viernes, septiembre 28, 2007

Ellos y "El Padrino"

Nota al margen antes de comenzar:
Voy a empezar a poner música de nuevo...
Si hay algo bueno que tienen las teleseries de Canal 13 son las canciones que escogen. Ya pasó con George Baker y su “Little green bag” en “Machos”, y ahora “Long cool woman in a black dress” de The Hollies en “Lola”.
Me gusta mucho The Hollies. Mi canción favorita del grupo, “The day that Curly Billy Shot Down Crazy Sam McGee”, no la pude encontrar, pero esta igualmente es muy buena…



Ahora, el tema…

Hablar de películas de mafia es remitirse de inmediato a "El Padrino" en sus versiones I, II y III.

Más allá de las consideraciones técnicas y fílmicas –que las tiene y son extensas-, la saga de El Padrino provoca un sentimiento común de identificación masculina que no tienen otras películas, una especie de “estilo de vida” que utilizan gran parte de los hombres para incluir en su diario vivir los preceptos de Vito Corleone, Michael y compañía: el amor por la familia, la venganza contra aquellos que osen atacar a uno de sus miembros, el respeto por la matriarca, pero a la vez, la separación absoluta de las féminas con temas de trabajo. O al menos eso es lo que les encantaría poder hacer.

No sé ustedes, pero yo en todas partes me encuentro con ejemplares chilensis autoproclamándose como “Don” y usando su polerita de El Padrino (y después dicen que las mujeres somos las groupies…).

Los personajes


Los hijos de Vito representan tres estereotipos que, sin querer, siempre nos estamos encontrando en el mundo político, escolar, empresarial, incluso entre los niños de cinco años que van al jardín infantil…

Sonny: Buena persona, pero impulsivo, quizás demasiado. No mide las consecuencias de sus actos y se pone furioso cuando ve que le hacen daño a uno de los suyos. Aplica aquello del ojo por ojo diente por diente sin pensar cuál es mejor oportunidad.

Freddo: Sé que en el fondo es buena persona, pero a mí siempre me pareció cobarde y miedoso. Mario Puzo lo describe en el libro como “conciliador, sin poseer ni el magnetismo personal ni la fuerza animal tan necesaria para los conductores de hombres”.

Michael: Hay personas así, que al principio parecen los más débiles y renuentes, pero una vez convencidos interiormente de algo, suelen ser los más implacables. Nada de palabrerías ni exabruptos, sólo acciones decididas y pensadas.

Las mujeres también son tema, presentes a través de Mamá Corleone, Connie y Kay. La primera es respetada, pero conoce su lugar, no opina sobre los negocios de la familia, agacha la cabeza ante su esposo y llora en silencio. Connie la secunda, porque al haberse criado en ese ambiente conoce todas las “mañas”, lo que no le impide rogar por la vida de su marido a pesar de saber que hay motivos de sobra para borrarlo del mapa.

Kay es un caso especial. Es el personaje a través del cual nosotros entramos al mundo de la mafia, porque en un comienzo, ella sabe poco y nada del tema, proviene de otro mundo y se le nota. Esa escena donde Michael cierra la puerta enfrente de sus narices siempre me llega, y a ella es a quien más entiendo cuando se hace a un lado, cuando se rebela y no quiere que sus hijos sigan el mismo camino. Los últimos párrafos del libro son de Kay, rezando por el alma de Michael mientras el nuevo Padrino hace y deshace.

Tengo que reconocer que me atrae el mundo mafioso, que me alegré cuando asesinaron a Carlo Rizzi (el marido de Connie), que me gustaría vengarme de alguien cuando lo merezca, pero lidiar con la culpa después sería un tremendo problema. Con todo, mi frase favorita del rubro no está en “El Padrino”, sino que en “Mi gran casamiento griego”. La familia griega que allí aparece no es exactamente mafiosa, pero hay una frase para el bronce cuando el hermano de la protagonista le advierte al novio que no falle, porque de otro modo tomará medidas “haciéndolo parecer un accidente”.

Hay muchas cosas que se pueden hacer pasar por un accidente… Muchas. Muahahaha.

lunes, septiembre 24, 2007

Cuestión de pelo

Más de 100.000 pelos tenemos cada uno en la cabeza, que crecen a un ritmo de 1,25 centímetros por mes. Perdemos de 50 a 100 en un solo día al lavarlo, peinarlo o simplemente estando sentados. ¿El color? Ahhhh, ese es el tema de hoy.

Morenos y morenas: De acá somos parte el grueso de la población, en tonalidades que van desde el castaño hasta el negro azabache. Viéndolo por el lado amable, si ponemos un pie en cualquier país nórdico dejamos de ser “morenos” y pasamos a ser catalogados de “exóticos”, poseedores de la ahora envidiada sangre latina. A mucha honra, me gusta mi pelo café.

Rubios y rubias: Representación absoluta de la ingenuidad dirán algunos, que las rubias son tontas, dirán otros. Yo no generalizo, quizás hay algunas que lo son, como también las hay morenas y pelirrojas. Lo mismo se aplica a ciertos hombres, y me parece absurdo justificar la falta de intelecto por el color de tu pelo. Marilyn Monroe es el ícono, teñida por lo demás, como ella misma lo confesó a su amigo Truman Capote en un funeral: “Soy rubia, pero nadie es así de rubia”, responde cuando éste le pregunta por qué lleva su pelo platinado cubierto con un pañuelo. Se le estaban notando las raíces oscuras a Norma Jean. Más detalles en “Una adorable criatura”, el texto de Capote.

Pelirrojos y pelirrojas: El último número de la revista National Geographic asegura que de aquí al año 2100 los pelirrojos naturales se van a extinguir, porque cada vez se hace menos probable que los portadores del gen que los causa formen parejas. Suena convincente. Datos varios: únicamente alrededor de 4% de las personas en el mundo porta este gen y sólo 2% de la población mundial es de cabello rojo natural. El 13% de ellos vive en Escocia, se viste con faldas y come Old England Toffees. Si uno ve más pelirrojos por la vida no es para sorprenderse, $123 millones de dólares se invirtieron en tintes rojos en Estados Unidos durante 2006. Imagínense cuánto se gastará acá en Chile…

Yo reconozco que en mis tiempos escolares, cuando los “X Files” eran grito y plata, quise teñirme el pelo rojo y ser como la agente Scully. O como Ariel, La Sirenita. Menos mal que no lo hice, porque no quiero usar nunca shampoo para cabello teñido o maltratado. La decisión sobre qué hacer y no hacer con su cabeza es de cada cual, pero yo insisto, nada como mi pelo café caoba.

miércoles, septiembre 19, 2007

Sing a song

Este post trata de música, pero no en lo referente a “escuchar música”, sino más bien a “cantar música”.

Es algo atrayente el tema del canto. O el chapurreo del canto. O a la matanza de la música a través del canto. Lo que nadie niega es que alegra la vida.

Personalmente soy desafinada y desabrida. No se trata de ser derrotista, simplemente doy constancia de un hecho indiscutible: llegué tarde a la repartición de afinidad musical. Lo peor es que mi hermana tiene buen timbre, incluso gana plata tocando la guitarra y cantando en matrimonios de parejas que no ha visto en su vida cuando no está haciendo sus tareas de la universidad.

