lunes, julio 21, 2008

Puro terror

Hay algo que anda dando vueltas últimamente y que me tiene cansada. Un libro y un dvd del nuevo concepto de moda: “The Secret”.

Por lo que he averiguado –porque siempre hay que saber digo yo-, la autora asegura en la contratapa que dará a conocer un secreto escondido hace miles de años y quien lo ponga en práctica traerá a su vida todo el dinero, amor y salud que pueda imaginarse... que basta con visualizar internamente lo que uno quiere, llenarse de energías positivas y zas! la magia llegará a ti.
(O sea, no estudies, porque si te visualizas graduado, te graduarás; no trabajes, porque si te ves millonario en el futuro así será...)

Es como la pulsera de los siete poderes, el mantra de turno y la plegaria vudú, todo combinado y puesto en lenguaje bonito con fuentes científicas que avalan la postura... Lo peor de todo es que he visto a muchas personas –desde ejecutivos a señoras con plata-, comprar el cuento, leer el libro orgullosos y proclamar frases de infocomercial del tipo “The Secret me cambió la vida, pruébelo usted también”.

Otra de las pomadas que vende TS es que si ves un tema en tu mente, inmediatamente empezarás a percibir alrededor réplicas del mismo (guau, poder mental). Perdón, pero eso es más viejo que el hilo negro y no tiene nada de mágico, es simplemente que cuando tu cerebro está “sobre aviso” respecto de un tema, inconscientemente empieza a seleccionar la información similar entre toda la avalancha de datos externos que se reciben a diario.
El engrupimiento continúa a niveles de estar dispuesto a pagar una buena cantidad de $$$$ por una conferencia que se realiza a fin de mes y que promete revelar “los secretos de El Secreto”... sin comentarios.

Gente engrupida siempre va a haber, pero lo que me sorprende es que haya tantos que caigan ante una fórmula barata que no tiene nada de novedoso (pensar positivo hasta fue el nombre de una campaña masiva que se hizo años atrás) y jure que con eso va a alcanzar el éxito. Ahora que lo pienso por un lado debe ser eso: la necesidad de triunfo y el aferrarse a cualquier promesa sin detenerse a pensar si vale la pena o no. Los seguidores pertenecen a un mismo grupo social también... los mismos que en los ’80 engancharon con esas charlas de motivación masiva que prometían la panacea en la Tierra.

Ya.... películas mejor.

La Residencia: Es una película española de 1969 que se ubica en un internado de señoritas de la Provenza francesa a finales del siglo XIX. La directora es de esas mujeres malas y estrictas, que vigila a las alumnas hasta cuando se duchan (no exagero), azota a las que desobedecen, quiere tener control sobre todo y no deja salir de la casa a su hijo de 16 años, quien gusta de espiar a las pupilas y es muy, muy tímido. En ese contexto empiezan a ocurrir desapariciones que la directora atribuye a “fugas de las estudiantes”, pero no, el final es harto más escabroso que eso. No tiene efectos especiales ni hay espíritus del más allá, pero la película no los necesita. Es de esas con mucha atmósfera. Siempre me sorprende ver algo que tenga tantos años de realización y sigan generando buenos comentarios.

Doomsday: Cuando me la nombraron yo pensé que era la muerte de Superman (que sólo he leído en cómic, pero nunca he visto en dvd, así que me entusiasmé). Pero no, “Doomsday” es una película que tiene que ver más con una epidemia que con el hombre de acero. Un virus mortal provoca el cierre de una ciudad en Inglaterra y 30 años después, quienes se salvaron envían una misión secreta a la zona cero para investigar las fotos que tomaron los satélites y que muestran que después de todo, hubo sobrevivientes. En tres décadas pueden pasar muchas cosas, entre ellas, que la gente se vuelva salvaje y antropófaga, o que un grupo decida regresar a la época medieval como una forma de rebeldía ante el mundo adverso. Es muy entretenida esta película, aparte que la protagonista es de esas heroínas con garra y las persecuciones tienen la estética de “Escape de Nueva York” y “Mad Max”. Ah, pero no canta Tina Turner.

REC: “Rec” es una película española hecha el año pasado y que desde entonces ha dado que hablar. Me habían dicho que era “muy, muy buena” y que “no iba a poder dormir del susto”. Con esos antecedentes la puse en el dvd. Es la historia de una periodista de TV que reportea lo que pasa una noche cualquiera en la estación de bomberos de Barcelona. No hay nada fuera de lo común hasta que reciben una llamada de alerta y terminan todos encerrados en un edificio con el camarógrafo grabando sin parar argumentando el manoseado “derecho de la información”. Ahí es donde empiezan a pasar cosas extrañas que no tienen que ver con fantasmas. Extraño, porque es lo primero que se le puede venir a uno a la cabeza. El terror tiene más que ver con no saber qué diablos está pasando y la sensación de encierro, que debe ser agobiante. Ahora en EEUU están haciendo un remake y revisando en Internet, los españoles se refieren a ese proyecto en tono despectivo y hablan de “copia”, cuando en realidad los permisos están dados legalmente. Además, sí, puede que estén haciendo la misma historia de nuevo, pero no es ningún robo considerando que la versión española también toma referencias de Hollywood, “The Blair Witch Project” por ejemplo... parece que es verdad eso de que no se trata de que aparezcan cosas nuevas, sino que se dé un giro novedoso a lo que ya se ha visto.

