lunes, octubre 29, 2007

Gracias a los gringos...

La canción de hoy es “Thriller” de Michael Jackson. Uno, porque me gusta; dos, porque coincide con el tema y tres, porque así recuerdo que tengo pendiente escribir algo sobre MJ, a ver si me inspiro para después.



Ahora que se acerca Halloween, no falta quién argumenta que es una tontera celebrarlo en Chile considerando su procedencia gringa, que es totalmente fuera de contexto que los niños anden amenazando a los vecinos con el “trick or treat” como si fuera obligación regalar dulces sólo porque el miércoles 31 de octubre es Noche de Brujas.

Personalmente no pienso comprar dulces, y si los compro, la única que se los va a comer soy yo. Mala suerte si alguien llega a golpear a mi casa, mi perro Master se hará cargo de la situación. Muahahaha.
Hablando en serio, me alegra mucho más que sea feriado y después sandwich.

Pero de que los gringos influyen, está claro que sí. Más aún con la globalización que nos inunda.

Por ejemplo, sin los gringos, más de la mitad de los textos de Ciencia Política no tendrían razón de ser, son superpotencia nos guste o no.
Sin los gringos, volveríamos a escribir las preguntas así: ¿……? y las exclamaciones así ¡……!, porque pareciera que ahora se contagió masivamente la costumbre de poner el signo sólo al final. (-Cómo estai? -Bien! -Por qué? -Porque sí!).

Aunque no todo es tan malo, hay varias cosas que yo agradezco a los gringos y a su ingenio a veces un poco incomprensible:

La Coca Cola: Es lo primero que se viene a la cabeza cuando hablamos de bebidas. No sé si quita la sed, pero igual es rica. Estoy segura de que el ron y el pisco, si pudieran hablar, me apoyan en esto de que la Coca Cola es primordial. Influyente al punto de imponer el color rojo en el traje del Viejo Pascuero. Me quedo con la Zero, pero dicen que da cáncer (ahora TODO hace mal).

Los jeans: Todos sabemos la historia de la ropa de trabajo de tela Denim, que a partir de la década de 1950 se empezó a imponer como prenda juvenil. En la semana obviamente no puedo usar jeans (aunque a veces me pongo una falda oscura que se ve algo formal), pero los fines de semana, de allá soy. Son sinónimo de relajo. Me carga cuando en los libros españoles traducen la palabra como “vaqueros”.

La música: Me gustan mucho más los rockeros ingleses, pero agradezco la existencia del grupo Toto. Una de las primeras canciones que conocí de ellos fue “Stranger in town”, la historia de un asesino prófugo que es buscado por toda Inglaterra, incluido el Buckingham Palace. Tonta yo, asumí que el grupo era inglés por las múltiples referencias a Londres, pero me equivocaba, son gringos y me encanta Toto. También me gusta Michael Jackson de la primera época (una cosa es la pedofilia y otra muy distinta es “Don’t stop till you get enough”); The Doors, Creedence Clearwater Revival y Styx, entre otros.

Los dulces: Es que me matan los M&M y los Skittles.

Las buenas películas y las buenas series: Hay películas que son un bodrio, pero varias son dignas de destacar, partiendo en mi lista personal por “Lo que el viento se llevó”. Las series son cuento aparte, los gringos son secos para armar buenas tramas y tener a la gente en ascuas aún cuando vayamos por la quinta o sexta temporada. No cualquiera puede hacer eso, así que siempre he admirado a los guionistas. Estoy viendo Grey’s Anatomy de nuevo, consiguiéndome los capítulos nuevos de Héroes y esperando que vuelvan Lost y Doctor House.

Bonus track
También agradezco la existencia de Bush, que es fuente inagotable de chascarros, sandeces y fotos freaks que me alegran el día cuando estoy aburrida. Dicen que cada nación tiene el gobernante que se merece. Ojo que eso va para nosotros también.

viernes, octubre 26, 2007

Elenco animal estelar

Gracias a Pixar y Dreamworks, ahora hasta un ratón puede hablar, ser el personaje principal de una película e interactuar con otros animales que en la vida real se lo comerían sin miramientos. Hasta los pingüinos bailan como profesionales (Happy feet) o pueden salir de su hábitat y planear estrategias que dejan a Napoleón Bonaparte como una alpargata (Madagascar).

Bueno, antes las cosas no eran así. Si por órdenes del guión la filmación debía incluir a un animal, había que ir a una escuela de adiestramiento, contratar al entrenador y “actuar” con la mascota. Por lo general se escogía a varias de reserva por si la principal se moría, se ponía porfiada o se accidentaba durante el rodaje...

¡Esto tiene segunda parte!
Un breve repaso de perros, gatos, pájaros y animales marinos se puede seguir leyendo después de hacer click
AQUÍ

Nota de la redactora:
Digamos que esto de redireccionar a Irreverencia.cl la columna de cine que escribo cada dos semanas es una estrategia de marketing.
La próxima semana vuelvo por estos lados con el post especial de Halloween y los gringos. Saludos

lunes, octubre 22, 2007

Fiesta de disfraces

La música: Ando pegada con esta canción y con todo el disco Greatest Hits de Yes, que escucho cuando me levanto y cuando me acuesto. Recomiendo no quedarse sólo con el título, porque el tema es mucho más que eso: habla de movimiento, cosa que siempre necesito estar haciendo o me aburro.



El lado lúdico que todos tenemos –unos más, otros menos-, aflora cuando hay una fiesta de disfraces a la vista.

-¿Y qué me voy a poner? (La pregunta clásica a la que uno le da vueltas varios días)
-¿Con qué me veré mejor? (Tema importante, porque no por estar disfrazados vamos a hacer el ridículo en público)
-¿Qué trapos tengo en mi casa para reciclar y no gastar ni un peso? (el costo de la vida no está como para andar comprando disfraces…)
-¿Me podré poner una sábana encima y dibujarle dos ojos? (la salida simple cuando ya no queremos oír hablar más del tema)

He ido a varias fiestas así y me gustan. Encuentro entretenido vestirse de otra persona y darse cuenta de que la gente resulta ser más ingeniosa de lo que uno cree (si no somos tan fomes los chilenos, un poco, pero nunca tanto).

El traje más estrambótico que he visto es el de una niña que se puso una malla verde en todo el cuerpo y se colgó varios globos morados de las caderas hacia arriba. Era un racimo de uvas. Por supuesto que no se pudo sentar en toda la noche y todo el mundo jugaba a reventarle los globos.

En la empresa donde trabajaba antes, hicieron una fiesta de fin de año temática: todos debíamos ir disfrazados de personajes de películas de cine. Arrendaron un local, contrataron un grupo de música, y éramos más de 200 personas disfrazadas, la mayoría con trajes arrendados. Mucha producción.

