprendo a linkear canciones, así que bien pueden imaginarlas.

En fin, ya aprenderé.

Este fin de semana en la página 11 del diario La Tercera:

“Papá, de regalo de cumpleaños quiero volar en un avión comercial. Quiero volar en un avión grande junto a otras personas y ver cómo es un aeropuerto por dentro” dijo un niño. El menor del diálogo –de 11 años- es hijo de uno de los nuevos megamillonarios norteamericanos que “aburrido” de viajar en lujosos jets privados, quería experimentar un vuelo real.

También este fin de semana en Terra.cl, un reportaje acerca de cómo compran las mujeres ABC1 acá en Chile:

“De este modo, las compradoras ABC1 gastan en promedio unos 400 mil pesos en una compra, monto que puede ser costeado en cuotas o al contado pero que en cualquier caso equivale a sólo un par de prendas”.

Son casos extremos, pero reales.
Ni yo misma y creo que ninguno de los lectores de este blog cabe dentro del perfil de los gastadores de arriba. Trabajamos para sobrevivir algunos o dependen aún de los padres otros.

A poquísima gente le sobra la plata, y el dinero es un tema muy relativo: lo que es una miseria para unos puede ser vital a fin de mes para otros... Por eso, es un tema que trato con respeto.

Y claro, todos tenemos obligaciones monetarias ineludibles, todos ahorramos (siempre es importante), pero también, siempre hay espacio para algún gusto o lujo, el disco de turno, la esperada película, el libro que justo llegó, la entrada a la venta, etc.

Así que partiendo por casa, me puse a pensar qué porcentaje de mi dinero destino a pequeños lujos personales, y sí, un monto va para las cosas-olorosas-y-bonitas-para-niñas, algún disco que no tengo y que está en oferta... también me paseo por la librería “Qué leo” de Providencia a ver si hay algo que me tiente, 3 o 4 entradas al cine por mes... y sería todo.

Así que la pregunta es ¿Quién se queda con la plata de sus pequeños gustos mensuales? ¿El dealer de películas pirateadas en dvd? ¿La Feria del Disco? ¿La sección de comidas ricas del supermercado? ¿El mall más cercano? ¿Burger King’s y Mc Donalds? ¿Chiletabacos y la CCU? ¿Amazon? Cuenten, se puede conocer a una persona según cómo gasta.

P.S. Este post sirve además para reafirmar mi postura anti tarjeta de crédito. Sólo tengo la del banco, que apenas uso y pago al día siguiente porque no me gustan las deudas. Y no pretendo sacar ninguna tarjeta en Falabella, Almacenes París, Presto ni ninguna de esas marcas que al final siempre terminan ganando. Mientras menos mejor.

domingo, junio 24, 2007

Que muera el bar Catedral

Santiago, viernes recién pasado, 21.00 horas, y después de comernos todos los picoteos disponibles.
Bárbara: Podríamos ir a bailar...
Ale: Podríamos... pero no sé de ninguna fiesta
Bárbara: Pero podemos averiguar en internet
Ale: Ya! (pasto seco me dicen)

Cinco minutos después...

Bárbara: En la Blondie hay una fiesta gótica...
Ale: No, guácala
Bárbara: En el Club Miel hay algo funk...
Ale: No me gusta... ninguna ochentera?
Bárbara: Creo que no
Todas: Buuuuuu

Más rato…

Bárbara: Tengo ganas de ver "Paris Je t'aime"
Ale: Yo también! La tengo pendiente, pero no he tenido tiempo
Paula: Yo la vi y es preciosa!!! (sacando pica)
Bárbara: Veámosla, a lo mejor hay una función ahora.
Ale: Síiiiii
Bárbara (revisando una libreta donde había anotado las funciones): 21.30 en el cine El Biógrafo.
Ale: Vamos!

Salimos pasadas las 21.20 y llegamos justo cuando la película estaba empezando. Eso es lo bueno del departamento de mi amiga, que como está en Plaza Italia, todo lugar al que queramos ir nos queda cerca.

El cine El Biógrafo es uno de los pocos que van quedando con aquella costumbre de que un señor con linterna te guía hasta tu lugar para que no te pierdas, y aunque los asientos son un poquito más incómodos que los del Hoyts, se agradece la nostalgia. La película dura 119 minutos, y se compone de 14 directores distintos y 14 cortos acerca del amor en Paris; no sólo amor de parejas, también amor de hijos, amor a una ciudad, amor de amigos... Me gustó mucho... y la última historia cerró con broche de oro.

Después de eso, la idea era ir a tomarnos algo, y como ambas habíamos leído que el bar Catedral era bonito, lo nombran en todas partes y quedaba muy cerca, decidimos ir a ver qué tal.

23.30 horas. Bar Catedral. Calle José Miguel de la Barra.

Lleno como si el mundo fuera a acabarse mañana. El humo de cigarrillo impregna mi abrigo color guinda y eso no me está gustando. Nadie nos pesca en la primera planta. Subimos a la terraza para ver si hay algún sitio disponible... en efecto hay una mesa sola en un rincón, pero cuando le preguntamos a un colapsado mozo si nos puede poner unas sillas, nos mira con cara de "Ja-ja-ja". Sigue en lo suyo.

Derrotadas, reconocemos que no hay lugar para nosotras en el famoso Catedral, que ni siquiera es tan bonito. Nos vamos.

Al final terminamos comiéndonos una pizza a la piedra y un amaretto sour en un bar medio oculto llamado "Bajo llave", en un pasaje cercano al Barrio Lastarria. Bastante bueno... hasta tocaron a “Keep feeling fascination” y "Sara" de Human League mientras estábamos conversando. Con buena música ya se ganó la mitad de mi corazón.