The Changeling: Siempre que hay listas de las mejores películas de terror de todos los tiempos nombraban ésta (de 1980) y como yo no la conocía, no sabía por qué. Hasta ahora. Es la historia de un hombre maduro que pierde en un accidente a su esposa e hija y, para reiniciar su vida, arrienda una mansión gigante en Seattle donde poder ensayar tranquilo el piano y recuperarse. De tranquilidad las pinzas por supuesto. En la casa oye ruidos, se abren las puertas, se siente a todas luces que hay alguien que quiere comunicarse y buscar venganza. No hay efectos ni sustos forzados y eso es lo mejor de la película. Hay una escena por ejemplo, de una pelota que cae rodando por las escaleras –después pasa lo mismo con una silla de ruedas-, que me dejó con taquicardia con sólo ver la reacción de los protagonistas. Relacionado con el punto anterior, “El orfanato” y “El Aro” están llenas de referencias a “The Changeling”, es más, toman las mismas ideas base y las reciclan. Aunque al final decae un poco, tiene puro terror genuino.

Sí, he visto hartas películas de terror últimamente, pero lo que me daría más miedo es que alguna de mis amistades viniera un día de estos a convencerme de las bondades de “The Secret” y me regalara el libro. Eso sí que sería terrible.

viernes, julio 11, 2008

X-Files para recordar

Hace como diez años yo era fanática de una serie que daban en TVN y se llamaba “Los archivos secretos X”. No voy a ahondar en mi grado de fanatismo, pero en mi defensa, diré que jamás me puse en la solapa una credencial fotocopiada del FBI ni me teñí pelirroja. Sólo diré que me gustaban las historias y me acuerdo de varios capítulos que me dejaron marcando ocupado, que al otro día llegaba al colegio muerta de sueño por la trasnochada (podía empezar fácil cerca de las 00.00 horas), pero me daba lo mismo.
El 24 de julio estrenan una segunda película de los XF con los mismos actores de regreso en sus roles y obviamente, yo estoy ansiosa. Quizás no me guste y sienta que hubiese sido mejor dejar todo así como estaba, pero igual la veré para opinar.

Y como el jueves Chris Carter (creador) y Frank Spotnitz (guionista) llegaron a Chile para participar en esa convención XF en la que seguro me daré una vuelta... fui a la conferencia de prensa! Acá voy perdiendo toda objetividad, pero pensar que estaba frente a un tipo que inventó algo que me entusiasmó tanto y por varios años era medio irreal. Escuché todo lo que dijo, vi la escena inédita que mostraron y hasta le hice una pregunta, pero sigo con las dudas. Me gustaría estar dentro de esos comités creativos que ven y analizan las cosas antes que nadie y después se guardan el secreto, porque estar del otro lado es bastante molesto y genera mucha ansiedad en gente impaciente como yo.

Más encima tengo un amigo que tiene otro amigo que trabaja en Fox y que ya vio la película y se la contó. Pese a que he rogado, conmigo no ha querido soltar prenda. Lo único que sé es que el contenido lo desilusionó. Ok, es su opinión. Yo quiero formarme la mía y pronto.

Un festival
El otro día fui a la inauguración del “Festival del Cine B” en el Cine Alameda. Llegué atrasada y el lugar estaba lleno, pero igual conseguí buen asiento. Como era apertura, hubo dos discursos llenos de bromas y guiños al público asistente, la mayoría estudiantes de cine o gente relacionada con ese mundo. En realidad, sí, estaba lleno, pero el público no era heterogéneo y la entrega sigue siendo acotada.
Mostraron dos cortos, uno llamado “Debajo” de la PUC que me aburrió bastante porque no pasaba nada. No fui la única, todos con quienes hablé o supe después opinaron lo mismo. El segundo, “Tres al sol” de la Escuela de Cine de Chile, sí que era bueno. Sacó carcajadas y entretuvo.

Dos películas
Hancock:
La crítica más repetida que he escuchado de esta película es que la primera parte es buena, pero de la mitad en adelante desinfla. A mí me parece que claramente hay una división, pero no desinfla, sólo que la película deja de ser comedia y se pone más dramática. John Hancock (Will Smith), es un borracho vagabundo que duerme en las bancas y toma whisky, pero a la vez, tiene superpoderes similares a los de Superman y nula iniciativa para usarlos a favor de la comunidad. Es más egoísta y real en ese sentido, porque no se puede evitar pensar que Clark Kent es medio perno para sus cosas y siempre depende de la tragedia de turno. Bueno, lo divertido de Hancock es que usa sus dones para fines personales (cosa que yo también haría por cierto) y la motricidad fina le escasea, por ejemplo, cuando aterriza después de volar no se posa suavemente, sino que hace un forado gigante en el pavimento. Es de esas películas entretenidas, que te mantiene pendiente todo el rato y la propuesta es novedosa, pero claramente no pasará a la historia.

Inside: Este es el tipo de películas que me pone tensa, pero no puedo dejar de ver. Francesa por cierto. Trata de una viuda embarazada que, en vísperas de Navidad, se queda sola en su casa y debe huir de una intrusa que la persigue con un cuchillo para quedarse con su hijo y matar a mansalva a todo el que intente ayudarla. Es terrible, porque al menos yo, sufrí todo el rato con la niña, más encima le vienen los dolores de parto, se ve mucha sangre y la perseguidora es mala del verbo mala. Mientras más vulnerable es la víctima, peor se pone la cosa. Igual que con “Frontiers” y “High tension”, estoy descubriendo que los franceses son bastante implacables a la hora de hacer gore.

Bonus track: También se estrena “Batman, the Dark Knight” el próximo jueves. No soy fanática, pero igual quiero verla. Una excelente crítica de la película se puede ver en esta excelente página web a partir del sábado.

martes, julio 01, 2008

Potpourrí

Cada cierto tiempo me supera la tecnología. La máquina fotográfica Cyber-shot de Sony por ejemplo, es algo que no entiendo. Dice su slogan que incluye Smile Shutter, un mecanismo que toma la foto cuando la persona sonríe. No antes, no después. Suena bien, pero ¿cómo funciona internamente eso?... y lo que me preguntaba hoy mientras caminaba... ¿qué pasa si posan dos personas, una sonríe y la otra no? ¿No hay foto? O qué pasa cuando uno le hace al amigo esa típica mueca evita-vergüenzas de “¿Me quedó algo de comida en los dientes?”. ¿La cámara considera que eso es sonrisa?
No entiendo.