Pero que en mi familia yo sea como el patito feo del cuento, no significa que no haya hecho mis intentos. En la universidad, en esos típicos cursos optativos de formación general que uno debe escoger entre una larga lista, pensé que era bueno variar un poco con tanto Periodismo y me inscribí en "Iniciación al Canto Coral", con compañeros de carreras nada que ver con la mía y un profesor que todos los miércoles por la tarde llegaba con su teclado y nos ponía a cantar folclore, canciones de iglesia, canciones de Pavarotti, de todo un poco.

La sala daba justo a la esquina de Alameda con Portugal con las ventanas gigantes abiertas, así que cualquier transeúnte que pasó por allí pudo haber oído los alaridos de estudiantes inexpertos. Y aún así, todos nos sacamos un 7.0 de promedio final “por el entusiasmo demostrado en clases”, dijo el profe.

Y aunque lo haga mal, me gusta cantar a Freddie Mercury, Roger Daltrey, George Michael, Boy George, y creo ser la cuarta integrante perdida de las Bananarama y las Pointer Sisters. Al menos las letras me las sé de memoria, pero procuro que no todos presencien la masacre.

Yo pienso que las canciones favoritas no están adueñadas completamente si uno no las canta. Y si se usa la escoba o el cepillo como micrófono, mejor todavía.

PS1 La canción que me gustaría saber cantar bien pero no puedo porque no le pego al francés es “Joe le taxi” de Vanessa Paradis. Me encanta el tema.

PS2 Pocas cosas se comparan a la alegría de las minivacaciones, y a la idea de que esta semana sólo tiene dos días. ¿Qué si canté algo en estos días? Claro que sí...

viernes, septiembre 14, 2007

Mario Moreno "Cantinflas"

Mario Moreno a secas no dice mucho, pero con Mario Moreno “Cantinflas” (1911-1993), la cosa cambia.

Quién no ha visto al menos una película de este mexicano, a quién no le trae recuerdos. Cantinflas tenía una mezcla especial en sus películas que provocaba risa y llanto a la vez.

Hacía reír con sus pantalones tan abajo (inspiración indirecta de los raperos de hoy en día), su bigote recortado, su labia que gastaba y gastaba palabras sin decir mucho, su manera de ganarse a todo el mundo, su capacidad de tener mil y una profesiones, todas absolutamente creíbles.

Hacía llorar, sobre todo en aquellas películas en que pasaban tragedias o le ponían de coestrella a un niño o niña en problemas. Cómo olvidar en “El Profe” cuando se quema la escuela, terminan haciendo clases al aire libre y se pone a llover; o en “El señor Doctor”, con el niño que se está quedando ciego y Cantinflas se da cuenta cuando éste le pide encender la luz que ya está prendida; o en “El Padrecito”, con la señora de la casa parroquial que al principio le hace a vida imposible con pésimas comidas, pero termina llorando por los rincones cuando lo trasladan (dato freak, esta señora es la misma actriz que hace de La Bruja del 71 en El Chavo del Ocho, Angelines Fernández).

“El siete machos”, “El bombero atómico”, “Si yo fuera diputado” y varias más son tan irresistibles que aunque las repiten mil veces, uno igual las ve, además que se tiene algo en común para comentar con los papás. Es algo parecido a lo que pasa con el ya mencionado Chavo.

Cantinflas protagonizó un total de 34 películas, fue conocido como el Charlie Chaplin mexicano y sus mayores éxitos se produjeron en las décadas ’50 y ‘60. Su humor trató de exportarse a otros países, pero fue difícil traducir sus enredos verbales y hacerlos entendibles para otros que no fueran latinos, así que a la idea no le fue muy bien. De todas maneras, su fama en Latinoamérica es enorme.

Mi película favorita es precisamente la última que hizo, “El barrendero”, a colores y con traje naranjo como uniforme en el año 1981. Ahí él es testigo del robo a un cuadro muy valioso, los ladrones lo persiguen y por una comedia de enredos, se transforma en el principal sospechoso. Entrañable.

Bonus track

Otra experta en hablar mucho sin decir nada era la también mexicana Florinda Meza con su papel de la Chimoltrufia, esposa del Botijas, mejor amigo del Chompiras (“Los Caquitos”, una de las secciones del programa Chespirito). Su cantaleta de “pos será el sereno… cuando se dice una cosa se dice otra, porque es como todo ¿no?, hay cosas que ni qué, ¿tengo o no tengo razón?”, me sigue sacando risas.

domingo, septiembre 09, 2007

Encuentros cercanos ratoniles

Aaahhh, la primavera. El calor que ya se siente, las poleras de colores, los zapatos lindos, el buen ánimo general, la brisa fresca y…. los ratones.

Sí, porque después del invierno, sobre todo si hubo humedad, comienza a proliferar la población de roedores que convive con nosotros y que alcanza aproximadamente a 80 millones en Chile (lo que significa que por cada uno de nosotros hay cinco ratones pululando… eso es peor que cualquier película de miedo).

Leía en el diario la entrevista a un experto que explicaba que los ratones de ciudad son los que se deben exterminar, porque acabar con los roedores silvestres significaría un quiebre en el ecosistema que dejaría sin comida a las lechuzas y a los zorros… Conclusión: tenemos que saber convivir con ellos, no hay vuelta.

Me imagino que todo hemos tenido encuentros cercanos con los ratones en nuestras vidas. Yo cuento tres.

En la primera -yo debí haber tenido como nueve o diez años-, estaba jugando con mi gato Michu Michu (no se rían, la moda Gerardo pegó fuerte en esa época) y veía que llevaba algo en la boca, según yo una pelota de lana oscura. Se me puso la piel de gallina cuando vi que era una laucha agonizante, y que lo perseguía mientras el animal trataba de huir. No se la comió y adivinen quién tuvo que recoger el cadáver con pala y escoba después.

La segunda vez salía feliz de mi casa, abro la puerta y ahí en medio de la calle había un ratón muerto y atropellado. Horror. No era capaz de moverme por el asco, tuve que taparme la cara.

La última fue el año pasado. Salí tarde de la pega y el radiotaxi me iba a dejar a mi casa. Eran como las 11 de la noche, y paramos en el semáforo que da justo frente a la Estación Mapocho. Miré a mi derecha, y ahí cruzando el puente en plena acera había un ratón, y la gente que pasaba por el lado no lo veía… guacala.

No me gustan, me imagino que a todos les pasa igual. No sé dónde escuché la historia de un tipo que tenía un ratón como mascota, encerrado en una jaula igual que un hamster. Yo no podría, me dan una mezcla entre miedo y asco, y eso que nunca he visto un guarén. Ojalá nunca me toque, porque ahí sí que me pongo a gritar. Por eso sé que nunca me voy a meter por gusto a una casa de campo abandonada.

Aún así, me llama la atención la buena fama que tienen los ratones en las películas y en los libros, algo envidiable.