Lo pasé bien. Siempre es bueno ponerse al día con las amistades. Y siempre es bueno pasar al lado de los carabineros cuando vamos de vuelta a la casa, porque con dos niñas solas y tanto malandra en este mundo, nunca se sabe.

jueves, junio 21, 2007

About Miami

Viajar sola dejó en evidencia lo volada que soy en la vida diaria, pero como siempre hay alguien que me advierte las cosas de una u otra manera, acá se hace menos evidente.

Me perdí en el aeropuerto de Santiago… así que obviamente me perdí también en el de Miami, que es gigante y lleno de negros gordos gritando en inglés. Media hora paseándome antes de dar con el lugar al que iba… y cuando terminé el tercer vaso de agua, me acordé de que en otro país uno no debería tomar agua de la llave. Pero no me pasó nada!

Hubo muchas cosas que me llamaron la atención en mi viaje, voy a hacer un breve listado porque no quiero olvidarlas:

-En el avión de ida a Miami viajaba también Juan Luis Guerra (sin los 4.40). Muy alto y muy simpático el hombre. Esa canción “A pedir su mano” es un clásico merenguero que llama a bailar.

-Dicen que para conocer un lugar de verdad hay que caminarlo, y eso hice yo. Fui al Lakeside Memorial Park porque me gusta ver cómo son los cementerios. Este era un parque al aire libre rodeado de un canal y con lápidas de piedra oscura. Había poca gente, así que pasée y me quedé un buen rato ahí.

-Seguí caminando, porque estando en EE.UU., tenía que entrar a un Wal Mart y tomarme un milkshake de chocolate en Wendy’s. Hice las dos cosas y cuando caminaba de regreso al hotel comenzó la lluvia, pero nada de frío como acá… el agua era tibia y la humedad era tanta que me transpiraban las manos, algo que nunca me pasa. En cinco minutos era un pollo mojado, pero un pollo mojado feliz.

Ale y el consumismo

Estuve en dos malls, el International Miami y el Daulphin. El primero lo recorrí entero, con el segundo no alcancé, pero todo lo que vi me gustó. Entré a una librería y me quedé adentro una hora… hay libros tan buenos en este mundo…

No me las voy a dar de seria contando que sólo fui a mirar libros… también aluciné cuando entré a la tiendas de Body and Bath Works, The Body Shop y Victoria Secret.

Traje tanto dulces y tantos chocolates que parece que pretendo enfermar de diabetes a todos mis conocidos.

Bueno, y la parte seria, el congreso al que fui, estuvo más entretenido de lo que esperaba. Conocí a argentinos, colombianas, peruanas, mexicanos, una venezolana, una puertorriqueña y una ecuatoriana, y todos andaban en lo mismo que yo. Que vivan los latinos. Los argentinos son tan pepecortisonados y tan coquetones con las niñas... al menos eran simpáticos. Desayunamos y almorzamos juntos, salimos a comer juntos, nos reímos de los modismos de cada país y hasta me cantaron el cumpleaños feliz con un pastel... de chocolate.

En resumen, me gustó todo lo que vi, mis maletas no se perdieron y yo llegué sana y salva, aprendí cosas que no sabía y el saldo es más que positivo.

(La foto de más arriba es la vista que tenía desde la ventana del hotel… qué lindo despertar así)

viernes, junio 15, 2007

¿Quién puede defender a LUN?

Hace ya varios meses que no leo LUN.

Llegan todos los diarios por suscripción a la oficina, menos La Cuarta y el mencionado LUN, y como cada vez que entro a la página web mi computador colapsa, me cansé de seguir intentándolo y sólo me quedo con la portada que vi en el quiosco.

En estos últimos días he hablado harto sobre reporteo con un periodista que efectivamente reportea –yo me pasé al bando de las comunicaciones corporativas hace casi un año-, y he recordado los tiempos en que cubría crónica policial y el fotógrafo con quien me tocaba salir “cuidaba a la niña” para que nadie la mirara feo en las poblaciones (igual me miraban feo apenas decía que era periodista. Hasta un manotazo por la espalda de una señora furiosa me llegó una vez).

Todo eso, y muchas historias más me pasaron en LUN. Siempre digo por Las Últimas Noticias estudié lo que estudié, porque era el diario que compraban en mi casa desde mis primeros recuerdos. Cuando todos los grandes lo desocupaban, yo lo tomaba y lo leía, miraba las fotos, hacía los juegos del Club del Ingenio, leía a El Monito y coleccionaba las enciclopedias Larousse que regalaban los domingo. Soñaba por poder trabajar ahí.

Después terminé el cuarto año de Periodismo y cuando llegó la época de postular a las prácticas, apunté todas mis balas a LUN y quedé. Me acuerdo de la ilusión que tenía a los 21 años y me vuelvo a ilusionar. Lo pasé muy bien, aprendí todo lo aprendible, conocí gente buena y gente no tan buena, me reí mucho, y el periodista que yo más admiraba por su forma de escribir y contar historias es mi amigo hasta el día de hoy.

Pasaron dos años y las cosas se echaron a perder. El 10 de octubre de 2003 fui des-pe-di-da del diario por razones que me costó uno o dos meses procesar. Una profesora de la escuela me dijo que agradeciera el sobre azul, porque todo trabajador debería vivir uno como experiencia de enriquecimiento. Me pareció consuelo de tarjeta Village en ese minuto, pero con el tiempo me di cuenta que tenía razón, y aunque la historia haya terminado mal, lo comido y lo bailado (o debería decir, lo reporteado y lo publicado), no me lo quita nadie.

Así que estuve mirando la página de LUN hace un rato, mis notas que todavía están en el archivo de noticias... y como no pude leer mucho, estoy pensando en comprármelo a la salida y volver a reencantarme con la versión en papel recordando los viejos tiempos.