Tampoco me cabe en la cabeza esta noticia aparecida en el diario: “Cuando me muera me transformaré en diamante”. Hay gente loca –porque hay que estar fallado de la cabeza-, que envía a sus familiares muertos no a la urna, sino que a una ciudad en Suiza que procesa las cenizas de los difuntos para transformarlas en diamantes.
Insólito. Los restos humanos pasan a ser carbono, después grafito y expuestos a 1.700 grados por un mes pasan a ser diamantes artificiales. El diamante en bruto es pulido y tallado según la forma que pida el cliente. Dice la nota que casi siempre escogen un corazón para un collar o un anillo.
Yo lo encuentro tétrico. Decir “mira, estoy usando a mi abuela” o "te queda lindo tu papá en el cuello" es casi de película de terror.

Dos películas no más

Sex and the City: Qué manera de andar locas las mujeres por esta película. Por ahí leía que es lo mismo que James Bond en versión femenina. La fui a ver la semana pasada por dos razones: era una función gratis y tenía curiosidad por saber. Es que nunca me gustó la serie, con suerte vi dos o tres capítulos y no tenía idea de la historia de los personajes, pero mi amiga Paula se encargó de explicarme antes de que empezara la función: que esta tuvo cáncer, que esta otra no podía tener hijos, etc. Es entretenida la película, me reí en varias partes y eso es de notar considerando que la comedia anda cada vez más esquiva. Eso de la amistad femenina y el círculo de hierro me gustó bastante porque es algo que tengo. Me impresiona ese conteo que hicieron dos periodistas de la revista Vanity Fair sobre el desfile de marcas que se exhiben en los 148 minutos que dura la película. Son 67, toda una oda al placement de productos que, hay que decirlo, molesta mucho menos que una tanda eterna de comerciales. Hay de todo: ropa, zapatos, alcohol, equipos tecnológicos, diseñadores, comida... lo que usted quiera vitrinear. Cómo estarán ganando plata ahora esas tiendas... debe ser mucha.

Kung Fu Panda: Ya con ver a ese panda en los trailers me tincaba graciosa. Parodia a las películas del rubro junto con la moda que hay últimamente por humanizar a los héroes y ponerlos en un pedestal de GCU (Gente como uno), que hace que caigan mejor. El panda se llama “Po”, tiene exceso de grasa en todo su peludo cuerpo, se cansa al primer trote y es incapaz de subir dignamente las escaleras que llevan hasta el templo del maestro Shifu, un calco del maestro que le enseñaba a Uma Thurman a romper tablas de madera en “Kill Bill” además de dejarla toda moreteada y muerta de hambre. Hasta tiene los mismos bigotes. Ahora que lo pienso, Shifu se parece también a Yoda -no en esa desordenada conjugación verbal al hablar por suerte-, sino que en lo pequeño y letal. Ojo con eso, porque aunque una mida 1.59 y la molesten por ser “enana”... lo bueno viene en envase small.

El panda está destinado a ser el guerrero que salve a la aldea del enemigo y por supuesto que nadie le tiene fe, ni siquiera él mismo. Además, es humillado por los cinco animales alumnos de Shifu y que sí saben pelear: una tigresa, una víbora, una mantis, un mono y un ave cuyo nombre no sé cómo se dice en español. En el diccionario aparece como grulla, pero no me convence. En fin, me reí, lo pasé bien, la animación es de primer nivel y los personajes atractivos, aunque si me hacen escoger entre Dreamworks y Pixar, esta vez me quedo con Wall-e.

Ah. Ah. Ah. Para más lectura, visite y entreténgase en Fosfenos.cl
(Sí, soy hija del marketing)

lunes, junio 23, 2008

Wall-e y varias cosas más

No me acuerdo cómo salió el tema, pero con una amiga nos pusimos a hablar por msn de a quién le heredaríamos nuestras cosas en caso de morir. No es que yo tenga propiedades de millones de pesos ni joyas que han pasado de generación en generación, pero no me gustaría que mi colección de libros o discos se perdiera ni alguien pudiera apreciarlas.

Más allá de esos detalles, hay un tema que me importa bastante: mis ahorros del banco (que tampoco son el último pozo de la Lotería, pero algo es algo). Porque claro, yo entro vía Internet con mi clave secreta y por razones obvias, nadie más la conoce. Y no estoy ni ahí con que los usureros del banco se queden con el $$$$ que estaría mucho mejor destinado a mi familia. Así que le comenté a mi amiga que por ahí guardo un sobre con instrucciones de la clave y oh casualidad, ella había hecho lo mismo.

La verdad no sé si existe una forma más seria para regular eso. No he averiguado.

Ya. Giro drástico para hablar de uno de mis temas favoritos: las películas.

“Wall-e”: Quizás soy poco objetiva. Es que me gustó mucho. Wall-e es un destartalado robot que ha vivido solo en el Planeta Tierra por cientos de años limpiando la basura que dejaron los irresponsables humanos y de paso, guardándose para sí las cosas que más le llaman la atención: encendedores, cintas de VHS, juguetes y todo tipo de cachivaches (bastante cachurero... me sentí identificada con él en eso de guardar cosas inútiles). Esa diaria rutina se rompe con la llegada de una nave y su misteriosa pasajera, la implacable robot "Eva", a quien sólo le interesa investigar si existe algún indicio de vida humana y disparar a mansalva ante cualquier sonido extraño. Me recordó a Terminator.
Antes de ver la película, pensaba que era difícil que el público se encariñara con personajes que no tienen parlamento, salvo pronunciar sus nombres en tono robot (“Eeeeee-vah”, “Waaaaaaall-e”, se llaman así todo el rato), pero Pixar lo hace. Los ojos son claves, parecidos a los de los monos japoneses. Escribí una reseña más larga para otra página, por si a alguien le interesa, se puede ver ACÁ. Ojo con ese sitio. Dará que hablar en un tiempo.