Había un tipo disfrazado de vaca (según él, la misma de “Irene, yo y mi otro yo”), varias niñas con la katana y el buzo amarillo de Uma Thurman en “Kill Bill”, un Charles Chaplin, un “Gladiador”, Sandy de “Grease”... Una amiga se disfrazó de la enfermera mala de Kill Bill, parche en el ojo incluido. Y mató.

Yo, siempre de gitana, gótica o de Minnie (tanto que critico a los ratones y tengo las orejas y el traje rojo guardado en mi clóset).

¿Mi disfraz soñado?
Gatúbela.
Obvio.
¿Y cuál sería el disfraz soñado de ustedes?

Post dedicado a mi hermana Daniela (la única que tengo y con quien me peleo un día sí y un día no por puras tonteras). Este jueves está de cumpleaños y el viernes pretende tirar la casa por la ventana con la fiesta de disfraces que está preparando.
Dios nos guarde y proteja del ruido al perro y a los dos gatos.
Ya estoy advertida: si no me disfrazo no tengo derecho a comer ni tomar nada.

jueves, octubre 18, 2007

Observaciones al pasar

El primer gol de Chile me pilló en el metro, estación Los Héroes. Lleno a reventar (se está poniendo desagradable de nuevo con el calor). Yo no iba escuchando nada porque la señal de radio de mi celular se pierde en el subterráneo, pero con el tremendo grito que se pegaron los pasajeros masculinos, me quedó claro que hubo gol.

El segundo me pilló en mi casa, aliñando la ensalada que me iba a comer. Sí, ese lo vi en vivo y en directo y me gustó.

Y vamos pelando analizando…

Pésimo se ve el uniforme de Chile con zapatillas blancas. No andaban todos así, pero eran varios. ¿Quién fue el ingenuo que les dijo a los jugadores que se ven bien? Yo se las sacaría ahora y las reemplazo por las clásicas zapatillas negras.

Entre los peruanos y los chilenos, la verdad no había mucho en qué recrear la vista (mujeres, ustedes entienden...)

Al final, obvio que todo el mundo estaba alegre y exultante, pero siempre pienso que los comentaristas de la TV pierden la proporción de las cosas y lo exageran todo. Decir que “Chile superó su marca” es mucho. Era altamente probable que les ganáramos a los peruanos, tal como era altamente probable que perdiéramos contra los argentinos. En esta pasada se cumplieron los pronósticos, pero de marcas, todavía nada.

Hasta noviembre, ahí quién sabe.

Nota: La portada de LUN la puse porque me dio mucha risa verla en el kiosco esta mañana.

sábado, octubre 13, 2007

La importancia de F5

Dice una nota del diario que más de la mitad de los chilenos son analfabetos digitalmente, o sea, no se manejan en herramientas de uso básico tales como Excel, Word o Powerpoint, y tampoco tienen idea de cómo navegar por internet.

Una cosa que lo explica son los recursos. No todos pueden permitirse comprar un computador o pagar la conexión a internet. Pero también hay otro factor: el interés por aprender y no quedarse en el pasado. Después de todo, estamos llenos de cybercafes y yo conozco algunos en donde cobran sólo $300 la hora.

Los abuelos tecnológicos son un bien escaso, yo con suerte he visto dos o tres. Está claro que no todo el mundo se maneja en el tema computacional y muchos se quedaron pegados en el ayer.

¿Y nosotros? Quizás también para allá vamos, no es muy difícil imaginar lo que dirán los nietos del futuro:

-“Mi abuela usaba Messenger para hablar con sus amigos. Messenger poh…”
-“Mi abuela le mandaba los trabajos por mail al profesor”

-“Mis abuelos cuando querían ver algún video iban a Youtube, ponían el nombre y tenían que esperar que bajara…”

-“Mis abuelos redactaban los informes en Word… la cuestión vieja”

Así será, porque no creo que el stock de inventos y lanzamientos se agote ni en el 2007, ni en el 2010 ni el 2030. Antes se pensaba que la radio era lo máximo. Años después, que la TV blanco y negro rompía todas las expectativas, pero el horizonte siempre se está ampliando y el flujo de cosas nuevas que aparecen es imparable.

Por eso yo me pregunto, ¿Seguiremos pegados en la vejez diciendo “yo no me conecto a otra cosa que no sea Messenge o Skype”, tal como los abuelos dicen ahora “yo no escribo en otra cosa que no sea a mano”?

El manejo de lo actual

¿Y la gente que sabe, para qué se conecta a internet según el estudio? Para explorar páginas, buscar informaciones puntuales, revisar las noticias, comprar por internet y hacer transacciones bancarias.

¿Para qué me conecto yo a internet? Muy similar al resto: explorar páginas, leer las noticias, buscar datos de algo que esté escribiendo, buscar letras de canciones, jugar al tetris (mi vicio) y leer blogs (obvio). Y siento que Google es como mi tercer ojo, todo lo que necesito o pueda llegar a necesitar sé que va a estar ahí.

Word y Excel son un mundo aparte. Me manejo con lo básico y lo funcional. Puedo hacer gráficos, informes… pero siempre pasa que uno está usando Word y alguien te dice “Oye, hay un botón que hace eso automáticamente”. En mi defensa, cada vez pasa menos, porque algo he aprendido. Misma cosa con Excel.

Parece que todos necesitamos estar permanente presionando F5 en nuestras vidas. (Aclaración: F5 es la tecla del computador que con sólo apretarla, actualiza los contenidos de cualquier página web).

martes, octubre 09, 2007

Trago de mina

Vamos aclarando… Trago de mina es el término que se refiere a un licor de menor gradación alcohólica y por lo general de gusto femenino, ya sea porque es más dulce, tiene colores más bonitos o adornos estilosos como el paraguas de papel o la rodaja de limón.

No es la idea hablar ni predicar aquí de los niveles de alcoholismo en Chile, quien toma más o quien toma menos. Ya estamos grandes y cada uno sabe lo que significa la palabra autocontrol. Si alguno quiere mandarse numeritos como los del Chino Ríos en sus peores días, adelante, yo creo en el libre albedrío. Si alguno es abstemio por razones de salud, religión o creencia personal, adelante también, nunca es malo el néctar o el jugo natural de frambuesa.

-Nadie me acompaña en las piscolas- me dice un amigo
-Yo no tomo piscola, me cae mal-respondo
-Cómo que te cae mal
-Tomé un vaso una vez, pero pasó una hora y me empecé a sentir rara. Había comido mariscos antes… parece que hice una mala mezcla (por no decir que mi estómago dijo NO a lo que estaba recibiendo)
-Es que la gente no sabe tomar piscola. Tú eres una más.
-Nunca me va a gustar la piscola. Mejor el amaretto sour.
-¿Qué es eso?
-Amaretto sour. Como el pisco sour, pero amaretto.
-Ah, un trago de mina.

Es sólo cuestión de gustos, tal como hay gente que siempre pide helado de chocolate y otros que no porque lo encuentran muy relajante.