Y cuando todos hablan pestes de LUN, dicen que el diario es una porquería y que nos denigra como país (y he escuchado cosas peores), yo me paro y lo defiendo, porque si no fuera por LUN, quizás en qué carrera hubiera terminado (aunque igual encuentro que las portadas con famosillos hablando puras tonteras son un bodrio... pero bueno, es lo que vende y es lo que mantiene a toda la maquinaria que hay detrás).

PS. Aprovecho de contar que por pega, no creo que esté conectada la próxima semana porque mañana me voy a Miami (a Mayami chico, a Mayami). Y como el martes 19 de junio es mi cumpleaños, pienso autobrindar con sol, palmeras, sombrero y factor 60. El viernes 22 me espera la celebración con mis amigos (y paso el dato, para los que me conocen en persona, de que me gustan las tortas y los pasteles con harto chocolate).

miércoles, junio 13, 2007

Ahora que la camiseta de panty es mi mejor amiga...

Estaba revisando los nicks de mis contactos del Messenger y había como cinco o seis personas que tenían escrito algo relacionado con el frío.

No sé cuál será el umbral de frío de los demás, pero el mío siempre es bajo. Ese de manos y pies helados, con harto guante, calcetín doble y camiseta de panty. Gordura de ropa le dicen.

Y este año, he mirado con codicia los guateros de mano que venden en Casa&Ideas.

Veo pasar con envidia a los niñitos que se ponen esos gorros de lana en donde sólo se ven los ojos (y que usan algunos asaltantes también).

Todas las mañanas hago mi propia “batalla del calentamiento” mientras camino al metro.

Todo el tiempo estoy pensando en comer sopaipillas.

Pero me doy cuenta cada día que no soy la única, porque últimamente todo el mundo anda muy abrigado.

En Lasegunda.com hay una encuesta que pregunta qué hace la gente en los días invernales. Resultados preliminares:

Quedarme en cama: 26%
Comer sopaipillas: 23%
Salir a mojarme y “chapotear”: 5%
Caminar románticamente bajo el mismo paraguas: 4%
Ver películas: 8%
Llegar temprano a la casa para jugar con los niños: 14%
Nada, sigo mi rutina normal: 20%

Hay un 20% que es bastante fome... Yo no salgo especialmente a chapotear cuando está lloviendo, pero si la lluvia me pilla en la calle y con mis botas de agua puestas, chapoteo igual. Lo que nunca hago es quedarme en cama, porque no tengo la costumbre. Fui criada con eso de que aunque llueva, al colegio se va igual y se aprovecha el día, así que no soy buena para quedarme acostada.

Pero qué tanto después de todo. Si uno se moja, se seca. Es tan simple que no vale la pena quejarse. A pesar del frío, me sigo quedando con el invierno.

sábado, junio 09, 2007

Cómo odio las peluquerías

Yo: Dani, córtame las puntas del pelo y te regalo un chocolate.
Hermana: No, tengo que estudiar.
Yo: Estudia después, no te cuesta nada.
Hermana: Te dije que no.
Yo: Por favor, no quiero ir a la peluquería.
Hermana: Ale, déjame ya?.
Yo: Tonta

Hermana: Fea

Esta es una conversación típica con mi hermana, que ahora tiene 22 años. Yo le digo tonta y ella me dice fea incluso cuando nos contestamos el teléfono. Tuve que ir a la peluquería a emparejarme las puntas por su culpa, cosa que evito porque les tengo manía desde que, cuando niña, una peluquera que parece que recién estaba aprendiendo, me hice un piquete en la oreja y me sangró.

Por suerte esta vez no pasó nada.

Los días corren tranquilos con pequeños momentos de felicidad:

-“Justo nos queda el último abrigo de la talla que usted quiere” (la vendedora)

-“Y ahora vamos a escuchar el tema Come on Eileen de los Dexy’s Midnights Runners” (locutor de la radio Universo).

-“Su deuda nacional total es de cero pesos” (la grabación telefónica del banco)

-“El cobrador está malo, así que pase no más” (el chofer de la 503, mi micro Transantiago)

-“Ese libro está en oferta” (el librero)

-“Prrrrrrrrrrrrrrrrrrr” (el gato ronroneando cuando una le hace cariño)

-“Tienes el pelo bonito” (la peluquera a la que no quería ir)

miércoles, junio 06, 2007

¿Grabar o no grabar?

He aquí un tema para el que no tengo respuesta: el uso de la grabadora en la entrevista. No estoy hablando de TV (estamos fritos sin grabar las imágenes) ni de radio (también lo estamos). Me refiero más bien a la entrevista que uno hace y después escribe, la que va al diario, revista, sitio web, etc, pero con la condición de que tenga alcance masivo.

Tengo una grabadora Panasonic de microcassettes que uso... pero en realidad no uso. Me explico: cuando tengo que entrevistar a alguien lo grabo, pero pongo todos mis sentidos en escuchar bien lo que me dicen porque después no descasseteo ni escucho por segunda vez lo que ya sé. Me da lata. Aplico memoria y las frases quedan casi iguales, sin perder su sentido ni inclinación original, porque estoy en contra del uso de la grabadora.

Explico por qué:
1. Pone a la gente nerviosa, quiéralo uno o no. La miran con desconfianza, nunca se olvidan de su presencia y están pendientes del cassette que gira.

2. Esquematiza las respuestas... el viejo truco de hablar bonito e impostado cuando la conversación no es natural.

3. Cada vez pasa menos, pero si los computadores fallan, los hervidores fallan, las estufas fallan... las grabadoras a veces no graban a pesar de haber presionado Play/Rec, y no se puede hacer el loco de no acordarse de nada de lo que te dijeron sólo porque confiabas en el aparatito.