“The Happening”. Me resisto a decirle “El fin de los tiempos”, como le pusieron a la película de M. Night Shyamalan. También me molesta cuando encasillan a este director como “el que hizo Sexto Sentido y nada bueno después”. O desdeñan a “La dama en el agua” por ser demasiado infantil. Digan que no les gusta y punto, pero no den por concluido algo en lo que claramente hay quienes pensamos distinto. En fin. De un día para otro las personas empiezan a atentar contra sí mismas sin razón aparente en toda la costa noroeste de EEUU. Obreros de una construcción se tiran al vacío, un cuidador del zoológico se deja devorar por los tigres, etc... La tesis es similar a la de “Los Pájaros” de Hitchcock: hay eventos de la naturaleza que no se pueden explicar ni tampoco se sabe cuánto durarán ni por qué se desencadenaron. Me sorprendió que a las 8:33am el Central Park pueda tener esa vida urbana. A esa hora tan temprana, además de trotar, la gente conversa, pasea, lee libros... acá a las 8.30am todo está muerto, excepto el metro y las micros. Desde “El Orfanato” que no iba al cine en esta modalidad. Un agrado como siempre.

"King of California". Me tocó la fibra esta película. Michael Douglas y Evan Rachel Wood son el padre y la hija de una familia disfuncional y compuesta sólo por ellos dos. Él viene saliendo del Hospital Psiquiátrico después de estar dos años internado por problemas mentales. Ella es la hija de 16 años que tuvo que dejar el colegio y trabajar doble turno en McDonalds para pagar la hipoteca y tener con qué vivir mientras tanto. Cuando el padre vuelve a la casa, llega convencido de que hay un tesoro español escondido en la ciudad desde la época de la Colonia y según los cálculos de sus mapas, el lugar exacto está dentro de los terrenos del hipermercado más importante de la zona. Es como si acá a alguien se le ocurriera que en un Líder o en un Jumbo, en la sección de Congelados, hay galeones ocultos y una noche, se las ingeniara para entrar a la mala y comenzar a cavar. Es simple la película, de esas sin grandes aspiraciones de recaudación, pero a la vez, mucho más humana. Me encariñé con los personajes. La estrenan en el cine el 03 de julio, pero está disponible en dvd hace mucho tiempo, así la vi yo. Cosas que no entiendo.

"Frontiers": Es LA película gore de esta última semana. Es francesa, gustó en EEUU y ahora su director está metido de lleno en Hollywood. Trata de un grupo de jóvenes de los suburbios de Paris que huye de los disturbios provocados por las elecciones. Así llegan al hostal de un sitio aislado del mundo donde vive un grupo de personas lideradas por un anciano nazi y fanático. Yo he visto algunas “Saw” y en general, soporto el gore. Claro, pongo cara de asco cuando muestran mucha sangre o matanzas, pero aguanto. Sólo quiero decir que “Frontiers” supera la norma de violencia, porque tiene MUCHAS escenas de muerte y de varias formas distintas. Hay quemados, estrangulados, torturados, cercenados... y todo condimentado con los gritos-aullidos de la protagonista. Yo sé que todo son prótesis, la gente me lo reitera cuando pongo caras o me quedo tensa, pero no hay caso... la sufro. Aún así la vi completa. Claro que después tuve que despejarme.

miércoles, junio 11, 2008

Times New Roman

Yo no sé por qué está ampliamente aceptado que los informes, documentos y cosas “serias”, deben ir escritas en Times New Roman 12... así que hace tiempo que escribo todo en Trebuchet, Comic Sans, Baskerville Old Face, Tempus Sans... y al final, si es estrictamente necesario, lo convierto a Times New Roman.
No me gustan esos formatos predispuestos y TNR, de tanto verla en todas partes, ya me parece demasiado aburrida.

Podría hablar ahora de mi vida personal, como para amenizar los días que he estado sin actualizar el blog, pero no lo haré porque me carga contar mis cosas si no es a amigos de confianza y de preferencia en vivo y en directo, así que me voy por lo fácil y escribiré sobre algunas de las películas que he visto en estos (fríos) días:

Teeth: Si usted es hombre y además, hipersensible, mejor pase con esta película. Trata de una niña virgen que, de un día para otro, se da cuenta que las antiguas leyendas de la vagina dentata son ciertas. Es más, ella la tiene y todo con el que se relacione termina castrado... sin anestesia. Hasta a mí me dio cosa. Después entendí por qué los hombres que estaban en la fila del video club de Huérfanos pusieron cara de asco cuando dije el nombre de la película. Ya la habían visto.

Be kind rewind: Jack Black es de esos actores que la gente puede amar u odiar, con pocos puntos grises. A mí me cae bien, sobre todo después de “School of rock”, esa película donde hace de Whoopi Goldberg en versión masculina con un grupo de alumnos que aprende a cantar. En “Be kind rewind” es un tipo que, por una tontera en la planta eléctrica de su ciudad, queda magnetizado y echa a perder todas las películas que se exhiben en las vitrinas del video club de su amigo, así que para no acabar el negocio, se ponen a grabarlas ellos mismos en versión casera. Muy casera. Esa premisa me tincó desde que la leí el año pasado, así que la arrendé apenas llegó y bien, no me gustó tanto-tanto como pensaba, pero igual tiene escenas graciosas, como cuando “filman” Robocop o Los Cazafantasmas.