Por ejemplo, el caso de Ratatouille, que todo el que la ha visto me dice que es genial y yo aún no me he puesto al día. Los ratoncitos que ayudan a Cenicienta, los ratones que rompen las cuerdas del león Aslan cuando ya está muerto, Suart Little, Bernardo y Bianca, Pinky y Cerebro, Jerry que siempre le gana a Tom, el siempre útil Mouse de los computadores y por supuesto, el gran ratón Mickey, cuya única mancha en el currículum sería estar bajo sospecha de haber matado a Marilyn, pero eso es una minucia al lado de su gran popularidad.

¿Será que los estamos tratando injustamente? Lo siento, pero a mí me siguen dando repulsión. Los preceptos de San Francisco de Asís quedan en nada con los ratones, culebras, arañas y bicharracos feos en general.


Nota de la Redactora: Las fotos que usé como pueden ver son de monitos animados, porque en Google había fotos de ratones reales pero ni loca los pongo aquí para darme y darle asco gratuito a los visitantes.

miércoles, septiembre 05, 2007

Terapia del sueño (sí, por favor)

“Dormir poco es tan dañino para la salud como la comida chatarra” leo en el diario una mañana no muy buena, precisamente porque la noche anterior dormí mal.

A todos nos pasa, hay días en que realmente descansamos y otros en que quedamos debiendo horas de sueño en la cuenta corriente. Eso afecta la concentración, el buen humor… pero por otro lado, es casi imposible dormir bien todos los días. En mi caso, tampoco ayuda la perra de los vecinos, que a veces le da por ladrar de madrugada sin razón aparente. Por último cuando mi perro ladra, con un solo reto se calla, pero la misma ley no se aplica para un animal del que no eres amo.

Siempre me ha parecido paradójico que la gente adulta, que se supone que tiene más tiempo libre para hacer muchas cosas -entre ellas dormir-, necesite menos horas de descanso.

La cosa es que en la misma nota del diario que mencionaba al principio aparecen algunos consejos para el buen dormir, que si me lo preguntan, son bastante poco realistas:

-Levantarse todos los días a la misma hora. (Claro, ahora mismo corro a poner el despertador a las 6.30am los sábados y domingos. Miren cómo voy. Eliminada por irrealizable.)

-Sacar la TV de la pieza. (Nooooo, ¿hay mejor cosa que ver una película acostada y con los pies calientes? Irrealizable también).

-Evitar actividades como comer, leer o usar el PC en el dormitorio. (Lo de comer lo acepto, pero dónde más se puede leer tranquilo… ¿En el patio? ¿En la calle? ¿En el metro que está tan vacío?)

-Evitar las siestas después de las 14.00 horas. (O sea, hay que ser guagua o jubilado para almorzar tipo 12.30, dormir siesta y despertar antes de las 14:00 horas. Otra propuesta irrealizable).

-Dejar la cafeína (incluso en bebidas), pasada la hora del almuerzo. (Se acabó el té, el café, la Coca Cola y todo bebestible por la tarde. Olvídense de tomar once. Pan con agua no más).

-No permanecer en cama si al cabo de 30 minutos no logra dormirse. (Según este consejo, si son las 3.00am y uno lleva media hora dándose vueltas, hay que levantarse… Sin comentarios).

-Acostarse cuando tenga sueño y no obligarse por horario. (Esta es la más factible de la lista)

Dormir… es otra de las cosas que envidio a mis gatos. Ver al Jerry instalado a los pies de mi cama cuando me estoy yendo al trabajo en las mañanas… a veces quisiera ser gata.

Supongo que a cada cual le funcionan sus propios métodos, así que cuenten sus preferencias, ¿Con cuántas horas de sueño quedan bien? ¿5, 6, 7, 8? ¿Cortinas abiertas o todo oscuro? ¿Se les queda la tele prendida o el libro abierto porque los venció el sueño? ¿A alguien le funciona eso de contar ovejas? ¿Son de sueño ligero o duermen aunque el mundo se esté cayendo a pedazos? ¿Sueñan cosas freaks? ¿Le consultan cosas a la almohada? ¿Han tenido respuesta?...

Nota de la R.: Las fotos que ilustran este post son cortesía de mi cómic favorito, Calvin & Hobbes.

sábado, septiembre 01, 2007

Películas que dan miedo

Para el que no lo conoce, Stephen King es un escritor estadounidense de novelas de terror y suspenso que aún vive y produce. La mayoría de sus historias han sido llevadas al cine en versiones buenas y otras no tanto. La cara de este señor es un poco siniestra y algunas de sus obras siguen asustando. Apuesto que más de alguno ha oído hablar de…

Carrie: Carrie es la típica adolescente de la que todas sus compañeras se burlan porque “no está en onda”: se viste mal, tiene espinillas y gracias al fanatismo de su madre, tiene metido en la cabeza que todo lo que no es rezar ni ayunar es pecado. Pero la niña va saliendo del cascarón y se da cuenta de que el mundo no es tan así, y que además, cuando pasa por episodios de mucha rabia por las burlas que sufre en el colegio, tiene el poder de apagar luces y lanzar objetos. La Sarita Mellafe de su curso (o sea, la compañera pérfida) planea una broma macabra en su contra el día de la fiesta de la graduación y las cosas llegan a tal punto que Carrie…. Tienen que verla o leer el libro.


Cementerio de mascotas (Pet Sematary): La trama es la siguiente: una familia compuesta por padre, madre, niña y niño se mudan a una nueva ciudad por una excelente oportunidad laboral del jefe de familia. Viven en una bella casa al lado de una carretera, así que el vecino les advierte que cuiden a los niños de posibles accidentes y atropellos. A los pocos días, el gato de la pequeña muere atropellado por un camión. El papá se vuelve loco porque sabe que la niña adora al gato, le cuenta la mala noticia al vecino y éste le sale con la historia del cementerio indio que está en la ladera posterior de la casa. La cuestión es que entierran al gato y al día siguiente, el felino vuelve a la casa convertido en un zombie muy maligno (engrosando la lista de gatos malos en el cine y la literatura por cierto). Pasan más días y el niño menor -de dos años o menos-, muere atropellado trágicamente mientras persigue un volantín que vuela hacia la carretera. Los padres enloquecen y pese a las advertencias del vecino, el tipo entierra al hijo en el cementerio maldito, así que ya pueden imaginarse lo que ocurrirá cuando el niño vuelva como zombie…

It (Eso): Esta película es la culpable de que al 50% de la población no nos gusten los payasos. It (o “eso”, porque es un ente indescriptible) es el payaso que aterroriza a un grupo de niños porque lee las mentes y se alimenta de seres vivos. Se salvan en la preadolescencia, pero años más tarde la pesadilla regresa y los protagonistas se reúnen para derrotar a aquello que los marcó. Más maldad y muerte. No me pregunten por el final, porque esta película me dio tanto miedo en la niñez que la dejé a la mitad y no he vuelto a verla por las pesadillas. Si alguien quiere contarlo adelante, las cosas leídas no asustan tanto.

Cujo: Nunca más los perros San Bernardo volvieron a ser blancas palomas babosientas después de Cujo. Un día en que estaba jugando en el bosque, este animal bueno y querendón fue mordido en una cueva por un murciélago y terminó adoptando costumbres asesinas y un gusto irrefrenable por la sangre. Mató sin piedad a varios que antes lo conocían como “el perrito lindo”. No da tanto miedo, se puede ver o leer con confianza.