Pero en materia alcohólica, sé que hay cosas que no querré tomar nunca, por ejemplo:

-La chupilca "del diablo": Dice la historia popular que este trago lo tomaban los soldados chilenos durante la Guerra del Pacífico (1879-1883). Es una mezcla de aguardiente con pólvora, y se supone que dejaba a los combatientes listos para seguir a Arturo Prat al abordaje o tomarse el Morro de Arica sin dramas ni complicaciones. El aliento se los encargo, y no sé si alguien se atreva a tomarlo ahora.

-El vino de la casa: El nombre suena bonito y exclusivo, pero es pura falsa apariencia. El “vino de la casa” es un reciclaje de los restos de todas las botellas que pululan en cada vivienda, que se mezclan en una jarra y eso se sirve. Hay que estar muy desesperado.

-Vino bigoteado: Misma idea del anterior, pero con las sobras de vasos y jarras de bares o tugurios, que se mezclan, se baten y se presentan como trago exclusivo. Hay que estar doblemente desesperado, o muy mal para no notar que te están pasando gato por liebre… En una palabra: guacala.

Supongo que todo el mundo tiene su trago favorito y el que sabe que debe evitar por aquello de los efectos secundarios. Así que ese es el tema de hoy, las bebidas alcohólicas.

Ah, me acordé de otro…. el Tom Collins también es agradable. Lo he probado dos veces en la vida en preparación casera y sí, me gustó.

jueves, octubre 04, 2007

Un alto en el camino

Por esta vez, voy a dejar descansar las entradas temáticas y escupir lo que salga. Digamos que lo necesito.

Yo no hablo mucho de mí misma en la actualidad, me escudo contando cosas de la Ale del pasado, pero de vez en cuando me dan ganas, previo acuerdo con el comité editorial de este blog (o sea, mi almohada), que aún así, tiene temas vedados.

Me río con mis amigas, que cada vez que hablamos o les cuento algo loco que me pasa me dicen “¿Y por qué no lo escribes en el blog?”

Porque me da vergüenza no más. Me sigo poniendo roja si me molestan un poco.

Varias cosas... Que cuando tengo pena lloro en la calle, aunque esté nublado y no pueda usar los lentes de sol para que no se note.

Que mi jefa ya dijo sí a la semana de vacaciones que pedí para noviembre, porque no he parado de trabajar desde enero del 2006 y necesito no levantarme a las 6.20am por unos días.

Que hablo con los gatos y los perros y estoy segura de que me entienden.

Que escribo los posts a mano en mi libreta amiga y los paso en limpio después sólo porque me gusta usar lápiz y papel.

Que cuando voy a las tiendas me encanta probarme los sombreros y los jockeys y pierdo varios minutos mirándome al espejo viendo cuál me queda mejor mientras la gente pasa apurada a mi lado.

Que me gustan los collares y todos los días me pongo uno distinto, me pinto las uñas de rosado y tomo leche entera porque la descremada parece agua blanca.

Que no creo en los libros de autoayuda, en los políticos ni en la mejora del Transantiago.

Que tengo un estuche lleno de sombras y rimel, pero no los uso porque sólo me pinto cuando voy a la disco, algo así como una vez al mes. Los 29 días restantes las miro y me pregunto cómo se verán en mi cara.

Que necesito ir a bailar y que toquen “Let’s dance” de David Bowie.

Que el consejo más útil que he recibido en el último tiempo es este: “Ponte algo oscuro, tómate un poco el pelo, píntate la boca y no vayas con zapatillas”.

Eso, para la próxima entrada vuelvo a la “normalidad”.

martes, octubre 02, 2007

Viva el chancho seis

La música: Le falta variedad a Radio Blog Club. Estaba pensando en “Games people play” de Alan Parson’s Project para matizar el tema, pero la canción no está. A cambio, y porque en el videoclip sale un tablero de juegos y este debe ser el único grupo de los ’90 que me gusta, la canción de hoy es “Country House” de Blur.


Estoy jugando mucho por estos días, así nació la idea de este post con los juegos favoritos que no pasan de moda:

Cartas: Estoy siempre disponible para una partida de carioca, desde los dos tríos hasta la escala real. Puedo estar horas ocupada en esto. En la universidad con mis compañeros teníamos un casino ilegal en la sala de estudios sólo para jugar al 8 locos entre las clases. No soy muy partidaria de las apuestas porque siempre pierdo, pero jugar por jugar igual es entretenido.
Y ya sé que existe un solitario muy bueno en el computador. A veces voy caminando por la calle y en esos edificios que tienen las ventanas transparentes veo a los oficinistas ocupándolo (así es como progresa el país…).

Ludo y damas: Jugar a las damas siempre lo encontré un poco monótono: blanco y negro, blanco y negro. Me gusta más el ludo, que hasta se puede jugar a solas si no hay acompañante. Yo escojo el verde para mí misma y el resto para los contendores imaginarios. Y no hago trampa.


Ajedrez: El juego serio e intelectual. Conozco el movimiento de todas las piezas, pero no soy más que una aficionada que pierde si le ponen en frente a cualquier experto. Admiro la paciencia de esa gente que puede pasar horas sentada mirando el tablero y pensando en lo que hará el oponente. O los que dejan el juego pendiente y lo guardan así tal cual para retomarlo meses más tarde. Yo no puedo, me hierve la cabeza.

Dominó: En este me va mejor. Mi abuelo me enseñó el truco ganador cuando era niña y aunque hace tiempo que no lo pongo en práctica, seguro que si empiezo a jugar de nuevo lo recuerdo. No lo voy a revelar aquí, pero depende en parte del factor suerte en las piezas que te salgan y de lo atento que estés, claro. Entretenido el dominó, preferible de a dos en vez de cuatro jugadores.

Monopoly: Más conocido por estos lares como el “Gran Capital” o el “Gran Santiago”. Las únicas veces que he ido a la cárcel ha sido aquí. Cuando uno es chico es total eso de creerse banquero y gastar la plata como si fuera Paris Hilton. Yo usaba esos mismos billetes para jugar al almacén con mi hermana. Fuera de bromas, es útil para entrar en el mundo de la compra y venta inmobiliaria. Ahora están haciendo una película para el cine basada en el juego Monopoly, y no me puedo imaginar qué va a salir de allí…

Dicen que la verdadera personalidad de la gente aflora en los juegos. Ahí vemos a los que lo pasan bien en el proceso, los competitivos que quieren ganar a toda costa, los tramposos que esconden las cartas o juran que el dado sacó un 6 y no un 4. También están los que yo más detesto, aquellos que pierden y se pican con el resto. ¿Hay algo peor que un picado insufrible?

viernes, septiembre 28, 2007

Ellos y "El Padrino"

Nota al margen antes de comenzar:
Voy a empezar a poner música de nuevo...
Si hay algo bueno que tienen las teleseries de Canal 13 son las canciones que escogen. Ya pasó con George Baker y su “Little green bag” en “Machos”, y ahora “Long cool woman in a black dress” de The Hollies en “Lola”.
Me gusta mucho The Hollies. Mi canción favorita del grupo, “The day that Curly Billy Shot Down Crazy Sam McGee”, no la pude encontrar, pero esta igualmente es muy buena…



Ahora, el tema…

Hablar de películas de mafia es remitirse de inmediato a "El Padrino" en sus versiones I, II y III.