The other Boleyn girl: Cuando le conté a mi jefa que Eric Bana hace de Enrique VIII, casi le da un ataque, porque a ella le encanta ese actor. Yo sigo encontrándolo parecido a Christian Bale. Dejando atrás esos detalles, la película trata de Ana Bolena y su hermana María, junto con toda la entramada de intrigas y puñaladas por la espalda que se dan ambas –más Ana-, para ser las amantes del rey. Toda una lucha por el poder. El final de Ana Bolena todos lo sabemos –y si no, a repasar las clases de Historia-, pero el desarrollo es muy entretenido de ver. Me gustó la adaptación del libro, aunque para variar le sacaron varias partes. La ropa es linda también, aunque sé que si yo me pongo uno de esos vestidos así de largos, al tercer paso que dé me caigo al suelo.

Control: Joy Division es uno de esos grupos ingleses que ahora son de culto. El suicidio del vocalista a los 23 años tiene mucho que ver con eso. La gente que muere joven y en circunstancias trágicas se asegura la fama y que las generaciones posteriores se identifiquen con su tormentosa vida. Ian Curtis era epiléptico y eso se notaba en sus pasos de baile. El verano antepasado, cuando con mis amigas vimos “24 hour party people”, nos reímos cruelmente del numerito, pero esta película me dio más pena que risa. Aunque cada vez que veo un biopic artístico pienso lo mismo: “¿Cómo es que no han hecho todavía el de Freddie Mercury?”. Se viene. Espero.

jueves, mayo 29, 2008

De por qué los viajes de regreso son más cortos que los de ida

¿Será que por estos lados la gente es demasiado sensible? Yo todavía me acuerdo que hace años, cuando un rastafari apareció en un comercial de Launol como víctima de la pediculosis, la agrupación de rastafaris (sí, hay una aunque usted no lo crea), denunció discriminación en su contra, llamaron a conferencia de prensa (lo sé porque tuve que cubrirla como trabajo de la universidad...) y escribieron una carta a la empresa exigiendo disculpas públicas.

Y en general es así con todos, si en una serie muestran a O’Higgins el-padre-de-la-patria en su faceta sentimental, los puristas se quejan de falta de respeto al héroe; si ofenden a los católicos, las cartas al director dan vueltas por varios días... no hay caso.

Por eso me llama la atención el contraste con EEUU, en concreto la serie “Family Guy”, a la que me he vuelto media adicta últimamente. Se ríen de todo y de todos: muestran a Bill Clinton tomando decisiones gubernamentales sin ropa en la época que era Mr. President, dicen que Hillary parece hombre, se burlan de los minusválidos, los judíos, los católicos, los hindúes... hasta del asesinato de la embarazada Sharon Tate... y hasta dónde yo sé, la vida sigue y nadie hace escándalo por eso.

Y no es un canal que no vea nadie o que lo conozca sólo el 0,5% de la población, no, la serie la emitió ni más ni menos que la Fox.
De ahí la pregunta ¿será que existe demasiada sensibilidad en ciertos temas versus tomar las cosas como una simple broma?

Las películas que he visto
The Messengers: Trata de una familia que se muda a una casa en medio del campo y comienzan a aparecer fantasmas. El planteamiento no es muy original, pero lo novedoso es que no es la típica película oscura y lúgubre, acá hay campos de girasoles, mucho sol y plantas verdes, es casi irreal que alguien pueda sentir miedo ahí. Lo más inquietante es que sólo el hijo de dos años de la prole ve los fantasmas y los adultos sólo “sienten” la presencia. Ese suspenso sí que es infartante. Tanto como llegar a una casa, oír ruidos dentro de un mueble y pensar, muerta del susto, que un delincuente está escondido ahí.

Cat’s eye: Esta película es vieja... Drew Barrymore no tiene más de seis años aquí, con eso debería quedar claro. Son tres mini historias cuyo hilo conductor es un gato gris con rayas negras. Ya sé que seré poco objetiva con este comentario, pero el gato es de lo mejor. Independiente de eso, la película es buena. El libro en que está basada lo escribió Stephen King y va así: la primera historia trata de un hombre que quiere dejar de fumar y se inscribe en una empresa que lo ayuda usando métodos extremos; la segunda, de un viejo chantajista que presiona al amante de su esposa para hacer su voluntad y la tercera, de una niña asustada por el duende que vive en su pieza. En las tres el gato tiene participación, pero en la última es protagonista. Me encantan los gatos.

Appleseed: Tiene un nivel de animación tan grande que uno se pregunta todo el tiempo cómo es que lo hacen los japoneses, si hasta deja atrás a Pixar. Hay una escena donde se ve cómo entra el sol por la ventana y los animadores se dieron el trabajo de poner esas pelusas de polvo que sólo se ven a trasluz. Es una historia ambientada en el futuro –algo bien común en el animé parece-, con una guerra entre humanos y clones para decidir quién merece sobrevivir en el mundo. La heroína es una niña joven y linda, hay referencias apocalípticas e insinuaciones sugerentes de lesbianismo. Eso es típico de los japoneses, pero la película es buena.

El príncipe Caspian (Narnia 2): Ya era hora de que la viera... y me gustó más que la primera. Tiene mucha estrategia de guerra y las escenas de batalla son más largas, aparece el ratón Reepicheep, uno de los personajes que mejor me caía en los libros y en general todo sigue igual estéticamente hablando. Claro, hay cosas que antes no existían, como la rivalidad Peter-Caspian o el flirteo Caspian-Susan, pero supongo que con esos cambios el director intenta abarcar más público o hacer la película más entretenida, aunque para mí no era necesario. Pero es mi opinión.