El Resplandor: Esta debe ser la más conocida de la lista. Las gemelas siniestras, la cara de locura desquiciada de Jack Nicholson, el pavor de la pobre Wendy. Esto es terror psicológico más que nada. El libro no lo he leído, y aunque a King le duela admitirlo, parece que este es uno de los pocos casos en que la pantalla grande supera a la versión original. La película me asusta hasta el día de hoy.


Creo que la clave de las películas de terror es la música. Lo comprobé hace dos semanas, cuando vi por primera vez “El bebé de Rosemary”. Ya había leído el libro, ya sabía lo que iba a pasar y lo que no, pero igual me anduve asustando en las escenas clímax. La culpable fue la música, que pone los pelos de punta.

Y a ustedes, ¿qué películas les dan miedo?

lunes, agosto 27, 2007

Una historia zodiacal

Un amigo me pregunta que por qué no creo en los horóscopos que salen en el diario. Tengo un poderoso argumento para no hacerlo:

Hace cinco años, yo estaba haciendo mi práctica en la sección crónica de un diario conocido hoy como el más farandulero. Un sábado me tocó turno de fin de semana y después de despachar mis notas, sólo estaba esperando que me dieran el visto bueno para irme.

En eso, mi editor jefe de aquel entonces llega a mi puesto y me dice “Señorita, tengo que pedirle un gran favor de redacción”. Yo pensé que querría alguna otra nota y la verdad daba lo mismo lo que fuera porque como practicante, a lo que me pidiera tendría que decir que sí (profesionalmente hablando, no malinterpretar).

“Lo que pasa es que la astróloga de nuevo no nos mandó el horóscopo de mañana y tenemos que ponerlo. ¿Lo puedes hacer tú? Si quieres busca en los archivos de varios meses atrás y cambia algunas palabras para que no se vea igual”.

Plop como Condorito.

Basta leer cualquier horóscopo para darse cuenta de que hablan puras tonteras, pero reciclar los viejos y volver a publicarlos lo encontré penoso. Le dije a mi jefe que sí, ningún problema, y saqué a la luz las dotes imaginativas que todo el mundo tiene guardadas.

Lo inventé. Puse cosas favorables para mis amigas Aries y Cáncer, cosas más que buenas para los Géminis (porque yo lo soy) y no favorecí mucho a los Capricornio ni a los Piscis, porque los representantes que conocía en esa época no contaban con mi total simpatía.

La experiencia me sirvió también para volverme escéptica con el tema de los horóscopos de cualquier publicación, porque seguro que en otras partes se ha dado lo mismo. Aunque igual fue entretenido inventarlo por un día...

Y a pesar de las mentiras, rescato algo del zodiaco. No sé si a ustedes les pasa, pero la gente de mi signo siempre me rodea. Y los que son supuestamente afines (signos de aire) también. Cuando conozco a alguien nuevo y veo que tenemos los mismos gustos o pensamos similar en varios temas, resulta ser Géminis. Muy curioso.

miércoles, agosto 22, 2007

El simple hecho de ver tele

Cuando en una conversación cualquiera con gente desconocida se toca el tema de los programas de la tele, no falta el que con aires de suficiencia dice: “Es que yo no veo TV abierta porque nada vale la pena, dan pura basura”.

Soy un poco desconfiada cuando alguien suelta esa frase. Sobre todo si la misma persona diez minutos después está hablando de lo buena que era la teleserie “Alguien te mira”. ¿Y cómo la vio entonces? ¿Hemos vuelto a la tradición oral y se la contaron con lujo de detalles? ¿Se dio el tiempo de leer los resúmenes en la página web de TVN? ¿Es amigo de los guionistas?

Ninguna de las anteriores, seguramente el pastel sintonizó TVN más de alguna vez y ahora sale con que “no ve tele abierta”.

Es cierto que hay programas menos malos, malos y muy malos en la tele local, pero tampoco hay que echar en el mismo saco a toda la parrilla programática… sería injusto porque hay cosas que sí valen la pena y sí son buenas. Además, no por nada las estadísticas dicen que los chilenos en promedio dedicamos 2,5 horas diarias a mirar la pantalla chica.

Mi tele Panasonic está siempre sintonizada en Canal 13. En las mañanas me despierto con “3x3” y luego sigo con “En boca de todos”, mi noticiario favorito. En las tardes “Papi Ricky” (sí, y qué) y el comienzo de Teletrece, así que de lunes a viernes no se recorre más que el canal del angelito. Podría ver también las películas de La Red, pero ese canal tiene pésima señal en mi casa o definitivamente tengo que comprar una antena nueva.

Pero lo que uso más es el dvd para ver películas y series. He llegado al penoso nivel de automatización de apretar el botón de pausa mientras dan las noticias. Muy inteligente de mi parte.

Así que eso, no reniego de los programas a los que le doy sintonía, y atrás quedaron los tiempos en que sólo me dejaban ver “Heidi” y “Candy” para después decirme lávate los dientes, los niños no deben ver tele de noche, si ves mucha los ojos se te van a poner cuadrados, hasta mañana hija.

Como ya se imaginan, la pregunta es qué rescatan ustedes de la TV abierta o qué rescatan del pasado (los buenos tiempos del “Jappening con Ja” propongo yo).

sábado, agosto 18, 2007

Qué es peor, renunciar o que te echen

Título alternativo: Qué es peor, patear o que te pateen

El tema de este post nació así: Compré en la tienda-más-barata-de-Santiago, TXT, un libro y un disco, y de regalo, me dieron otro libro de regalo a elección. Ningún título me llamó la atención, había una guía de vinos del 2004 (muy vieja), un libro de autoayuda (para eso mejor hablo con una amiga) un libro de poemas (no le pego mucho a la onda lírica) y estaba también el “Manual para ejecutivos cesantes”. Nada muy destacable como ven, pero el último se veía simpático y la reseña estaba escrita por Coco Legrand, así que me lo llevé para reírme un rato.

El libro es corto y se lee de una sola tirada. En el capítulo del despido propiamente tal, llamado PLR, se detalla el montón de frases clichés que se usan para el momento:

-“Tenemos que decirte algo que quizás no te esperes…”
-“Tenemos muy claro que eres un(a) excelente profesional, pero…”
-“Admiramos lo que has hecho y te tenemos gran aprecio, pero…”
-“Por tu propio bien, es mejor poner término a nuestra relación laboral…”
-“Me veo en la obligación de decirte que hemos decidido prescindir de sus servicios...”

Y así, con el discurso prearmado, en donde la persona que lo dice sólo aprieta Play y repite la misma cantaleta de siempre, el afectado es despedido.

Estas mismas frases, con matices más personales, podrían aplicarse en relaciones de pareja, con clichés notables como “no eres tú, soy yo”, “seguro que otro te puede hacer más feliz que yo”, “te quiero, pero no puedo estar contigo”, y otras tantas que el colega Ripne desarrolló en extenso hace unos días en su blog.

Es que laboralmente hablando, si la situación es mala pero soportable, mil veces preferible que te echen. Por ultimo te vas con pena, pero con indemnización.