Más allá de las consideraciones técnicas y fílmicas –que las tiene y son extensas-, la saga de El Padrino provoca un sentimiento común de identificación masculina que no tienen otras películas, una especie de “estilo de vida” que utilizan gran parte de los hombres para incluir en su diario vivir los preceptos de Vito Corleone, Michael y compañía: el amor por la familia, la venganza contra aquellos que osen atacar a uno de sus miembros, el respeto por la matriarca, pero a la vez, la separación absoluta de las féminas con temas de trabajo. O al menos eso es lo que les encantaría poder hacer.

No sé ustedes, pero yo en todas partes me encuentro con ejemplares chilensis autoproclamándose como “Don” y usando su polerita de El Padrino (y después dicen que las mujeres somos las groupies…).

Los personajes


Los hijos de Vito representan tres estereotipos que, sin querer, siempre nos estamos encontrando en el mundo político, escolar, empresarial, incluso entre los niños de cinco años que van al jardín infantil…

Sonny: Buena persona, pero impulsivo, quizás demasiado. No mide las consecuencias de sus actos y se pone furioso cuando ve que le hacen daño a uno de los suyos. Aplica aquello del ojo por ojo diente por diente sin pensar cuál es mejor oportunidad.

Freddo: Sé que en el fondo es buena persona, pero a mí siempre me pareció cobarde y miedoso. Mario Puzo lo describe en el libro como “conciliador, sin poseer ni el magnetismo personal ni la fuerza animal tan necesaria para los conductores de hombres”.

Michael: Hay personas así, que al principio parecen los más débiles y renuentes, pero una vez convencidos interiormente de algo, suelen ser los más implacables. Nada de palabrerías ni exabruptos, sólo acciones decididas y pensadas.

Las mujeres también son tema, presentes a través de Mamá Corleone, Connie y Kay. La primera es respetada, pero conoce su lugar, no opina sobre los negocios de la familia, agacha la cabeza ante su esposo y llora en silencio. Connie la secunda, porque al haberse criado en ese ambiente conoce todas las “mañas”, lo que no le impide rogar por la vida de su marido a pesar de saber que hay motivos de sobra para borrarlo del mapa.

Kay es un caso especial. Es el personaje a través del cual nosotros entramos al mundo de la mafia, porque en un comienzo, ella sabe poco y nada del tema, proviene de otro mundo y se le nota. Esa escena donde Michael cierra la puerta enfrente de sus narices siempre me llega, y a ella es a quien más entiendo cuando se hace a un lado, cuando se rebela y no quiere que sus hijos sigan el mismo camino. Los últimos párrafos del libro son de Kay, rezando por el alma de Michael mientras el nuevo Padrino hace y deshace.

Tengo que reconocer que me atrae el mundo mafioso, que me alegré cuando asesinaron a Carlo Rizzi (el marido de Connie), que me gustaría vengarme de alguien cuando lo merezca, pero lidiar con la culpa después sería un tremendo problema. Con todo, mi frase favorita del rubro no está en “El Padrino”, sino que en “Mi gran casamiento griego”. La familia griega que allí aparece no es exactamente mafiosa, pero hay una frase para el bronce cuando el hermano de la protagonista le advierte al novio que no falle, porque de otro modo tomará medidas “haciéndolo parecer un accidente”.

Hay muchas cosas que se pueden hacer pasar por un accidente… Muchas. Muahahaha.

lunes, septiembre 24, 2007

Cuestión de pelo

Más de 100.000 pelos tenemos cada uno en la cabeza, que crecen a un ritmo de 1,25 centímetros por mes. Perdemos de 50 a 100 en un solo día al lavarlo, peinarlo o simplemente estando sentados. ¿El color? Ahhhh, ese es el tema de hoy.

Morenos y morenas: De acá somos parte el grueso de la población, en tonalidades que van desde el castaño hasta el negro azabache. Viéndolo por el lado amable, si ponemos un pie en cualquier país nórdico dejamos de ser “morenos” y pasamos a ser catalogados de “exóticos”, poseedores de la ahora envidiada sangre latina. A mucha honra, me gusta mi pelo café.

Rubios y rubias: Representación absoluta de la ingenuidad dirán algunos, que las rubias son tontas, dirán otros. Yo no generalizo, quizás hay algunas que lo son, como también las hay morenas y pelirrojas. Lo mismo se aplica a ciertos hombres, y me parece absurdo justificar la falta de intelecto por el color de tu pelo. Marilyn Monroe es el ícono, teñida por lo demás, como ella misma lo confesó a su amigo Truman Capote en un funeral: “Soy rubia, pero nadie es así de rubia”, responde cuando éste le pregunta por qué lleva su pelo platinado cubierto con un pañuelo. Se le estaban notando las raíces oscuras a Norma Jean. Más detalles en “Una adorable criatura”, el texto de Capote.

Pelirrojos y pelirrojas: El último número de la revista National Geographic asegura que de aquí al año 2100 los pelirrojos naturales se van a extinguir, porque cada vez se hace menos probable que los portadores del gen que los causa formen parejas. Suena convincente. Datos varios: únicamente alrededor de 4% de las personas en el mundo porta este gen y sólo 2% de la población mundial es de cabello rojo natural. El 13% de ellos vive en Escocia, se viste con faldas y come Old England Toffees. Si uno ve más pelirrojos por la vida no es para sorprenderse, $123 millones de dólares se invirtieron en tintes rojos en Estados Unidos durante 2006. Imagínense cuánto se gastará acá en Chile…

Yo reconozco que en mis tiempos escolares, cuando los “X Files” eran grito y plata, quise teñirme el pelo rojo y ser como la agente Scully. O como Ariel, La Sirenita. Menos mal que no lo hice, porque no quiero usar nunca shampoo para cabello teñido o maltratado. La decisión sobre qué hacer y no hacer con su cabeza es de cada cual, pero yo insisto, nada como mi pelo café caoba.

miércoles, septiembre 19, 2007

Sing a song

Este post trata de música, pero no en lo referente a “escuchar música”, sino más bien a “cantar música”.

Es algo atrayente el tema del canto. O el chapurreo del canto. O a la matanza de la música a través del canto. Lo que nadie niega es que alegra la vida.

Personalmente soy desafinada y desabrida. No se trata de ser derrotista, simplemente doy constancia de un hecho indiscutible: llegué tarde a la repartición de afinidad musical. Lo peor es que mi hermana tiene buen timbre, incluso gana plata tocando la guitarra y cantando en matrimonios de parejas que no ha visto en su vida cuando no está haciendo sus tareas de la universidad.