En los ’60, el periodista y socialité Truman Capote no grababa nada, y recordaba casi un 100% de lo que le decían. Textual, con pelos y señales, muletillas y modismos. Algo de eso se muestra en las dos películas sobre su vida, “Capote” e “Infamous”. Así escribió su libro “A sangre fría”, así escribió la conversación que tuvo alguna vez con Marilyn Monroe después de un funeral en ese pedazo de texto que es “Una adorable criatura” y así también se ganó el odio de Marlon Brando cuando le sacó confesión por confesión: se iban a tomar unas copitas y Mr. Capote le contaba alguna dramática experiencia suya para que Brando pensara “pobre chato, lo ha pasado pésimo en su vida, le voy a contar que yo también pasé algo terrible”. El problema es que después Capote publicaba y Brando no.

Ese ejemplo muestra que la conversación durante la entrevista –sin grabadora-, es un arma de doble filo dependiendo de la ética del escribiente, así que la pregunta es, lectores periodistas, ¿la grabadora, se usa o no se usa? ¿O dependiendo del caso? Y para los que no son del gremio, imaginen que por alguna razón deben dar una entrevista algún día ¿confiarían en alguien que no usa grabadora pero que igual va a publicar lo que digan? ¿Confiarían en gente como yo que odia usarlas, pero tendrá total atención a sus palabras?

Bonus track:
Un pequeño extracto de “Una adorable criatura” (1955), reseña libre de Marilyn Monroe y una de mis lecturas favoritas:

Truman Capote: ¿Crees que ya podemos largarnos de aquí? Me prometiste champán, ¿recuerdas?
Marilyn: Lo recuerdo. Pero no tengo dinero.
Truman Capote: Siempre llegas tarde y nunca llevas dinero. ¿Es que por casualidad te figuras que eres la reina Isabel?
Marilyn: ¿Quién?
Truman Capote: La reina Isabel. La reina de Inglaterra.
Marilyn (frunciendo el ceño): ¿Qué tiene que ver con esto esa gilipollas?
Truman Capote: La reina Isabel tampoco lleva dinero nunca. No se lo permiten. El vil metal no debe manchar la real palma de su mano. Es una ley o algo parecido.
Marilyn: Ojalá aprobaran una ley como ésa para mí.
Truman Capote: Sigue así y quizá lo hagan.

Texto completo para los que quedaron con ganas de más

sábado, junio 02, 2007

Reminiscencias escolares

“Tómese el pelo niñita”
“Saquen lápiz y papel”
“...hoy vamos a hablar de las drogas”
“Si mañana viene con esa basta, no entra a clases"
“Mañana hay reunión de apoderados...”
“Ustedes me van a volver loca”
“Quién se robó el borrador!!!”
“...las semaneras son...”
“Si no estudian van a ser unas porras toda la vida"
“...venga a la pizarra...”
“Voy a repartir las pruebas de la nota más alta a la más baja...”


Sí, me ha bajado la onda escolar nostálgica últimamente. El otro día soñé con el tema.

Me he preguntado en qué estarán mis ex compañeras, cuántas tendrán hijos (sé de al menos cinco), y si las monjas seguirán igual de estrictas.

Qué recuerdos de la hermana Brisa, la hermana Teresina y la hermana Judith encaminándonos por el sendero de la luz desde kínder hasta cuarto medio... sin mucho éxito. Estuve en colegio de monjas rodeada de niñas revoltosas y aunque a ellas sólo las veíamos en la clase de religión una vez a la semana, todas eran viejillas, y por lo tanto, harto retrógadas.

Tengo un buen recuerdo de cuarto medio. Curso unido a pesar de los inevitables grupos con las más afines. A la hora de luchar por causar comunes todas éramos una. Me acuerdo del silencio inquebrantable cuando una de nosotras le tiró una cáscara de naranja por la espalda a una odiosa profesora. Ninguna delató a la culpable y las cuarenta nos quedamos castigadas una hora después de la salida. Eso es lealtad.

Además éramos chicas conscientes. Un mes antes de terminar las clases hicimos un calendario en cuenta regresiva para no olvidar lo que nunca más se iba a repetir.

Me acuerdo y sonrío, pero hace mucho tiempo que ni siquiera paso por la calle donde está mi colegio de niñas con medias blancas en verano y azules en invierno.

jueves, mayo 31, 2007

Nubes informadas

¡Ja!
Las nubes leyeron mi blog, concedieron mi deseo y esta mañana llovió.
Qué alegría.

miércoles, mayo 30, 2007

Deseos invernales

Quiero vacaciones.

Al menos quiero que sea viernes.

Tengo en tres calendarios marcado que el 4 de junio es feriado, pero como me han informado ya sucesivas veces mis amigos y colegas del trabajo, NO LO ES.

Malditos calendaristas que hacen las cosas mal y crean en la gente falsas expectativas.

Mi lado “Capitán Planeta” se ha enojado mucho estos días cuando ve a la gente tirar las colillas de cigarrillos al suelo estando aún prendidas. Siempre las estoy pisoteando para que se apaguen bien, sobre todo cuando caen sobre el pasto... es daño gratuito. Esta mañana venía camino al trabajo y pisé tres colillas y el aire está asqueroso. Cómo tan irresponsables digo yo, si no cuesta nada.

Quiero que llueva. Tengo mis botas de agua azules listas para salir a caminar apenas llueve, pero sólo hace frío. Tengo una bufanda nueva, rosado Amoxicilina.

Me gusta mucho la ropa de invierno.

domingo, mayo 27, 2007

El día en que se me arrancó el perro...

Me lo bailé todo otra vez.

Y dormí una hora y media y hoy he pasado de largo.