En el ámbito amoroso… ¿mejor patear o que te pateen?

Preferible patear, decía yo a muerte. Mil veces mejor ser proactiva que reactiva. Si ya la situación es triste, al menos quedarse con la certeza de que decidiste hacer lo que pensabas que era lo correcto y no recibir la terrible sorpresa y quedar Plop como Condorito, sintiéndote como un zapato usado y luego desechado.

Ahora no estoy tan segura. La persona pateada al principio lo pasa pésimo, pero se recupera antes de lo que cree y sigue adelante. El pateador(a), tiene vaivenes y en los días de tristeza o soledad le remuerde la conciencia saber si habrá hecho o no lo correcto (no lo digo por hablar, este último mes he conocido a tres “pateadores” que me confirmaron sentirse así).

¿Qué como andamos por casa? Digamos que puedo cantar con propiedad “Another one bites the dust” de Queen. Pero después de eso, “Alive and kicking” de Simple Minds.

Así que, considerando que no todas las historias tienen un final feliz y de una u otra manera todos hemos vivido el RECHAZO, no queda otra que tomar las cosas como vienen y poner la mejor cara, total son parte del aprendizaje… Pero ¿habrá alguna que definitivamente encabeza el ranking de lo peor?

Opinen y fundamenten… qué sería lo más terrible para ustedes
a) Que te echen del trabajo (con todo lo que implica la cesantía)
b) Renunciar al trabajo (obviamente no por una opción mejor, sino porque la situación actual es insostenible, o sea, igual se va a la cesantía)
c) Que tu pareja te patee (y más encima ni siquiera lo hayas sospechado venir)
d) Patear a tu pareja (y quedarte con la duda eterna)

lunes, agosto 13, 2007

Me gusta vivir en Santiago (y en Chile)

Casi todo el mundo odia Santiago, se dice que es asqueroso, que está colapsado en todas partes, que la delincuencia abunda… que apesta por donde se le mire.

A mí me gusta. Sé que tiene un montón de defectos, sé que el aire es tóxico (sobre todo si eres anciano o niño chico), sé que el metro es una lata de sardinas, pero aún así rescato algo bueno.

Por ejemplo, el sábado tenía que juntarme con mis amigas a las 8pm y salí antes de mi casa para pasear por el centro. Caminé por la Plaza de Armas, por Estado, Huérfanos, Monjitas y todas esas calles que existen desde la época de la Independencia. Tienen algo que me atrae, y pensar que existen desde hace tantos años, pero se han adaptado y siguen casi igual, pensar que la Catedral convive con palmeras justo enfrente y que los edificios antiguos tienen en los últimos pisos plantitas y ropa tendida, ahí en plena calle Compañía, lo encuentro encantador.

Más tarde, ya reunida con mi grupo, se nos ocurrió ir al cine y caminamos desde Plaza Italia a Santa Lucía bajando por la Alameda. Miré el edificio Diego Portales y me acordé del incendio que lo quemó en el verano, miré la universidad y el centro de extensión… pasamos por el cerro Santa Lucía y se oía un ruido muy lindo de cascadas, la Biblioteca Nacional…, pienso que todo lugar tiene su encanto.

No he recorrido mucho Chile ahora que lo pienso. Aparte de Santiago, la ciudad que más conozco es Puerto Aysén, por un curso de la universidad que nos hizo viajar allá por un mes con un grupo de compañeros para conocer y estudiar las radios locales.

Curanilahue porque en algún momento me bajó la onda solidaria y fui por misiones de la universidad, y también llegamos a la radio local.

La Serena por diversión, un viaje destinado principalmente a comer y pasear. Y bueno, la Quinta Región quién no la conoce a estas alturas. Valparaíso, Viña del Mar, Algarrobo, Concón y varias más son parte de cualquier itinerario que se precie de tal.

Pero con esto del blog se ha ampliado mi perspectiva. Por ejemplo, gente de Concepción, les cuento que nunca he puesto un pie en su ciudad, sólo sé que alguna vez el bus pasó de noche cuando iba camino a la XI región y no alcancé a ver nada porque estaba durmiendo. En Talca me bajé una vez a estirar las piernas y comprarme un pan con queso, pero tampoco la conozco bien. Por eso, cuando leo en sus blogs que fueron a tal o cual parte, me dan ganas de ir también algún día.

Tengo planes, para fines de este año, de aumentar el número de ciudades que conozco.

Y a ustedes ¿les gusta donde viven? ¿Odian Santiago? ¿Le hacen el quite? ¿Conocen Chile de Arica a Punta Arenas?

jueves, agosto 09, 2007

Como diría Queen, I want it all

Hace tiempo que no escribo nada de mí porque andaba en etapa de esconder la cabeza como una avestruz.

Tengo 27 años, pero no los represento. A veces me veo más chica que mi hermana menor, no me creen en el banco que soy cliente, en abril me pidieron el carnet en una disco y cosas así.

Antes no me gustaba, pero ahora sí.

Voy a decirle a todo el que recién conozca que tengo 21 años y que voy en tercer año de Periodismo, que no trabajo de lunes a viernes, que no tengo idea cuáles son los pros y contras entre una isapre y Fonasa, que no sé lo que es una cuenta corriente.

La tipa mentirosa.

Nunca pensé que estaría escribiendo esto, pero ya quiero que se acabe el invierno. (Y ojo que habla la que nunca toma sol porque lo odia y usa factor 60 y sombrilla porque si no le da rosácea en la cara)

-Quiero usar mis poleras y mis chalitas
-Quiero cumplir con la meta de tomar mucha agua diariamente sin congelarme la boca y el esófago (la inculta había puesto aquí la traquea pero la Vale -gracias Vale- me sacó del error)
-Quiero caminar por mi casa a pie pelado
-Quiero salir a pasear y tomarme algo en una terraza más allá de las 10pm sin tener frío
-Quiero que el cielo se ponga azul
-Quiero tomar té helado y no té hirviendo

martes, agosto 07, 2007

Old people

Un amigo me contaba por msn que estaba haciendo la cola del supermercado y le dio pena ver a una señora adulta haciendo la fila, así que le cedió su lugar. La “señora” pasó delante de él sin ni siquiera darle las gracias.

Ya sé que todos vamos a llegar a viejos, ya sé que hay que ser buen ciudadano, pero ¿dónde está la diferencia entre la amabilidad y el deber? Lo digo porque la gente mayor tiene metido en la cabeza que en todas partes deben cederle el asiento y darle preferencias sólo porque son adultos. El tema es que ya no es un favor, es una obligación, perdió lo espontáneo y eso no me está gustando.

Si yo hubiera estado en el mismo lugar de mi amigo y anduviera apurada, no cedo mi lugar. ¿Por qué tengo que hacerlo si se trata de mi tiempo y la señora puede hacer la misma fila que hacen los demás?

No hablo de las personas con obvias incapacidades físicas (un abuelo cojeando o una abuela que apenas camina merecen toda atención), sino de la gente adulta que sólo por tener más años que los demás cree que tiene derecho a todo, incluso a tratar con prepotencia al resto.