Pero que en mi familia yo sea como el patito feo del cuento, no significa que no haya hecho mis intentos. En la universidad, en esos típicos cursos optativos de formación general que uno debe escoger entre una larga lista, pensé que era bueno variar un poco con tanto Periodismo y me inscribí en "Iniciación al Canto Coral", con compañeros de carreras nada que ver con la mía y un profesor que todos los miércoles por la tarde llegaba con su teclado y nos ponía a cantar folclore, canciones de iglesia, canciones de Pavarotti, de todo un poco.

La sala daba justo a la esquina de Alameda con Portugal con las ventanas gigantes abiertas, así que cualquier transeúnte que pasó por allí pudo haber oído los alaridos de estudiantes inexpertos. Y aún así, todos nos sacamos un 7.0 de promedio final “por el entusiasmo demostrado en clases”, dijo el profe.

Y aunque lo haga mal, me gusta cantar a Freddie Mercury, Roger Daltrey, George Michael, Boy George, y creo ser la cuarta integrante perdida de las Bananarama y las Pointer Sisters. Al menos las letras me las sé de memoria, pero procuro que no todos presencien la masacre.

Yo pienso que las canciones favoritas no están adueñadas completamente si uno no las canta. Y si se usa la escoba o el cepillo como micrófono, mejor todavía.

PS1 La canción que me gustaría saber cantar bien pero no puedo porque no le pego al francés es “Joe le taxi” de Vanessa Paradis. Me encanta el tema.

PS2 Pocas cosas se comparan a la alegría de las minivacaciones, y a la idea de que esta semana sólo tiene dos días. ¿Qué si canté algo en estos días? Claro que sí...

viernes, septiembre 14, 2007

Mario Moreno "Cantinflas"

Mario Moreno a secas no dice mucho, pero con Mario Moreno “Cantinflas” (1911-1993), la cosa cambia.

Quién no ha visto al menos una película de este mexicano, a quién no le trae recuerdos. Cantinflas tenía una mezcla especial en sus películas que provocaba risa y llanto a la vez.

Hacía reír con sus pantalones tan abajo (inspiración indirecta de los raperos de hoy en día), su bigote recortado, su labia que gastaba y gastaba palabras sin decir mucho, su manera de ganarse a todo el mundo, su capacidad de tener mil y una profesiones, todas absolutamente creíbles.

Hacía llorar, sobre todo en aquellas películas en que pasaban tragedias o le ponían de coestrella a un niño o niña en problemas. Cómo olvidar en “El Profe” cuando se quema la escuela, terminan haciendo clases al aire libre y se pone a llover; o en “El señor Doctor”, con el niño que se está quedando ciego y Cantinflas se da cuenta cuando éste le pide encender la luz que ya está prendida; o en “El Padrecito”, con la señora de la casa parroquial que al principio le hace a vida imposible con pésimas comidas, pero termina llorando por los rincones cuando lo trasladan (dato freak, esta señora es la misma actriz que hace de La Bruja del 71 en El Chavo del Ocho, Angelines Fernández).

“El siete machos”, “El bombero atómico”, “Si yo fuera diputado” y varias más son tan irresistibles que aunque las repiten mil veces, uno igual las ve, además que se tiene algo en común para comentar con los papás. Es algo parecido a lo que pasa con el ya mencionado Chavo.

Cantinflas protagonizó un total de 34 películas, fue conocido como el Charlie Chaplin mexicano y sus mayores éxitos se produjeron en las décadas ’50 y ‘60. Su humor trató de exportarse a otros países, pero fue difícil traducir sus enredos verbales y hacerlos entendibles para otros que no fueran latinos, así que a la idea no le fue muy bien. De todas maneras, su fama en Latinoamérica es enorme.

Mi película favorita es precisamente la última que hizo, “El barrendero”, a colores y con traje naranjo como uniforme en el año 1981. Ahí él es testigo del robo a un cuadro muy valioso, los ladrones lo persiguen y por una comedia de enredos, se transforma en el principal sospechoso. Entrañable.

Bonus track

Otra experta en hablar mucho sin decir nada era la también mexicana Florinda Meza con su papel de la Chimoltrufia, esposa del Botijas, mejor amigo del Chompiras (“Los Caquitos”, una de las secciones del programa Chespirito). Su cantaleta de “pos será el sereno… cuando se dice una cosa se dice otra, porque es como todo ¿no?, hay cosas que ni qué, ¿tengo o no tengo razón?”, me sigue sacando risas.

domingo, septiembre 09, 2007

Encuentros cercanos ratoniles

Aaahhh, la primavera. El calor que ya se siente, las poleras de colores, los zapatos lindos, el buen ánimo general, la brisa fresca y…. los ratones.

Sí, porque después del invierno, sobre todo si hubo humedad, comienza a proliferar la población de roedores que convive con nosotros y que alcanza aproximadamente a 80 millones en Chile (lo que significa que por cada uno de nosotros hay cinco ratones pululando… eso es peor que cualquier película de miedo).

Leía en el diario la entrevista a un experto que explicaba que los ratones de ciudad son los que se deben exterminar, porque acabar con los roedores silvestres significaría un quiebre en el ecosistema que dejaría sin comida a las lechuzas y a los zorros… Conclusión: tenemos que saber convivir con ellos, no hay vuelta.

Me imagino que todo hemos tenido encuentros cercanos con los ratones en nuestras vidas. Yo cuento tres.

En la primera -yo debí haber tenido como nueve o diez años-, estaba jugando con mi gato Michu Michu (no se rían, la moda Gerardo pegó fuerte en esa época) y veía que llevaba algo en la boca, según yo una pelota de lana oscura. Se me puso la piel de gallina cuando vi que era una laucha agonizante, y que lo perseguía mientras el animal trataba de huir. No se la comió y adivinen quién tuvo que recoger el cadáver con pala y escoba después.

La segunda vez salía feliz de mi casa, abro la puerta y ahí en medio de la calle había un ratón muerto y atropellado. Horror. No era capaz de moverme por el asco, tuve que taparme la cara.

La última fue el año pasado. Salí tarde de la pega y el radiotaxi me iba a dejar a mi casa. Eran como las 11 de la noche, y paramos en el semáforo que da justo frente a la Estación Mapocho. Miré a mi derecha, y ahí cruzando el puente en plena acera había un ratón, y la gente que pasaba por el lado no lo veía… guacala.

No me gustan, me imagino que a todos les pasa igual. No sé dónde escuché la historia de un tipo que tenía un ratón como mascota, encerrado en una jaula igual que un hamster. Yo no podría, me dan una mezcla entre miedo y asco, y eso que nunca he visto un guarén. Ojalá nunca me toque, porque ahí sí que me pongo a gritar. Por eso sé que nunca me voy a meter por gusto a una casa de campo abandonada.