Ah, el título. Es que es verdad, yo no sé si de ida los taxistas se pierden y de vuelta ya conocen el camino, o será que uno va más pendiente de la hora cuando va camino a hacia algo que cuando viene de regreso, pero por ejemplo, ayer me demoré 40 minutos yendo a un lugar... y 20 minutos en volver. No es primera vez que me pasa. Tampoco es primera vez que compro una porción de papas fritas insuficiente para acompañar al pollo frito, pero todo se aprende.

lunes, mayo 19, 2008

Alguien malo y millonario

Este tema cada un tiempo me da vueltas, pensar en la maldad y en sus razones, por qué hay algunos malos que caen bien y otros que son detestables, debe tener que ver con razones de encanto personal también.
Leo por ahí una frase que tiene mucha razón: “Un villano no puede serlo a tiempo completo. No desayunan como villanos, no van al baño como villanos, no almuerzan ni se acuestan como villanos, sino que tienen momentos en que se transforman en malvados por circunstancias de la vida”.

Eso es lo que siempre me llama la atención... es que no le temo tanto a un malo de tiempo completo como a alguien normal que de pronto estalla y no tiene piedad. Casos así hay miles y, glup, casi todos tenemos ese potencial.

Yo encuentro que en general soy una buena persona, pero con atisbos de maldad cuando es necesario. Son atisbos reactivos, tiene que haber habido una mala acción en mi contra anteriormente para que yo quiera replicarla. Por ejemplo, siempre que una micro no me para y sigue de largo, me encantaría que al chofer se le pincharan las ruedas a la cuadra siguiente y la máquina ya no funcionara más. (lo pienso mentalmente con mucha fuerza porque lamentablemente, me pasa seguido...)

Maldad + dinero ¿peligro?
Por lo general la gente mala tiene recursos, con ellos puede extorsionar, amenazar, comprar, pagarle a unos matones para que te golpeen, arrendar un auto sin matrícula para que te atropellen... en fin, múltiples posibilidades. Será por eso que la gente millonaria por lo general está relacionada con asuntos turbios, porque aunque el rico en cuestión no sea un asesino, sí puede ser un avaro y eso tampoco es bien visto (Scrooge, Burns...). Sólo recuerdo a un millonario bondadoso, Daddy Warbucks (¿alguien sabrá quién es sin buscar en Google?)

Bueno, independiente de lo anterior, esto lo conversaba el fin de semana, la eterna duda de si el dinero hace la felicidad o no. Yo creo que no completamente, pero no me vengan con ese cuento de que si soy millonaria seré poco menos que un alma en pena, porque ahora mismo se me ocurren mil cosas para hacer con unos cuantos millones y seguro que lo pasaría bien gastándolos.

Hasta podría rastrear a esos choferes de los que hablaba más arriba y pagarle a su jefe para que los despida... no, nunca tanto... eso es maldad.

Cine
Estoy atrasada con todos los blockbusters. No he visto “Ironman”, no he visto “Las Crónicas de Narnia y también está pendiente “Charlie Wilson’s War”. Es que descubrí por ahí un videoclub que tiene casi todo lo que uno se imagine y ordenado... no cuesta nada buscar y por supuesto que ya estoy inscrita. Cada vez que voy me quedo pegada escogiendo, esta es una muestra:

Los Pájaros:
Creo que había visto pedazos, pero nunca completa, hasta este sábado... y qué buena es. Al principio le di vueltas en mi cabeza a cuál habría sido la razón de los pájaros para atacar y picotear a la gente sin motivo aparente, pero como a la mitad de la película entendí que no era ese el foco, que no lo iban a explicar, así que me tuve que conformar. Lo que no significa que no lo haya pensado, porque me carga quedar en ascuas. Algunos se aprovechan de esas ansias. En fin, retomando, me gusta la idea de que los animales sean generadores de terror y como gatos, perros y monstruos en modo maligno los hemos visto más de una vez, fue novedoso encontrarse con aves. Claro, yo siempre me quedo mirando lo lindo que vuelan, pero algunas especies tienen la cara derechamente fea y lúgubre, los cuervos por ejemplo. Ayer iba caminando por la calle camino al persa Bío Bío y en los cables de los postes de luz había una formación de aves muy similar a la de la película, me gustó eso.

Candyman 2: Para variar, por culpa de mi continuo rechazo a las películas de terror me quedé sin ver Candyman, la historia del pintor negro asesinado que vuelve para cobrar venganza cada vez que alguien lo llama por su nombre cinco veces seguidas mirando un espejo. Uso de la miel para fines que no tienen nada que ver con el propósito de “Bee movie” o la imagen que tenemos del glotón Winnie the Pooh. Me contaban que en su época esta película generó mucha sugestión, la gente que no se atrevía a hacer la prueba de llamarlo en un espejo por temor a que se apareciera y los matara. Creo que si me desafían lo pensaría un minuto... pero igual lo hago.

Elizabeth, the Golden Age: Verdad que esta película la estrenaron recién, pero atrasada, si ya está disponible en dvd. La cosa es que todo lo amante que soy de esa época y aunque su papá sea Enrique VIII, uno de los reyes más entretenidos y con más aristas del siglo XVI, esta historia la encontré lenta y fome. “The Tudors” le pega varias patadas. Tiene pocas partes buenas y lo confieso, apreté el botón Display del control remoto para ver cuánto quedaba. Cuando uno hace eso, no precisamente porque ande apurado, significa que algo anda mal, muy mal.

miércoles, mayo 07, 2008

Nada más que cine

Lo nuevo: A veces pasa que una misma idea se le ocurre a más de una persona y cuando se hacen masivas, todo el mundo se pregunta si los autores no se habrán copiado entre sí. “Sexto Sentido” y “Los Otros”, por ejemplo, ambas lanzadas en tiempos similares y con una tesis casi idéntica.
Por lo que general son coincidencias, pero no faltan los mal pensados que creen que a uno de los dos le falló la creatividad.