¿Cuántas veces se ha visto a gente mañosa que apenas se sube a una micro empieza a hablar en voz alta que cómo es posible que un escolar esté sentado? Al final el pobre niño se tiene que parar rojo de vergüenza y darles el asiento. Eso me enoja, porque todo el mundo tiene derecho a estar cansado.

Le decía a mi amigo que para estos casos, lo mejor es que los abuelos tengan su propia fila de atención al adulto mayor, pero ahora que lo escribo me doy cuenta de que optar por esa solución es tomar la vía fácil, es como decir “no me molestes a mí, para eso tienes tu fila aparte”. Quizás, la mejor solución sería que todos estuviéramos en una misma situación inicial, pero cediendo el espacio sólo a las personas que realmente lo necesitan y por su parte, que no todos los adultos mayores lo exijan cuando en realidad no les reportará ningún problema perder 15 o 20 minutos más de su tiempo haciendo la misma fila que hace el resto.

Estoy de acuerdo que los adultos son un grupo a respetar, pero no todos los adultos ni en todos los casos.

Es un tema que importa, porque en 50 años más el mundo va a estar poblado de viejos. Todos los que estamos aquí lo vamos a ser... ¿y cómo nos van a tratar? ¿y cómo vamos a tratar nosotros a los jóvenes y a los cada vez menos niños que habrá en el 2057?

sábado, agosto 04, 2007

Y ustedes ¿comen fruta?

Ahora que el costo de la vida ha subido tanto, ahora que los niños chilenos están cada día más obesos, ahora que todo el mundo se llena la boca hablando de alimentación sana, ahora que se acerca el cambio de estación… ¿qué onda con las frutas?

Las frutas clásicas

Manzana: La fruta prohibida cuando es roja, más ácida cuando es verde. Mal cuando se ponen harinosas, indispensables en los kuchenes de manzana. ¿Seguirán los alumnos regalándole una manzana roja y lustrosa a la profesora?


Plátano: Otro infaltable en los postres y en las colaciones. Yo me como uno diario. Viva el banana split. Mejor asegurarse de que la cáscara está en el basurero y no en el piso. La primera broma en doble sentido de mi vida me la hizo un gil cuando yo tenía 12 años e iba comiendo plátano por la calle.


Naranjas o mandarinas: Prefiero el vaso de jugo a los gajos sueltos. Además, nada peor que estar pelando una naranja y que te salte un chorro de jugo al ojo. Ceguera temporal. La cáscara y el envase del lápiz pasta Bic hacían pasar un buen rato en momentos de ociosidad.


Las frutas un poco menos populares

Kiwi: Mi primera comida diaria, dos kiwis. Me gusta que sean verdes y ácidos. Lo recomiendo para los que no los han probado. Hay algo más allá de ese animador de TV que mide como dos metros de alto y tiene pinta de poco avispado.



Pomelo: De moda ahora que es sabor estrella del agua envasada Next. Similar a las naranjas, pero con un dejo amargoso. Comprar sólo en temporada alta, o te cobrarán un ojo de la cara.


Los reyes y reinas del verano

Melón: Infaltable postre después de las humitas o el pastel de choclo. Recomendable en sus variantes verde claro y melón calameño. Comerse una mitad con una bola de helado justo en el centro alegra la vida, lo garantizo.


Sandía: Mi favorita. Un atado sacar todas las pepas, pero es tan roja y tan dulce que vale la pena. Hay gente que la come con tenedor y cuchillo, otros con cuchara, otros con la mano. El modo da lo mismo, pero hay que limpiarse bien después. Harina tostada encima, no gracias.

Frutillas: Es poco motivante comer frutillas congeladas, así que prefiero esperar al verano y la venta a granel. No es saludable abusar del azúcar o la crema batida, mejor la fruta al natural.


La fruta que se llevan los gringos

Arándanos: ¿Alguien vio algún arándano en el supermercado? Aparecen tarde mal y nunca y más encima a precio de caviar. Chile produce varias toneladas, pero casi todas se exportan a EE.UU.


Y ustedes ¿comen fruta? ¿cuál es su favorita?

miércoles, agosto 01, 2007

Agosto, mes felino

Presentando a mis mascotas. Toda la vida hemos tenido gatos en mi casa, y el jardín es cementerio de los que ya han muerto. No entiendo cómo hay gente que deja tirados a los animales en bolsas de basura en plena calle.

Nombre: Pucca
Edad humana: 1 año y medio
Características: Está esterilizada, y aunque no le interesan los gatos, igual se va a los techos a pasear. Todas las mañanas corre por la casa como caballo loco. Es el terror de las alfombras y el Whiskas de todos los sabores. Tiene acogida con toda mi familia y jura que las camas son para ella.
Cómo llego a mi casa: Por su propia voluntad saltó una noche desde la calle a la ventana de la pieza de mi hermana. Nunca más se fue y no tenemos idea de dónde vino.


Nombre: Jerry (mi gato favorito, se llama así porque su hermano –que ya no existe-, respondía al nombre de Tom)
Edad humana: 5 años
Características: Este gato es el más promiscuo de mis mascotas. Varias veces al año se pierde en los techos con sus pololas gatas. Carretes all night long. Pasan cuatro o cinco días y regresa al hogar, cochino y pendenciero como nadie. Arrasa con la comida y el agua, se lo duerme todo, se lava y le baja el periodo de tranquilidad casera hasta nuevo aviso. No está castrado, porque el gato es mío y yo quiero que viva en libertad. Aparte de mí, nadie lo quiere ni le hace cariño porque dicen que es feo y apestoso. Me costó varios días tomarle esta foto porque estaba más sucio de lo que se ve ahora. Es un gato un poco punga la verdad.
Cómo llego a mi casa: Fue escogido entre sus hermanos en una casa desconocida con el cartel “Se regalan gatitos”.

El dato freak
-En Chile, las dueñas de casa destinan anualmente cerca de $35.000 para comprar alimento para perros. El gasto medio del alimento para gatos alcanza los $18.938, según datos de la Revista Mercado Mayorista.

Preguntas sin respuesta…

-¿Por qué los gatos tienen un mes completo para ellos y los perros no, si se supone que son el mejor amigo del hombre y tienen mejor rating a la hora de escoger mascota?

-¿Por qué la mayoría de la gente odia a los gatos? (esta pregunta me la he hecho toda la vida)

-¿Por qué, salvo pocas excepciones, todos los gatos que salen en las películas son diabólicos?

sábado, julio 28, 2007

Mi reconciliación parcial con el amarillo

En febrero de este año escribía en este mismo blog que desde niña, el color que menos me gusta es el amarillo, que no tenía nada para vestirme que sea amarillo, y que sólo lo aguantaba acompañado de otros colores (en los arcoiris por ejemplo).

Mis únicos objetos amarillos de uso diario eran mi espejo de mano y mi destacador.Tampoco me gustan los galanes hollywoodenses rubios.

Pero han pasado los días y empecé a toparme con más y más cosas amarillas y me fui dando cuenta de que en realidad no es un color tan feo, sólo que yo no he sabido apreciarlo. En diseños y afiches se ve realmente bien.

Voy dando algunos ejemplos: la gráfica de la película “Little Miss Sunshine” se ve muy bien con el amarillo. No me la imagino con otro tono y lo que más inspira es vivacidad. Lo mismo pasa con el buzo amarillo de Uma Thurman en la película "Kill Bill".