Cuando terminó la fiesta, nos subimos a un taxi para irnos a la casa de mi amiga Bárbara y, animosas como estábamos, le dijimos felizmente “buenas noches” al conductor. Nos respondió con un “buenos días ya” en tono “ubíquense, señoritas”. Después nos contó que recién se había levantado para trabajar, y nosotras, el par de carreteras, recién yéndose a acostar.

Bueno, para eso son los fines de semanas.

Después me vine a mi hogar, toda cargada porque se me ocurrió pasar a la feria a comprar nueces, almendras y miel, cosas que me da por comer con el frío. Me siento como Winnie the Pooh comiéndome la miel con el dedo.

Dos casas antes de la mía, siento los ladridos y los saltos del Master, el perro de mi casa, que seguramente me había olido y estaba saltando de alegría.

Tengo una relación de amor-odio con ese animal. Me gustan los perros, pero este es demasiado violento. Me ensucia los abrigos, me muerde los talones cuando camino cerca suyo, se me tira encima cual Dino con Pedro Picapiedra, cuando me visto de blanco lo tengo que amarrar antes de salir al patio… y yo podría tolerar eso con buen humor, pero el gran defecto del Master es que odia a mis gatos, y ya se sabe que el enemigo de mis amigos gatos… es mi enemigo también.

La cosa es que lo quiero… pero de lejitos. Le compro galletas de perro cuando estamos en la buena, pero no se las doy personalmente porque es capaz de comerme la mano.

Retomando, llegué a la puerta de mi casa, busqué las llaves, abrí la puerta y… el perro se me arrancó a la calle, corriendo como bólido, levantando polvo y haciendo nulo caso a mis gritos de “¡Master veeen! ¡Maaaaaaaasteeeeeeeer!” (sí, me puse un poquitín histérica).

Si mi mamá o mi hermana se hubieran enterado de que se escapó “el perrito lindo” -porque ellas lo adoran-, me hubieran colgado en el puente del Mapocho. Por supuesto, el perro a ellas no les hace las embarradas que me hace a mí.

Así que pensé un plan de acción rápido, entré a mi casa corriendo, dejé mis cosas en el suelo, abrí el tarro con su comida y me metí un poco en el bolsillo para usarlo de cebo. Salí a buscarlo. Estaba como a una cuadra de distancia oliendo y ensuciando las plantas. Me acerqué lento, pero apenas me vio, corrió una cuadra más, y dobló la esquina el muy malvado.

“Por allá se fue el perrito”, me dijo una señora cuando me vio perseguirlo. Lo alcancé de nuevo y tome su correa, pero yo no soy fuerte y él sí, así que se volvió a arrancar y se metió a una casa que tenía la puerta abierta (no entiendo cómo alguien puede tener la puerta abierta como si nada).

Tuve que llamar a la casa y pedir que por favor, me ayudaran con el perro que estaba adentro, porque era mío y se me había escapado. Lo tomé y me lo llevé diciéndole en el camino que cada día que pasa se transforma en un perro más y más malo.

Llegamos y lo amarré un rato, pero después me sentí culpable y lo solté. Menos mal que no le pasó nada y menos mal que no pasó ningún auto. A veces lo odio, pero sé que me lo lloraría todo si le pasa algo.

Voy a dormir ahora para empezar bien el lunes. Lo mejor que se pueda si es que se puede.

jueves, mayo 24, 2007

Cansada feliz

Estoy cansada, pero soy una cansada feliz.

Desde el martes que no he parado, entrando y saliendo, corriendo para no atrasarme, llegando más tarde a mi casa, pescando a medias lo que me dicen, repasando cosas en el camino porque el tiempo no me alcanza. Pero mientras corro en la vorágine, pienso que me hace muy bien sentirme activa y productiva.

Lo único que me molesta es que estoy durmiendo menos, como cinco horas y media con uno o dos desvelos cada noche. Despertadas tontas en que me pongo a pensar qué es lo que me toca hacer al siguiente día, pero antes de que lo recuerde, ya estoy dormida de nuevo.

Y yo descanso 7 u 8 horas normalmente, tengo que regresar a eso.

Como sea, a pesar de todo lo mencionado arriba, esta noche tuve una cita impostergable con mis amigos para ver los últimos capítulos de Lost.

Todos llegamos con un aporte para el picoteo, todos con el penúltimo capítulo ya visto, como diciendo “llegué con la tarea hecha profe”. Y los seis que estábamos reunidos nos sentamos a las 19.50 y nadie nos movió de la silla/sillón hasta las 21.30.

Siempre he dicho que los gringos pueden ser muy tontos en política exterior haciendo estirar el chicle injustificadamente con la ocupación en Irak, que pueden ser muy fanáticos de cosas que a nadie le importan y que pueden ser un fiasco en la vida práctica, pero son secos para hacer buenas series y dejarla a una metida con las tramas.

Es que cuando Jack y los demás…
Y cuando Kate se detuvo…
Y cuando Sawyer dijo…
Y cuando llegó Locke…
Y cuando el gran Hurley avanzó…
Y la escena final…

Estuvo todo muy bueno.

Y queda demasiado tiempo para que empiece la cuarta temporada…

Mientras tanto, las entradas ya están compradas para Piratas del Caribe 3 el viernes, y también están compradas para la fiesta diva ochentera del sábado.

Estoy muy contenta, pero no hay ninguna razón en especial.

lunes, mayo 21, 2007

Reflexiones del 21 de mayo

Lo raro de ser periodista, es que siempre tienes la obligación de estar informada, y si no lo estás en alguna cosa, los desconocidos te miran con cara de “¿pero cómo no puedes saber eso, si eres periodista?”.

Por eso mismo, hay veces en que digo que no no más, que nadie tiene por qué saberlo todo. ¿Acaso un arquitecto conoce las estructuras de todos los edificios? ¿Acaso un cocinero conoce todas las recetas?