Aún así, me llama la atención la buena fama que tienen los ratones en las películas y en los libros, algo envidiable.

Por ejemplo, el caso de Ratatouille, que todo el que la ha visto me dice que es genial y yo aún no me he puesto al día. Los ratoncitos que ayudan a Cenicienta, los ratones que rompen las cuerdas del león Aslan cuando ya está muerto, Suart Little, Bernardo y Bianca, Pinky y Cerebro, Jerry que siempre le gana a Tom, el siempre útil Mouse de los computadores y por supuesto, el gran ratón Mickey, cuya única mancha en el currículum sería estar bajo sospecha de haber matado a Marilyn, pero eso es una minucia al lado de su gran popularidad.

¿Será que los estamos tratando injustamente? Lo siento, pero a mí me siguen dando repulsión. Los preceptos de San Francisco de Asís quedan en nada con los ratones, culebras, arañas y bicharracos feos en general.


Nota de la Redactora: Las fotos que usé como pueden ver son de monitos animados, porque en Google había fotos de ratones reales pero ni loca los pongo aquí para darme y darle asco gratuito a los visitantes.

miércoles, septiembre 05, 2007

Terapia del sueño (sí, por favor)

“Dormir poco es tan dañino para la salud como la comida chatarra” leo en el diario una mañana no muy buena, precisamente porque la noche anterior dormí mal.

A todos nos pasa, hay días en que realmente descansamos y otros en que quedamos debiendo horas de sueño en la cuenta corriente. Eso afecta la concentración, el buen humor… pero por otro lado, es casi imposible dormir bien todos los días. En mi caso, tampoco ayuda la perra de los vecinos, que a veces le da por ladrar de madrugada sin razón aparente. Por último cuando mi perro ladra, con un solo reto se calla, pero la misma ley no se aplica para un animal del que no eres amo.

Siempre me ha parecido paradójico que la gente adulta, que se supone que tiene más tiempo libre para hacer muchas cosas -entre ellas dormir-, necesite menos horas de descanso.

La cosa es que en la misma nota del diario que mencionaba al principio aparecen algunos consejos para el buen dormir, que si me lo preguntan, son bastante poco realistas:

-Levantarse todos los días a la misma hora. (Claro, ahora mismo corro a poner el despertador a las 6.30am los sábados y domingos. Miren cómo voy. Eliminada por irrealizable.)

-Sacar la TV de la pieza. (Nooooo, ¿hay mejor cosa que ver una película acostada y con los pies calientes? Irrealizable también).

-Evitar actividades como comer, leer o usar el PC en el dormitorio. (Lo de comer lo acepto, pero dónde más se puede leer tranquilo… ¿En el patio? ¿En la calle? ¿En el metro que está tan vacío?)

-Evitar las siestas después de las 14.00 horas. (O sea, hay que ser guagua o jubilado para almorzar tipo 12.30, dormir siesta y despertar antes de las 14:00 horas. Otra propuesta irrealizable).

-Dejar la cafeína (incluso en bebidas), pasada la hora del almuerzo. (Se acabó el té, el café, la Coca Cola y todo bebestible por la tarde. Olvídense de tomar once. Pan con agua no más).

-No permanecer en cama si al cabo de 30 minutos no logra dormirse. (Según este consejo, si son las 3.00am y uno lleva media hora dándose vueltas, hay que levantarse… Sin comentarios).

-Acostarse cuando tenga sueño y no obligarse por horario. (Esta es la más factible de la lista)

Dormir… es otra de las cosas que envidio a mis gatos. Ver al Jerry instalado a los pies de mi cama cuando me estoy yendo al trabajo en las mañanas… a veces quisiera ser gata.

Supongo que a cada cual le funcionan sus propios métodos, así que cuenten sus preferencias, ¿Con cuántas horas de sueño quedan bien? ¿5, 6, 7, 8? ¿Cortinas abiertas o todo oscuro? ¿Se les queda la tele prendida o el libro abierto porque los venció el sueño? ¿A alguien le funciona eso de contar ovejas? ¿Son de sueño ligero o duermen aunque el mundo se esté cayendo a pedazos? ¿Sueñan cosas freaks? ¿Le consultan cosas a la almohada? ¿Han tenido respuesta?...

Nota de la R.: Las fotos que ilustran este post son cortesía de mi cómic favorito, Calvin & Hobbes.

sábado, septiembre 01, 2007

Películas que dan miedo

Para el que no lo conoce, Stephen King es un escritor estadounidense de novelas de terror y suspenso que aún vive y produce. La mayoría de sus historias han sido llevadas al cine en versiones buenas y otras no tanto. La cara de este señor es un poco siniestra y algunas de sus obras siguen asustando. Apuesto que más de alguno ha oído hablar de…

Carrie: Carrie es la típica adolescente de la que todas sus compañeras se burlan porque “no está en onda”: se viste mal, tiene espinillas y gracias al fanatismo de su madre, tiene metido en la cabeza que todo lo que no es rezar ni ayunar es pecado. Pero la niña va saliendo del cascarón y se da cuenta de que el mundo no es tan así, y que además, cuando pasa por episodios de mucha rabia por las burlas que sufre en el colegio, tiene el poder de apagar luces y lanzar objetos. La Sarita Mellafe de su curso (o sea, la compañera pérfida) planea una broma macabra en su contra el día de la fiesta de la graduación y las cosas llegan a tal punto que Carrie…. Tienen que verla o leer el libro.


Cementerio de mascotas (Pet Sematary): La trama es la siguiente: una familia compuesta por padre, madre, niña y niño se mudan a una nueva ciudad por una excelente oportunidad laboral del jefe de familia. Viven en una bella casa al lado de una carretera, así que el vecino les advierte que cuiden a los niños de posibles accidentes y atropellos. A los pocos días, el gato de la pequeña muere atropellado por un camión. El papá se vuelve loco porque sabe que la niña adora al gato, le cuenta la mala noticia al vecino y éste le sale con la historia del cementerio indio que está en la ladera posterior de la casa. La cuestión es que entierran al gato y al día siguiente, el felino vuelve a la casa convertido en un zombie muy maligno (engrosando la lista de gatos malos en el cine y la literatura por cierto). Pasan más días y el niño menor -de dos años o menos-, muere atropellado trágicamente mientras persigue un volantín que vuela hacia la carretera. Los padres enloquecen y pese a las advertencias del vecino, el tipo entierra al hijo en el cementerio maldito, así que ya pueden imaginarse lo que ocurrirá cuando el niño vuelva como zombie…

It (Eso): Esta película es la culpable de que al 50% de la población no nos gusten los payasos. It (o “eso”, porque es un ente indescriptible) es el payaso que aterroriza a un grupo de niños porque lee las mentes y se alimenta de seres vivos. Se salvan en la preadolescencia, pero años más tarde la pesadilla regresa y los protagonistas se reúnen para derrotar a aquello que los marcó. Más maldad y muerte. No me pregunten por el final, porque esta película me dio tanto miedo en la niñez que la dejé a la mitad y no he vuelto a verla por las pesadillas. Si alguien quiere contarlo adelante, las cosas leídas no asustan tanto.