Este dvd de música ochentera es uno de mis más queridos y es muy amarillo. Lo mismo pasa con el libro de Groucho Marx, la colonia de vainilla y las bolsitas del té.

Así que me he reconciliado con este color en el diseño y en accesorios varios, pero en mi closet sigue sin haber ropa amarilla (y abundan todos los demás colores). Tampoco me ha gustado algún “rucio”.

Me da la impresión de que no soy la única en todo caso, porque es raro ver a alguien vestido de amarillo cuando camino por la calle. Dentro del ranking de popularidad de los colores, claramente no es de los favoritos.

Así que la pregunta es ¿alguien tiene algo amarillo en su closet que use con agrado? ¿les gusta ese color? ¿o algún otro?

Bonus track
-Número de veces que aparece la palabra “amarillo” mencionada en este post: (11, porque no tiene sinónimos)

-Para el registro, mi color favorito es el rojo. Después el verde.

martes, julio 24, 2007

Cine "pop corn" versus cine "serio"

Por estos días, uno mira la cartelera de cualquier cine y se encuentra con la monopolización de “Los Transformers”, “Harry Potter”, “Los Cuatro Fantásticos”, “Shrek 3” y desde este jueves, “Los Simpson”.

Las razones son obvias: escolares y universitarios de vacaciones, época mundial de estrenos taquilleros o pop corn, que tienen casi garantizado el éxito de público y el retorno de la inversión.

Pero más allá de eso, yo no tengo nada en contra de las películas pop corn (de hecho, fui corriendo a ver “Harry Potter” y “Los Transformers”), siempre y cuando haya opciones para todo el mundo. El que quiera ver una película “seria” en un cine comercial, deberá contentarse con “El Perfume”, “Paris Je t’aime” o “Secretos íntimos” (muy buenas las tres, en escala ascendente), con el único impedimento de que están en pocas salas y con exiguos horarios.

Así son las cosas. No sé si se puede hacer mucho al respecto, porque el éxito de las películas pop corn garantiza la supervivencia de la industria y permite que circulen también otras independientes o no tan masivas.

Como sea, estos son mis imprescindibles a la hora del cine:

-Tengo que saber cuántos minutos dura la película que veré, independiente de si voy al cine o veo el dvd. Es distinta la motivación previa cuando una dura 90 minutos, versus otra que dure 159, por ejemplo.

-Siempre se pueden aprovechar las bondades del botón de pausa para ir al baño, buscar algún engaño para el estómago o “reflexionar” sobre algún punto de la película que te llame la atención. Incluso poner rewind y verlo de nuevo.

-Me gusta por sobre todos los demás el cine Hoyts San Agustín (metro Universidad de Chile). No sé si será por las butacas rojas, no sé si es porque a mis amigas también les gusta, pero siempre tratamos de ir a ese. También es un factor importante tener el carnet de socia del Hoyts, con el consiguiente descuento por las entradas.

-No me gusta comer en el cine, a menos que me haya pasado directo después del trabajo y corra riesgo de que me suenen las tripas en medio de la película. Tampoco me gusta tomar líquidos.

-Siempre me saco el abrigo y me lo pongo encima como hacen las abuelitas. Si estoy en mi casa, el chal de polar cumple con los mismos efectos.

-¿Hay algo peor que un dvd pirateado que se tranca justo en el final de la película? Me ha pasado, y dan ganas de pegarle a alguien por la mala suerte. Pero la lección es simple: comprar sólo cosas originales. Yo todavía no aprendo eso, salí dura de cabeza.

sábado, julio 21, 2007

Repasando las clases de historia

Atrás quedaron los tiempos en que me sabía de memoria la lista de los presidentes de Chile y sus años de gobierno desde la Independencia hasta hoy. Eso fue en el contexto cuarto medio y preparación de la PAA (se me está cayendo el carnet en mala, pero lo asumo).

La cosa es que el viernes por la noche, tipo 20.00 horas, tuve una clase de historia sorpresa en el lugar menos pensado: el Cementerio General. Con una amiga nos inscribimos a principios de julio para hacer el tour nocturno y aparte de pasar un muy buen rato, aprendí cosas que no sabía y recordé otras tantas.

Éramos alrededor de 60 personas, ningún gótico ni freakie para los mal pensados, pura gente normal. Hacía mucho frío y todo estaba muy húmedo, la vela que llevábamos no calentaba nada.

En la entrada principal, el administrador nos explicó que íbamos a estar todo el tiempo acompañados de un guía, que apagáramos o silenciáramos los celulares, que no nos separáramos del grupo, que su hijo y su sobrino iban a estar de guardia con linternas para alumbrarnos en los caminos irregulares y que estaban comunicados con Carabineros y GPS (sospecho que esto último lo dijo sólo para asustarnos).

El administrador volvió en un rato disfrazado del monje Dominique, cubierto con una túnica café, un bastón y con la cara pintada, simulando más años de los que tiene. Nos hizo formar una medialuna y, con voz tétrica, nos pidió que nos preparáramos para adentrarnos en los misterios de la muerte, porque nunca se sabe con lo que uno se puede topar. Hablaba acercándose mucho a los que estábamos adelante, mirando fijo a los ojos, así que cuando me tocó a mí el encuentro “face to face”, me costó disimular mi risa interna.

Así partimos caminando, deteniéndonos en las tumbas de Pedro Montt, Andrés Bello, Jorge Alessandri, Manuel Blanco Encalada, Eduardo Frei Montalva, Salvador Allende y muchos otros. Cada uno tiene su lápida recordatoria especial.

Esa era la parte histórica, porque también hubo una de leyendas urbanas y esculturas destacadas. Entre las últimas, las obras de Rebeca Matte la llevan, muy lindas y muy expresivas. Es un bonito lugar el Cementerio General, yo no sabía que había mausoleos que imitaban a culturas como la griega, romana, egipcia y azteca. Tampoco me acordaba que el cementerio como lo conocemos hoy existe desde 1821 y no tenía idea de que la única fosa común que existe en la actualidad es la de los muertos en el incendio de la iglesia de la Compañía, ocurrido en 1863 en plena misa.

La sección “Leyendas urbanas” incluyó visitas a las tumbas de Romualdito, La Novia y La Llorona. Incluso entramos dentro de las columnas de un mausoleo donde supuestamente se aparece la llorona para ver “si nos la encontrábamos”. Esta fue la parte donde los "guardias" hacían ruidos o se te cruzaban de improviso en las esquinas para asustar a los incautos.

Yo pensé que el recorrido sólo se haría por las avenidas, las calles principales del cementerio, pero me gustó que pudiéramos entrar a todas partes. Incluso había tumbas tan estrechas que teníamos que avanzar en fila india.

El guía merece un párrafo aparte. Excelente en las fechas y en los relatos, buena voz, buena caracterización. Muy gracioso que cada vez que caminábamos soltara un “Por acá por favor, criatura de Dios” o “Permiso, criatura de Dios”.

El minuto peak fue cuando sonó un celular y todos nos miramos con cara de “Quién fue el pastel que no hizo caso a las instrucciones”. El celular resultó ser del monje Dominique, que con su misma voz tétrica dijo como disculpa “Estas cosas a veces pasan”. Risa general.