En todo caso, mi deber profesional me dijo esta mañana que tenía que ver el discurso de la Bachelet, porque es la cuenta anual y bla bla bla. Pero me ganó la flojera y me quedé toda la mañana viendo “Héroes” hasta el capítulo 20 (la serie gringa, no confundir con O’Higgins y Carrera, que me gustan pero son otra cosa).

Así que ahora estoy leyendo en Terra los pormenores del asunto para no andar tan colgada mañana. Porque puedo contar perfectamente en qué andan Hiro Nakamura y Peter Petrelli, pero recién me estoy enterando de que habrá US$650 millones anuales para la educación y los deudores del Serviu van a poder condonar la deuda. Sobre Transantiago, Bachelet dijo que las tarifas no van a subir hasta que el usuario no tenga todas las garantías (o sea, no deberían subir este año, ni el siguiente, ni el subsiguiente).

Bueno, y ahora que mencioné la serie chilena “Héroes”, me acordé que el otro día conocí a una niña que hizo de extra en uno de los capítulos. Tuvo que ponerse un vestido de dama antigua y estar sentada en la iglesia de San Francisco toda la mañana a principios de marzo, con 30 grados de calor. Me contaba que a las tres horas de espera estaba chata, pero el esfuerzo valió la pena y lo pasó muy bien.

Yo también lo hubiera hecho, porque me gustan los vestidos antiguos y además, la serie la van a repetir muchas veces de aquí al 2010. Todo el mundo tiene la opción de verte si apareces. Siempre he querido ir a una fiesta de disfraces con ropa antigua, pero en las dos últimas he terminado vistiéndome de Minnie porque tengo guardados en mi pieza el cintillo con las orejas y la falda roja.

Y para terminar, mi tocaya de La Serena, La Ale, me invitó a hacer un meme (muchas gracias) y aquí estoy, respondiendo lo que se me viene a la cabeza (invito también a cualquier interesado a responder estas preguntas en su blog):

Si fuera un mes: Marzo, todavía con calor, pero ya no a niveles desesperantes, y con las noches todavía tibias para sentarse en una terraza a conversar hasta las tantas.
Si fuera un día de la semana: Viernes, porque uno desde que se levanta ya está sonriendo y pensando en lo bien que lo va a pasar.
Si fuera un planeta: Saturno, porque me encantan sus anillos
Si fuera una hora del día: 11 am, me gustan las mañanas, funciono mejor
Si fuera una bebida: Té de naranja
Si fuera un instrumento musical: Piano, porque es tan sutil y tan poderoso
Si fuera una fruta: Una roja sin duda. Frutilla, manzana.
Si fuera un sabor: Chocolate
Si fuera un postre: Leche asada…
Si fuera una comida: Yo creo que tengo un antepasado ratón en mi vida, porque me encantan todos los quesos. Sería un queso gouda, uno parmesano y uno azul.
Si fuera una parte del cuerpo: Ojos, cafés y con pestañas largas
Si fuera un CD: Sería “Misplaced Childhood” de Marillion
Si fuera una canción: “Too much love will kill you” de Queen
Si fuera una asignatura: Castellano se llamaba en mis tiempos
Si fuera un deporte: Mmmm, difícil este tema para mí, porque soy nula. ¿Los juegos de mesa son un deporte? Sí es así, sería dominó.
Si fuera un número: 3, sólo porque siempre me ha gustado
Si fuera una edad: Mmmm, en todas las edades que estoy pienso que son la mejor. Pero sería 27 ya que voy camino para allá…
Si fuera un color: Rojo! Es que me encantan las cosas rojas.
Si fuera una ciudad: Yo creo que sería una media invernal y neblinosa como Londres.
Si fuera un invento: Yo sería la radio, la radio ga ga.
Si fuera una película: Mmmm, una mezcla entre “Garden State” y “Miss Congeniality”
Si fuera un actor/actriz: Si fuera actriz, yo sería Natalie Portman. Si fuera actor, Johnny Depp.
Si fuera una carrera profesional: Periodismo, no quiero otra
Si fuera un país: Chile, igual lo quiero
Si fuera un sentimiento: Amor, sin dudar
Si fuera una virtud: Sentido común, porque falta mucho en estos días
Si fuera un defecto: Lo siento, pero sería egoísmo
Si fuera un personaje histórico: Qué difícil… me gusta María Antonieta, pero un poquito más centrada.
Si fuera un artista/banda: Obviamente, Queen
Si fuera una obra de arte: Sería “La Joven de la Perla” de Johannes Vermeer.
Si fuera un libro: “Mujercitas” de L. May Alcott, porque de cada hermana tengo algo y ese libro lo releo todos los años.


viernes, mayo 18, 2007

Qué bueno que sobre gustos no haya nada escrito

Cuando uno revela sus placeres culpables en música o películas, hay que asumir que se está condenado a las bromas.

Esta semana en un almuerzo se me ocurrió decir que, aunque estoy como quince años alejada del target, me gustan las canciones de “High School Musical”, que he visto la película dos veces, y que probablemente me consiga el dvd.

Y así, todos los oyentes empezaron con “a la Ale le gusta Troy”, “la Ale va a ir al concierto al Estadio Nacional”, “la Ale ya tiene la entrada comprada”, etc. OK, me gustan las canciones, pero no voy a ir a ninguna parte a ver a los niños. Me caen bien, eso es todo.