Como sea, algo parecido pasa ahora con “La Sal” y “Atacama”, dos proyectos de filmes western chilenos que se encuentran en etapa de preproducción.
Primero que todo, ¿Cómo imaginarse un western chileno...?
-¿Cortaplumas en vez de pistolas?
-¿Zapatillas gastadas en vez de botas?
-¿Lata de cerveza en vez de whisky?
Debería ser bien sui generis...


Algo que comentaba por ahí después de leer la entrevista a uno de los gestores del primer título no me terminaba de cuajar: decía este director que quería mostrar una película típica de western, exaltando valores como la amistad, el compañerismo, etc.
La cosa es que yo no he visto mucho western, me faltan títulos para ponerme al día, pero de lo que conozco, jamás he visto a un protagonista western “amistoso”.
No, por lo general son tipos que trabajan solos y no entablan relaciones. Son muy desprendidos sin perder la amabilidad con los más débiles. Parias sociales en cierto sentido, pero ese comportamiento tiene su explicación desde el punto de vista del camino del héroe, la misión que debe cumplir a solas. Y no me imagino cómo podrán plasmar eso en la realidad chilena, donde los protagonistas suelen trabajar en conjunto y sin mucha iniciativa (no sé si pueda haber un John Wayne aquí...) y además son tan parlanchines y garabateros (versus Clint Eastwood por ejemplo, a quien había que sacarle las palabras con tirabuzón). Quizás es prejuicio, pero no sé si el producto final me termine gustando.
Vuelta con John Rambo, pero tiene algo de western en la escena final, muy parecida, en sentido inverso, a la final de “Los buscadores” de John Ford. Y a "La pandilla salvaje", me soplan por interno, pero esa no la he visto. Aún.

Lo que me dijeron y me quedó dando vueltas: Hay veces en que hago una pregunta y estoy tan de acuerdo con lo que el interlocutor me responde que me dan ganas de sacarme el cartel de periodista y decirle “Síiiiiiiiii, yo también pienso eso”. Por ejemplo:

Pregunta: Tú eres profesor de cine y bajo esa perspectiva, ¿cómo ves a las nuevas generaciones, crees que pueden mejorar la industria en el país?
Respuesta: Hay creatividad, pero los estudiantes de cine son muy jóvenes, estamos hablando de 18, 19, 20 años. A mí parece que para dedicarse es necesario tener un background, cierto conocimiento de la vida, experiencias que se pueden aplicar a la creación de los personajes y al trabajo en general. Por otra parte, muchos estudiantes endiosan a los directores actuales y como no han visto cine antiguo, no saben que muchos de esos cineastas hacen referencias o imitan lo que ya se ha hecho. Es muy necesario entonces empaparse, ojalá ver muchas películas y no solamente las últimas que han aparecido.


Y como no pude decir cuán de acuerdo estaba con esto y tuve que contenerme, lo digo aquí. Aplico lo mismo a la lectura, si la gente no lee, de qué estamos hablando.
Y como soy hija de la era del marketing, ese párrafo en cursiva es un avance de la entrevista al director Óscar Cárdenas (“Rabia”) que se publicará completa en los próximos días en un sitio web que está en marcha blanca.

Lo de una y otra vez: Supongo que a todo el mundo le pasa eso de que cuando no hay mucho que hacer, agarra el control remoto para ver qué película buena están dando en la TV, o qué placer culpable voy a ver por enésima vez.
Bueno, el mío es “Jumanji”, el lunes estaban dando en Megavisión y aunque casi me la sé de memoria, ahí me quedé de nuevo. Me entretiene y me deja pegada, aunque Robin Williams ponga las mismas caras de siempre y una sepa que Kirsten Dunst hace rato que dejó de ser niña.
Y no, no la tengo en dvd.

Literatura y cine: Este tema es ultra conocido, incluso ahora dicen que en la industria hay tal falta de buenos guionistas, que se abusa de las adaptaciones literarias.
A mí me divierte el ejercicio de comparar entre una y otra (algo así como “Busque las diferencias”) y me frustro cuando le cambian partes fundamentales del libro a las películas, ahí me cuesta entender los criterios. El final de “Expiación”, por ejemplo, o la nota de hoy del diario que dice que “El príncipe Caspián” (también conocido como “El príncipe casposo”...), tiene variaciones respecto del original. Eso de plano no me gusta mucho.
Pero bueno, hay adaptaciones y adaptaciones, confío en que la del cuento “En Espera”, escrito por un amigo mío y ahora en preproducción por un equipo de realizadores del Duoc de Viña, sí sea para mejor y potencie aún más la historia.

martes, abril 29, 2008

Puro miedo

Tengo que decir que soy asustadiza, que tuve trauma infantil con Chucky y que Freddy Krueger me tuvo insomne por harto tiempo. Incluso que pasé miedo con “El Aro” y como después de eso la cosa se calmó, pensé que estaba redimida.
Pero veo que no, todo por culpa de “El Orfanato” (España, 2007)
La vi el lunes en el cine, de noche por supuesto y en segunda fila. Yo suponía que podía asustarme “un poquito”, pero no que iba a saltar del asiento en dos escenas puntuales con cuasi taquicardia.


Después traté de contarle a mi mamá de qué se trataba para entusiasmarla, pero me dijo que esas cosas la asustaban y no me quiso escuchar (ya se ve de quién heredé la valentía...), así que lo cuento acá: una mujer regresa al orfanato donde se crió de niña y compra el viejo caserón para instalar un hogar de enfermos mentales con la ayuda de su esposo e hijo. Ahí comienzan a aparecer y desaparecer personajes. No digo más.
Al menos no me tapé los ojos en ninguna parte, eso es harto decir. Después pensaba que hay palabras que hacen que uno piense mal con sólo escucharlas. Orfanato por ejemplo, qué palabra más fea, me la da idea de humedad y oscuridad. También me pasa con padrastro-madrastra, tratamiento, inspección y varias más de las que justo ahora no me acuerdo.