Cujo: Nunca más los perros San Bernardo volvieron a ser blancas palomas babosientas después de Cujo. Un día en que estaba jugando en el bosque, este animal bueno y querendón fue mordido en una cueva por un murciélago y terminó adoptando costumbres asesinas y un gusto irrefrenable por la sangre. Mató sin piedad a varios que antes lo conocían como “el perrito lindo”. No da tanto miedo, se puede ver o leer con confianza.


El Resplandor: Esta debe ser la más conocida de la lista. Las gemelas siniestras, la cara de locura desquiciada de Jack Nicholson, el pavor de la pobre Wendy. Esto es terror psicológico más que nada. El libro no lo he leído, y aunque a King le duela admitirlo, parece que este es uno de los pocos casos en que la pantalla grande supera a la versión original. La película me asusta hasta el día de hoy.


Creo que la clave de las películas de terror es la música. Lo comprobé hace dos semanas, cuando vi por primera vez “El bebé de Rosemary”. Ya había leído el libro, ya sabía lo que iba a pasar y lo que no, pero igual me anduve asustando en las escenas clímax. La culpable fue la música, que pone los pelos de punta.

Y a ustedes, ¿qué películas les dan miedo?

lunes, agosto 27, 2007

Una historia zodiacal

Un amigo me pregunta que por qué no creo en los horóscopos que salen en el diario. Tengo un poderoso argumento para no hacerlo:

Hace cinco años, yo estaba haciendo mi práctica en la sección crónica de un diario conocido hoy como el más farandulero. Un sábado me tocó turno de fin de semana y después de despachar mis notas, sólo estaba esperando que me dieran el visto bueno para irme.

En eso, mi editor jefe de aquel entonces llega a mi puesto y me dice “Señorita, tengo que pedirle un gran favor de redacción”. Yo pensé que querría alguna otra nota y la verdad daba lo mismo lo que fuera porque como practicante, a lo que me pidiera tendría que decir que sí (profesionalmente hablando, no malinterpretar).

“Lo que pasa es que la astróloga de nuevo no nos mandó el horóscopo de mañana y tenemos que ponerlo. ¿Lo puedes hacer tú? Si quieres busca en los archivos de varios meses atrás y cambia algunas palabras para que no se vea igual”.

Plop como Condorito.

Basta leer cualquier horóscopo para darse cuenta de que hablan puras tonteras, pero reciclar los viejos y volver a publicarlos lo encontré penoso. Le dije a mi jefe que sí, ningún problema, y saqué a la luz las dotes imaginativas que todo el mundo tiene guardadas.

Lo inventé. Puse cosas favorables para mis amigas Aries y Cáncer, cosas más que buenas para los Géminis (porque yo lo soy) y no favorecí mucho a los Capricornio ni a los Piscis, porque los representantes que conocía en esa época no contaban con mi total simpatía.

La experiencia me sirvió también para volverme escéptica con el tema de los horóscopos de cualquier publicación, porque seguro que en otras partes se ha dado lo mismo. Aunque igual fue entretenido inventarlo por un día...

Y a pesar de las mentiras, rescato algo del zodiaco. No sé si a ustedes les pasa, pero la gente de mi signo siempre me rodea. Y los que son supuestamente afines (signos de aire) también. Cuando conozco a alguien nuevo y veo que tenemos los mismos gustos o pensamos similar en varios temas, resulta ser Géminis. Muy curioso.

miércoles, agosto 22, 2007

El simple hecho de ver tele

Cuando en una conversación cualquiera con gente desconocida se toca el tema de los programas de la tele, no falta el que con aires de suficiencia dice: “Es que yo no veo TV abierta porque nada vale la pena, dan pura basura”.

Soy un poco desconfiada cuando alguien suelta esa frase. Sobre todo si la misma persona diez minutos después está hablando de lo buena que era la teleserie “Alguien te mira”. ¿Y cómo la vio entonces? ¿Hemos vuelto a la tradición oral y se la contaron con lujo de detalles? ¿Se dio el tiempo de leer los resúmenes en la página web de TVN? ¿Es amigo de los guionistas?

Ninguna de las anteriores, seguramente el pastel sintonizó TVN más de alguna vez y ahora sale con que “no ve tele abierta”.

Es cierto que hay programas menos malos, malos y muy malos en la tele local, pero tampoco hay que echar en el mismo saco a toda la parrilla programática… sería injusto porque hay cosas que sí valen la pena y sí son buenas. Además, no por nada las estadísticas dicen que los chilenos en promedio dedicamos 2,5 horas diarias a mirar la pantalla chica.

Mi tele Panasonic está siempre sintonizada en Canal 13. En las mañanas me despierto con “3x3” y luego sigo con “En boca de todos”, mi noticiario favorito. En las tardes “Papi Ricky” (sí, y qué) y el comienzo de Teletrece, así que de lunes a viernes no se recorre más que el canal del angelito. Podría ver también las películas de La Red, pero ese canal tiene pésima señal en mi casa o definitivamente tengo que comprar una antena nueva.

Pero lo que uso más es el dvd para ver películas y series. He llegado al penoso nivel de automatización de apretar el botón de pausa mientras dan las noticias. Muy inteligente de mi parte.

Así que eso, no reniego de los programas a los que le doy sintonía, y atrás quedaron los tiempos en que sólo me dejaban ver “Heidi” y “Candy” para después decirme lávate los dientes, los niños no deben ver tele de noche, si ves mucha los ojos se te van a poner cuadrados, hasta mañana hija.

Como ya se imaginan, la pregunta es qué rescatan ustedes de la TV abierta o qué rescatan del pasado (los buenos tiempos del “Jappening con Ja” propongo yo).

sábado, agosto 18, 2007

Qué es peor, renunciar o que te echen

Título alternativo: Qué es peor, patear o que te pateen

El tema de este post nació así: Compré en la tienda-más-barata-de-Santiago, TXT, un libro y un disco, y de regalo, me dieron otro libro de regalo a elección. Ningún título me llamó la atención, había una guía de vinos del 2004 (muy vieja), un libro de autoayuda (para eso mejor hablo con una amiga) un libro de poemas (no le pego mucho a la onda lírica) y estaba también el “Manual para ejecutivos cesantes”. Nada muy destacable como ven, pero el último se veía simpático y la reseña estaba escrita por Coco Legrand, así que me lo llevé para reírme un rato.