También se me ocurrió decir que cuando estoy aburrida, me gusta ver las películas de Lindsay Lohan, partiendo por “Juego de Gemelas”, una película de Disney en que un par de gemelas son separadas -una se queda con el papá, la otra con la mamá-, y cuando a los 11 años se encuentran en un campamento de verano, se cambian para vivir con el padre que no conocen, y después se reencuentran a la fuerza. Y he visto “Life size”, “Freaky Friday”, “Herbie, fully reloaded” y “Just my luck”. Entre todo el lote, la única rescatable es “Bobby”, sobre el asesinato de Robert Kennedy, pero el resto me entretiene mucho.

En música, mi placer culpable es un grupo ochentero llamado Bananarama y Rick Astley. Me sé de memoria “Love in first degree” y “Together forever”.

Escucho y canto todas las canciones de Phil Collins. Es el único por el que pagaría mi entrada para un concierto en estos tiempos. Bueno, los Rolling Stones también. George Michael también.
Por eso digo, qué bueno que sobre gustos no haya nada escrito.

martes, mayo 15, 2007

Mis buenos deseos para la vejez

Cuando sea vieja, no quiero olvidarme del pasado ni enfocarme solamente en el achaque de turno o en el remedio que tenga que comprar en la farmacia. Quiero estar consciente de lo que esté viviendo, y quiero hacer comparaciones con el pasado.

Quiero probar en la práctica y con mi propia experiencia si se cumplen las teorías sobre la vida, si las frases de buena crianza son consuelos baratos o realmente son ciertas, porque en la actualidad uno no tiene el campo de visión lo suficientemente amplio como para saberlo.

Quiero ser una vieja inteligente, seguir haciendo puzzles, leyendo libros y revisando los diarios sin que se atrofien mis capacidades mentales. Me gustaría ser como la miss Marple de Agatha Christie. Podría soportar los dolores y podría hacerme con paciencia todos los tratamientos que me exijan, pero me costaría aceptar que me volví incapaz de valerme por mí misma.

También quiero ser una vieja con el pelo blanco. Nada de teñidos que te dejen la cabeza lila, rosada o amarillenta, como el pelo de una Barbie vieja. Ya sé que uno no amanece como yo quiero de un día para otro, pero voy a tratar de acelerar el proceso.

Pero lo único que sé, es que seguramente cuando sea vieja me seguirá gustando escuchar y cantar mis canciones favoritas, comer dulces, escribir, leer y juntarme con mis amigas. Probablemente tenga varios gatos, muchos más de los dos que tengo ahora.

Qué loco pensar en esto ahora. Es que anoche soñé que iba de visita a un asilo.

jueves, mayo 10, 2007

Animales de costumbres

Ayer se me cayó la mitad de la taza de té en el teclado del computador donde trabajo. Me urgí, pero menos mal que alcancé a limpiar (gracias Kleenex) y pude seguir escribiendo sin problemas. Así que si les pasa, calma, uno no se echa el computador.

Por la tarde fui a la cocina –también en mi pega-, y cuando levanté la cabeza después de agacharme a buscar un plato, me pegué fuerte en la frente. Me dolió, pero justo me llamaron por teléfono y tuve que pensar en otras cosas. Hoy me miré al espejo y me quedó una marca harto fea.

La culpa de todo esto es habernos cambiado de oficina la semana pasada, y el lugar en donde estamos ahora, a pesar de que queda a una cuadra del anterior, por dentro es muy distinto y mucho más grande.

Todas mis cosas cambiaron de posición y por eso me he mandado los pastelazos que mencioné arriba.

Es verdad que somos animales de costumbres, lo compruebo cada día.

Y cambiando drásticamente de tema...
Sobre la noticia de Queen del post anterior, seguiré atenta porque hay muchos cables que dicen que será Borat quien hará de Freddie Mercury, pero uno que me envió La Furia dice que no. De todas maneras, el productor de la película es Robert de Niro, y después de haber visto “The good sheperd”... algo bueno va a salir de esto.

Y sobre las sugerencias para que vaya a ver este sábado a “Dios salve a la Reina” al Teatro Caupolicán, con ese grupo argentino que hace de Queen pero no es Queen... prefiero pasar. Nada personal contra ellos, debe ser genial lo que hacen, pero si pago por algo, que sea el original o nada. Mejor pongo mis DVDs de Wembley en la pantalla más grande que pueda conseguir y soy feliz.

lunes, mayo 07, 2007

Esto todavía no me convence...

Desde que supe que harían una película en el cine con la vida de Freddie Mercury, y que Johnny Depp sería quien posiblemente lo interpretaría, yo saltaba de felicidad, porque Queen es mi grupo favorito y Johnny Depp es mi actor favorito.

Pero ahora me entero de que el papel de Freddie lo tendrá Sacha Baron Cohen, el mismo que hizo de Borat, el tipo de Kazajastán que hacía puras ridiculeces y posaba con un traje de baño horrible.

Dice el cable que “Cohen superó en la contienda a Johnny Depp para protagonizar la realización, luego de sorprender a los productores por su versatilidad en el papel de Mercury”.

Habrá que esperar. Igual, si uno mira las fotos, se parecen bastante. Si al actor le cortan un poco el pelo, se deja crecer bigote, se enchueca ligeramente los dientes delanteros, se pone los pantalones blancos y la chaqueta amarilla... quedaría muy bien.

jueves, mayo 03, 2007

Los libros del mundo

Hace poco leí una entrevista a un autor latinoamericano muy premiado que se mandó esta cuña: "Uno cada vez lee menos y relee más".

Tiene razón en parte.

Obvio que cuando uno empieza a leer todo es nuevo, pero con el tiempo, uno se va armando sus listas de favoritos, los libros que se leen todos los veranos, los que están a la mano para ataques de pena, los que están subrayados o marcados con asterisco en las partes más importantes. Los mil veces releídos.

Y ahora que miro los libros que tengo en mi "biblioteca" personal (100 más o menos), me doy cuenta que muchos me los he comprado porque ya los he leído antes y me han encantado. O sea, quiero releerlos.