Caminamos dos horas y media y terminamos congelados, pero me encantó la visita. Al que no le den miedo este tipo de recorridos (una tercera amiga no quiso ni hablar del tema cuando la invitamos a unirse), yo se lo recomiendo. $2.000 es poco para todo lo que uno aprende.

Antes de ir, me plantée si lo hacía por morbo, y la respuesta es no, no esperaba ver nada paranormal. Ni siquiera creo que pase algo así en un cementerio, donde la gente que fue sepultada debería estar descansando en paz. Pero sí me llamó la atención que fuera nocturno. No me da miedo “el patio de los callados”, lo que sí me asusta es “el patio de los que hablan y asaltan con cortaplumas”.

miércoles, julio 18, 2007

El insoportable destino del futbolista chileno

Nota de la R.: Hablaré de fútbol por primera vez en este blog, pero no de pases, jugadas ni comentarios, porque no soy experta. Sólo escribiré acerca de lo que me llama la atención apelando al sentido común, tan escaso por estos días.

¿Por qué será que un tipo joven, con un futuro que promete, que tiene la posibilidad de hacer lo que realmente le gusta y además cuenta con adhesión popular, termina cayendo en picada hacia el abismo?

Lo digo por los futbolistas chilenos, que como modelos de fábrica, terminan saliendo con las mismas mujeres, comprándose ropa de la misma marca, hablando las mismas tonteras y, por si no fuera poco, pasando de más a menos antes de cumplir los 30 años.

Varias teorías pueden decirse al respecto:

-En realidad el talento juvenil fue un bluff, suerte de principiantes, y cuando llega la hora de probar las virtudes, salen a la luz más bien las carencias, por lo que el joven futbolista se refugia en el alcohol, escenitas tontas y excentricidades varias aprovechando que ganó harta plata en los tiempos talentosos. Véase el caso de Pinilla.

-El fútbol termina siendo una pega más, aunque para la gente con trabajo normal eso sea difícil de creer. Un trabajo más con exigencias, jefes ineptos, inseguridades, mala onda por parte de los colegas envidiosos, etcétera. Por lo tanto, mentalizarse en ganar un partido en realidad da lata, no importa demasiado esforzarse ni poner empeño porque el sueldo lo van a pagar igual. La inercia burocrática traspasada al fútbol.

-Los jugadores chilenos parecen monos atrapados en un corral. Sólo así yo puedo entender que alguien se queje porque tiene que estar concentrado y no pueda salir a divertirse, y que apenas tenga la oportunidad de hacerlo no se mida. Que yo sepa, nadie se ha muerto porque tenga que estar unos días enfocado en su meta, la que una vez cumplida, reportará beneficios individuales y colectivos. Todos los trabajos tienen exigencias, y por sueldos harto más escuálidos.

Yo pienso que a la gente que todavía no tiene las cosas claras porque es muy joven o muy inmadura, cualquier exceso le trastorna la cabeza. Con mucha plata gastan en cualquier cosa, con mucha fama se creen inalcanzables y con licencia para hacer lo que quieran porque tienen el apoyo del público. Y como acá todo el mundo es experto en alabar más de la cuenta y ensalzar a los ídolos de barro, se forma una espiral viciosa.

Para terminar, me quedo con lo que escribió un amigo con experiencia en el cuento:

"La Selección Sub 20 no le ha ganado a nadie!!!. Y si vence a Argentina y sale campeona del mundo, tampoco estamos en presencia del mejor equipo del mundo, ni Isla, Sánchez o Vidal deben irse al Real Madrid o la Juventus.
No agrandemos más a estos muchachos. Por favor. No más contactos en directo con sus familias, no más perfiles tipo jugadores héroes, no más entrevistas zalameras… Déjenlos en paz, luego del Mundial van a seguir con sus vidas, algunas con éxitos, otras con fracasos, como cualquier jugador normal que tuvo un buen desempeño en un torneo".

Yo me sumo a esa opinión.

domingo, julio 15, 2007

El mundo está loco (pero no todos se han dado cuenta)

Existe gente en este mundo que inventa cosas inverosímiles, lo que dentro de todo me parece bien, porque cada loco puede vivir y lucrar con su tema. Pero cuando una locura tiene miles de seguidores, uno empieza a pensar qué diablos está pasando en el planeta.

Hay cientos de demencias sobre las que escribir, pero esta vez sólo me referiré a las comerciales, y muestro aquí las que más me han llamado la atención citando las fuentes: la sección Guía Consumo de la revista Qué Pasa y del curioseo de mí misma en el sitio web de Bim Bam Banana (www.bimbambanana.com)

CHICLE PARA GENTE FEA: No es chiste, en Estados Unidos lo venden y por lo que se ve es un éxito. Dice el slogan: “No es un crimen ser feo, pero por qué aceptarlo. Chicle con sabor a canela usado por las familias más perfectas del mundo”. Si a un adulto se lo regalan de broma es para reírse a carcajadas, pero los niños en edad escolar apuesto que se lo toman mucho más en serio. Este invento superó los chocolates superpoderosos de Willy Wonka.

CONTROL REMOTO DE PISTOLA: Para cuando la tele esté demasiado aburrida o uno en verdad quiera “matar” a los idiotas que estén hablando tonteras… se puede tomar este control remoto en forma de pistola que incluye sonido real de disparo al cambiar de canal. Creo que este sí me lo compraría, y me gustaría que eliminara de verdad a unos cuantos…

CAJA PARA GUARDAR PLÁTANOS: Síiiii, para que los que nos llevamos un plátano de colación al trabajo (uno diario es fuente segura de potasio), existe una caja que se amolda a su forma. Útil, porque no hay nada más asqueroso que un plátano maduro reventado en tu bolso por culpa del calor. Me ha pasado.


DESPERTADOR PUZZLE: Este despertador suena y te despierta como todos, con la gracia de que en la parte superior tiene una especie de rompecabezas cuyas piezas saltan cuando suena la alarma. Y no dejan de sonar hasta que la gente las vuelve a colocar en su lugar. Es demasiada exigencia para cuando uno está despertando y además, te ganas el odio de todos tus vecinos con el ruido constante.

ELECTRIC PLANNER: Esta maquinita toma los aviones de papel con los que uno jugaba en ratos de ociosidad, pero los lanza mucho más lejos y con mejor trayectoria. 50 kilómetros por hora dice el slogan. Hay que ser muy ocioso para andar tirando avioncitos de papel con un aparatito a pilas. Pero gente aburrida existe en todas partes.


SUDOKU EN EL PAPEL CONFORT: Sí, hay gente que se queda pegada en el baño, y para ellos está pensado el sudoku en el papel higiénico. Para evacuar ideas además de otras cosas… El juguete tiene sus variantes como “Sopa de letras en el papel confort”, “Busque las 7 diferencias en el papel confort” y “Solucione el acertijo con su papel confort”.


Además de locas, todas estas ideas son originales, y la originalidad es algo que yo premio. Si me hacen escoger, me quedo con la pistola control remoto. Seguro que le doy un muy buen uso.