El tema culinario: Tengo una hermana que estudia Ingeniería en Alimentos y que ya terminó los ramos del plan común, así que este año empezó con las cosas específicas de su carrera.

Por estos días en el refrigerador de mi casa hay dos tarros de una mermelada experimental de naranja con nueces y no sé qué más, que yo no me puedo comer porque es demasiado dulce. Demasiado (y lo dice alguien obsesiva por los chocolates). Yo sé que la hizo e invirtió esfuerzo, pero no puedo.

El otro día estaba acostada leyendo cuando escucho que me llaman desde la cocina:
-¡Ale! ¡Ale! ¡Ven!
-Qué...
-¡Hice charquicán deshidratado! ¡Pruébalo! (las cosas con las que se emociona uno cuando estudia eh...)
-No puedo. Me lavé los dientes y me pasé la seda dental.
-Prueba por favor...

La cosa es que odio el charquicán y desde que recuerdo, cuando en mi casa lo preparan de almuerzo yo como tallarines. Visualmente lo encuentro feo y toda la comida mezclada y apelotonada me hace pensar en.... (sí, vómitos)
Pero bueno, probé un poco y estaba demasiado salado. Demasiado. Parece que mi hermana tiene serios problemas con la regulación de la sal y el azúcar en clases.
Aunque al menos sabe cocinar... a otras nos cuesta más.

Nota al margen: Sobre el post anterior y las sugerencias que varios me hicieron de escuchar “El mago de Oz” con el disco de “The dark side of the moon” de Pink Floyd de fondo, la verdad es que no compro nada. Estuve leyendo en Internet y la cuestión huele a mito urbano. Imagino que algún ocioso hizo la prueba, le cuadraron unas frases y listo, simple casualidad. ¿No es demasiado rebuscado tener que poner el disco al tercer rugido del león de la MGM para que justo así funcione?
Por lo demás, los mismos miembros del Pink Floyd han negado cualquier relación y yo creo que ya deben estar hasta la coronilla cuando les preguntan del tema.

lunes, abril 21, 2008

Lo que me interesa

Cine chileno: Vi “Rabia” anoche en el Cine Arte Alameda y salí con un muy buen gusto.
Para que el que no lo sabe, trata de una secretaria de 25 años que hace más de un año que busca trabajo sin éxito. Trama simple, pero efectiva. La película muestra algunas de las tantas entrevistas de trabajo a las que ha ido, el trato estándar de los entrevistadores, las largas esperas antes de que te llamen.
Tan cercano todo que me llegó. Bueno, el director dijo en alguna parte que la idea es que la gente que ha pasado por la cesantía se sienta identificada y los que no, que lo experimenten alguna vez.
Lo que más rescato son los diálogos, muy cercanos y tal como uno hablaría en la calle con gente desconocida. También los gestos faciales de la protagonista... se siente su rabia no el sentido textual de Hulk justo antes de transformarse, sino más bien en ese sentimiento de impotencia que vive uno cuando ve injusticia o no funciona lo que se ha propuesto.
La gracia es que voy a entrevistar al director y eso lo encuentro especialmente interesante, porque es típico que cuando uno ve algo surgen preguntas de ¿Por qué habrá elegido esto y no esto? ¿Cómo habrá podido hacer esta escena? Y todo eso lo voy a poder averiguar... sí, me alegra como cabra chica.
Y por cierto, esto será publicado en un sitio web que todavía no ve la luz, pero es cosa de tiempo para que empiece.

Sólo había leído el cuento, pero nunca había visto la película de “El mago de oz” y ahora, con la interpretación y todos los mensajes ocultos que tiene, puedo decir que es mucho más que sólo saberse la letra de “Over the Rainbow”.
Supongo que a estas alturas todo el mundo sabe la historia de la niña, el perro, el espantapájaros, el león y el hombre de hojalata, así que me ahorraré esa parte. Lo que yo recuerdo del cuento es que el final es muy ingenuo e infantil como es de esperar. El león logra su ansiada valentía en el clímax de la historia, igual que el hombre de paja su inteligencia pensando en planes estratégicos para rescatar a Dorothy. Y resulta que esos dones siempre los tuvieron consigo, pero no los sabían reconocer... moraleja archirepetida.

En la película todo es más oscuro e irónico, a pesar de que abundan los colores. El espantapájaros por ejemplo, adquiere 'cerebro' cuando el mago de Oz le entrega un diploma, con una crítica solapada a las universidades que son mandadas a hacer para entregar cartones a gente que puede pasar los ramos sin que necesariamente eso les signifique un cambio en su inteligencia como concepto global. Y bueno, también está la gente que cree que por tener un título ya lo tiene todo, cuando está más que claro que no siempre es así.


Una noticia que me llamó la atención: Austria, concretamente la ciudad de Graz, decretó la prohibición de usar celulares mientras se viaja en el transporte público, fundamentando que “la agobiante sinfonía de ringtones y otros sonidos perturban la paz de los viajeros”. Por órdenes de la autoridad, si alguien quiere hablar por teléfono, se tiene que bajar del metro, bus o lo que está usando por respeto al prójimo.
Yo estoy de acuerdo con la medida, hasta la implantaría acá. Me ha tocado escuchar peleas, discusiones y pelambres de los que no quiero enterarme mientras viajo. También he ido al lado de tipos que hablan fuerte a propósito para contar que el fin de semana viajaron a no sé dónde o fueron a tal restaurante que está de moda. Demasiada información que no me interesa saber.
La otra cosa terrible son los ringtones de canciones conocidas. Qué gusto de echarlas a perder con esos pitos. A mis canciones favoritas jamás les haría pasar por la humillación de convertirlas en sonidos polifónicos, debe ser uno de los ruidos más nefastos junto con el de las alarmas de los autos que suenan y suenan sin parar.

Creo que iba a hablar de algo más, pero lo olvidé.