Pero también hay libros nuevos, muchos en los que me aventuro leyendo sólo el resumen de la solapa. Igual, tengo que decir que deben estar en oferta para arriesgarme, porque no es la idea invertir en un libro que no sé si me gustará. He leído varios libros recomendables últimamente:

-The other Boleyn Girl, de Phillipa Gregory: Enrique VIII y Ana Bolena. Catalina de Aragón dejada de lado por el adulterio del rey. El anglicanismo ad portas. Ana Bolena más maquiavélica que Sarita Mellafe en "Fuera de Control". Todo esto con la novedad -mitad verdad, mitad inventada -de que antes de Ana, su hermana María Bolena también tuvo una aventurilla con el rey, así que las dos se disputan el rol de futura reina. Y no son muy hermanables que digamos. Leí que están haciendo una película de este libro, con Natalie Portman de Ana y Scarlett Johansson de María, y yo quiero verla ya!.

-Crepúsculo, de Stephenie Meyer: Este libro llegó a mis manos el viernes pasado y me lo leí en dos días. La amiga que me lo prestó auguró que me gustaría y efectivamente, me encantó. Es una historia moderna de un vampiro enamorado, con todos los problemas sangrientos que hay de por medio. Está ambientado en una high school gringa. No tiene alto contenido literario, pero entretiene mucho. Quiero la segunda parte ahora.

-Orgullo y prejuicio, de Jane Austen: Este lo tengo para releerlo, igual que los otros libros de esta misma escritora. Encontré en una librería una versión tan ad hoc, con flores, cintas y una portada antigua... era para mí, me llamaba desde la vitrina.

Y ustedes, qué leen, o qué releen?

domingo, abril 29, 2007

Ni sombra aquí, ni sombra allá

Tengo todo un tema con esto del maquillaje.

La verdad, es un tema que me da desconfianza, porque ahora hay pinturas que lo tapan todo (ojeras, cansancio, enfermedades, etc), y fácilmente se puede engañar a los demás facialmente hablando.

Es una cuestión que debería importarle más a los hombres (después de todo, las mujeres somos las que nos pintamos y eso es socialmente aceptable), pero a mí también me preocupa.

Sólo me pinto un poco cuando hay eventos que lo ameriten (noches de disco, entrevistas de trabajo, defensas de tesis…), pero el resto del tiempo me gusta ir por la vida sólo con brillo de labios y vaselina en las pestañas. Es que me asusta conocer a gente que me encuentre muy pintada, muy arreglada, y después se lleve la sorpresa negativa cuando me vea en los días normales.

Por eso prefiero el look natural, para que la sorpresa suceda al revés. Además, encuentro que me veo mejor sin pintura que con pintura. Y me ahorro un montón de problemas, como parecer mapache cuando me pongo a llorar o andar manchando la ropa.

Yo creo que la culpable de todo esto es una profesora que tuve en el colegio, que siempre se pintaba mucho, con sombra verde en tres tonos, base y labios color chocolate todos los días. Eso, hasta que una vez pidió licencia y una semana después, volvió a clases a cara lavada. Horror. Parecía haber envejecido diez años y no hubo alumna en el colegio que no la pelara.

Ya sé que esto puede parecer un poco extremista, pero andar sin pintura es como andar con buzo y pantuflas. Así lo siento.

jueves, abril 26, 2007

Abril 2006 vs abril 2007

Ayer me tocó irme parada en una micro, y como se me quedaron los audífonos encima de mi cama, no pude escuchar música. Tampoco podía leer, así que no me quedó otra que ponerme a pensar, pero a pensar en serio, no esas ideas flashes que vienen a la cabeza y que no tienen mayor profundidad.

Me empecé a acordar en qué parada estaba mi vida en los últimos días de abril del año pasado. Por esa época, en mi ex pega se hizo una reestructuración que nos sacó a casi todos de nuestros puestos. Unos quedaron mejor, otros peor.

Una mañana mi jefe nos llamó uno por uno a una oficina aparte para contarnos las novedades. Yo pasaría al turno de noche, con horario de 16pm a 1 am todos los días. Yo sé que a más de alguno esto le puede gustar, pero a mí no. Una semana está bien, pero todo el tiempo... se te acaba la vida social. Todos mis amigas se juntaban en las tardes, iban al cine, a comer café con pasteles, y yo no podía, porque tenía que estar actualizando y subiendo notas, viendo las noticias para que no se me escapara nada. Mi pololeo de ese entonces también se afectó por eso y por varias cosas más que ya no vale la pena hablar.

Perdí mucho y más encima, me llevaba pésimo con mi jefe nuevo. Yo soy paciente y agacho el moño cuando sé que me equivoco, pero cuando la otra persona se equivoca y se hace la tonta, aunque sea un superior, se gana todo mi odio.

Todo esto fue el detonante para que empezara a buscar trabajo en otra parte, y finalmente me cambié en agosto.

Así que ahora recuerdo que abril no fue exactamente un mes de cambios, pero sí fue el mes en que las cosas se empezaron a gatillar, a preparar el terreno. Y en comparación, este abril ha sido mucho más tranquilo. Tengo harto trabajo, pero me gusta y sé que eso es bueno. Lo único que no me está alegrando de este abril 2007 es el clima, que me hace andar con guantes y lentes de sol en un mismo día, porque en la mañana hace un frío de los mil demonios y al mediodía, más de 20 grados.

Todo ha cambiado. Ya no tengo muchas de las cosas que tenía el año pasado, pero tengo otras que antes no tenía. Y como siempre le dice Calvin a Hobbes, los cambios le dan movimiento a la vida, así que siempre son bienvenidos.

Pucha que ando reflexiva. Todo por culpa de la micro llena.