El libro es corto y se lee de una sola tirada. En el capítulo del despido propiamente tal, llamado PLR, se detalla el montón de frases clichés que se usan para el momento:

-“Tenemos que decirte algo que quizás no te esperes…”
-“Tenemos muy claro que eres un(a) excelente profesional, pero…”
-“Admiramos lo que has hecho y te tenemos gran aprecio, pero…”
-“Por tu propio bien, es mejor poner término a nuestra relación laboral…”
-“Me veo en la obligación de decirte que hemos decidido prescindir de sus servicios...”

Y así, con el discurso prearmado, en donde la persona que lo dice sólo aprieta Play y repite la misma cantaleta de siempre, el afectado es despedido.

Estas mismas frases, con matices más personales, podrían aplicarse en relaciones de pareja, con clichés notables como “no eres tú, soy yo”, “seguro que otro te puede hacer más feliz que yo”, “te quiero, pero no puedo estar contigo”, y otras tantas que el colega Ripne desarrolló en extenso hace unos días en su blog.

Es que laboralmente hablando, si la situación es mala pero soportable, mil veces preferible que te echen. Por ultimo te vas con pena, pero con indemnización.

En el ámbito amoroso… ¿mejor patear o que te pateen?

Preferible patear, decía yo a muerte. Mil veces mejor ser proactiva que reactiva. Si ya la situación es triste, al menos quedarse con la certeza de que decidiste hacer lo que pensabas que era lo correcto y no recibir la terrible sorpresa y quedar Plop como Condorito, sintiéndote como un zapato usado y luego desechado.

Ahora no estoy tan segura. La persona pateada al principio lo pasa pésimo, pero se recupera antes de lo que cree y sigue adelante. El pateador(a), tiene vaivenes y en los días de tristeza o soledad le remuerde la conciencia saber si habrá hecho o no lo correcto (no lo digo por hablar, este último mes he conocido a tres “pateadores” que me confirmaron sentirse así).

¿Qué como andamos por casa? Digamos que puedo cantar con propiedad “Another one bites the dust” de Queen. Pero después de eso, “Alive and kicking” de Simple Minds.

Así que, considerando que no todas las historias tienen un final feliz y de una u otra manera todos hemos vivido el RECHAZO, no queda otra que tomar las cosas como vienen y poner la mejor cara, total son parte del aprendizaje… Pero ¿habrá alguna que definitivamente encabeza el ranking de lo peor?

Opinen y fundamenten… qué sería lo más terrible para ustedes
a) Que te echen del trabajo (con todo lo que implica la cesantía)
b) Renunciar al trabajo (obviamente no por una opción mejor, sino porque la situación actual es insostenible, o sea, igual se va a la cesantía)
c) Que tu pareja te patee (y más encima ni siquiera lo hayas sospechado venir)
d) Patear a tu pareja (y quedarte con la duda eterna)

lunes, agosto 13, 2007

Me gusta vivir en Santiago (y en Chile)

Casi todo el mundo odia Santiago, se dice que es asqueroso, que está colapsado en todas partes, que la delincuencia abunda… que apesta por donde se le mire.

A mí me gusta. Sé que tiene un montón de defectos, sé que el aire es tóxico (sobre todo si eres anciano o niño chico), sé que el metro es una lata de sardinas, pero aún así rescato algo bueno.

Por ejemplo, el sábado tenía que juntarme con mis amigas a las 8pm y salí antes de mi casa para pasear por el centro. Caminé por la Plaza de Armas, por Estado, Huérfanos, Monjitas y todas esas calles que existen desde la época de la Independencia. Tienen algo que me atrae, y pensar que existen desde hace tantos años, pero se han adaptado y siguen casi igual, pensar que la Catedral convive con palmeras justo enfrente y que los edificios antiguos tienen en los últimos pisos plantitas y ropa tendida, ahí en plena calle Compañía, lo encuentro encantador.

Más tarde, ya reunida con mi grupo, se nos ocurrió ir al cine y caminamos desde Plaza Italia a Santa Lucía bajando por la Alameda. Miré el edificio Diego Portales y me acordé del incendio que lo quemó en el verano, miré la universidad y el centro de extensión… pasamos por el cerro Santa Lucía y se oía un ruido muy lindo de cascadas, la Biblioteca Nacional…, pienso que todo lugar tiene su encanto.

No he recorrido mucho Chile ahora que lo pienso. Aparte de Santiago, la ciudad que más conozco es Puerto Aysén, por un curso de la universidad que nos hizo viajar allá por un mes con un grupo de compañeros para conocer y estudiar las radios locales.

Curanilahue porque en algún momento me bajó la onda solidaria y fui por misiones de la universidad, y también llegamos a la radio local.

La Serena por diversión, un viaje destinado principalmente a comer y pasear. Y bueno, la Quinta Región quién no la conoce a estas alturas. Valparaíso, Viña del Mar, Algarrobo, Concón y varias más son parte de cualquier itinerario que se precie de tal.

Pero con esto del blog se ha ampliado mi perspectiva. Por ejemplo, gente de Concepción, les cuento que nunca he puesto un pie en su ciudad, sólo sé que alguna vez el bus pasó de noche cuando iba camino a la XI región y no alcancé a ver nada porque estaba durmiendo. En Talca me bajé una vez a estirar las piernas y comprarme un pan con queso, pero tampoco la conozco bien. Por eso, cuando leo en sus blogs que fueron a tal o cual parte, me dan ganas de ir también algún día.

Tengo planes, para fines de este año, de aumentar el número de ciudades que conozco.

Y a ustedes ¿les gusta donde viven? ¿Odian Santiago? ¿Le hacen el quite? ¿Conocen Chile de Arica a Punta Arenas?

jueves, agosto 09, 2007

Como diría Queen, I want it all

Hace tiempo que no escribo nada de mí porque andaba en etapa de esconder la cabeza como una avestruz.

Tengo 27 años, pero no los represento. A veces me veo más chica que mi hermana menor, no me creen en el banco que soy cliente, en abril me pidieron el carnet en una disco y cosas así.

Antes no me gustaba, pero ahora sí.

Voy a decirle a todo el que recién conozca que tengo 21 años y que voy en tercer año de Periodismo, que no trabajo de lunes a viernes, que no tengo idea cuáles son los pros y contras entre una isapre y Fonasa, que no sé lo que es una cuenta corriente.

La tipa mentirosa.

Nunca pensé que estaría escribiendo esto, pero ya quiero que se acabe el invierno. (Y ojo que habla la que nunca toma sol porque lo odia y usa factor 60 y sombrilla porque si no le da rosácea en la cara)

-Quiero usar mis poleras y mis chalitas
-Quiero cumplir con la meta de tomar mucha agua diariamente sin congelarme la boca y el esófago (la inculta había puesto aquí la traquea pero la Vale -gracias Vale- me sacó del error)
-Quiero caminar por mi casa a pie pelado
-Quiero salir a pasear y tomarme algo en una terraza más allá de las 10pm sin tener frío
-Quiero que el cielo se ponga azul
-Quiero tomar té helado y no té hirviendo