martes, agosto 07, 2007

Old people

Un amigo me contaba por msn que estaba haciendo la cola del supermercado y le dio pena ver a una señora adulta haciendo la fila, así que le cedió su lugar. La “señora” pasó delante de él sin ni siquiera darle las gracias.

Ya sé que todos vamos a llegar a viejos, ya sé que hay que ser buen ciudadano, pero ¿dónde está la diferencia entre la amabilidad y el deber? Lo digo porque la gente mayor tiene metido en la cabeza que en todas partes deben cederle el asiento y darle preferencias sólo porque son adultos. El tema es que ya no es un favor, es una obligación, perdió lo espontáneo y eso no me está gustando.

Si yo hubiera estado en el mismo lugar de mi amigo y anduviera apurada, no cedo mi lugar. ¿Por qué tengo que hacerlo si se trata de mi tiempo y la señora puede hacer la misma fila que hacen los demás?

No hablo de las personas con obvias incapacidades físicas (un abuelo cojeando o una abuela que apenas camina merecen toda atención), sino de la gente adulta que sólo por tener más años que los demás cree que tiene derecho a todo, incluso a tratar con prepotencia al resto.

¿Cuántas veces se ha visto a gente mañosa que apenas se sube a una micro empieza a hablar en voz alta que cómo es posible que un escolar esté sentado? Al final el pobre niño se tiene que parar rojo de vergüenza y darles el asiento. Eso me enoja, porque todo el mundo tiene derecho a estar cansado.

Le decía a mi amigo que para estos casos, lo mejor es que los abuelos tengan su propia fila de atención al adulto mayor, pero ahora que lo escribo me doy cuenta de que optar por esa solución es tomar la vía fácil, es como decir “no me molestes a mí, para eso tienes tu fila aparte”. Quizás, la mejor solución sería que todos estuviéramos en una misma situación inicial, pero cediendo el espacio sólo a las personas que realmente lo necesitan y por su parte, que no todos los adultos mayores lo exijan cuando en realidad no les reportará ningún problema perder 15 o 20 minutos más de su tiempo haciendo la misma fila que hace el resto.

Estoy de acuerdo que los adultos son un grupo a respetar, pero no todos los adultos ni en todos los casos.

Es un tema que importa, porque en 50 años más el mundo va a estar poblado de viejos. Todos los que estamos aquí lo vamos a ser... ¿y cómo nos van a tratar? ¿y cómo vamos a tratar nosotros a los jóvenes y a los cada vez menos niños que habrá en el 2057?

sábado, agosto 04, 2007

Y ustedes ¿comen fruta?

Ahora que el costo de la vida ha subido tanto, ahora que los niños chilenos están cada día más obesos, ahora que todo el mundo se llena la boca hablando de alimentación sana, ahora que se acerca el cambio de estación… ¿qué onda con las frutas?

Las frutas clásicas

Manzana: La fruta prohibida cuando es roja, más ácida cuando es verde. Mal cuando se ponen harinosas, indispensables en los kuchenes de manzana. ¿Seguirán los alumnos regalándole una manzana roja y lustrosa a la profesora?


Plátano: Otro infaltable en los postres y en las colaciones. Yo me como uno diario. Viva el banana split. Mejor asegurarse de que la cáscara está en el basurero y no en el piso. La primera broma en doble sentido de mi vida me la hizo un gil cuando yo tenía 12 años e iba comiendo plátano por la calle.


Naranjas o mandarinas: Prefiero el vaso de jugo a los gajos sueltos. Además, nada peor que estar pelando una naranja y que te salte un chorro de jugo al ojo. Ceguera temporal. La cáscara y el envase del lápiz pasta Bic hacían pasar un buen rato en momentos de ociosidad.


Las frutas un poco menos populares

Kiwi: Mi primera comida diaria, dos kiwis. Me gusta que sean verdes y ácidos. Lo recomiendo para los que no los han probado. Hay algo más allá de ese animador de TV que mide como dos metros de alto y tiene pinta de poco avispado.



Pomelo: De moda ahora que es sabor estrella del agua envasada Next. Similar a las naranjas, pero con un dejo amargoso. Comprar sólo en temporada alta, o te cobrarán un ojo de la cara.


Los reyes y reinas del verano

Melón: Infaltable postre después de las humitas o el pastel de choclo. Recomendable en sus variantes verde claro y melón calameño. Comerse una mitad con una bola de helado justo en el centro alegra la vida, lo garantizo.


Sandía: Mi favorita. Un atado sacar todas las pepas, pero es tan roja y tan dulce que vale la pena. Hay gente que la come con tenedor y cuchillo, otros con cuchara, otros con la mano. El modo da lo mismo, pero hay que limpiarse bien después. Harina tostada encima, no gracias.

Frutillas: Es poco motivante comer frutillas congeladas, así que prefiero esperar al verano y la venta a granel. No es saludable abusar del azúcar o la crema batida, mejor la fruta al natural.


La fruta que se llevan los gringos

Arándanos: ¿Alguien vio algún arándano en el supermercado? Aparecen tarde mal y nunca y más encima a precio de caviar. Chile produce varias toneladas, pero casi todas se exportan a EE.UU.


Y ustedes ¿comen fruta? ¿cuál es su favorita?

miércoles, agosto 01, 2007

Agosto, mes felino

Presentando a mis mascotas. Toda la vida hemos tenido gatos en mi casa, y el jardín es cementerio de los que ya han muerto. No entiendo cómo hay gente que deja tirados a los animales en bolsas de basura en plena calle.

Nombre: Pucca
Edad humana: 1 año y medio
Características: Está esterilizada, y aunque no le interesan los gatos, igual se va a los techos a pasear. Todas las mañanas corre por la casa como caballo loco. Es el terror de las alfombras y el Whiskas de todos los sabores. Tiene acogida con toda mi familia y jura que las camas son para ella.
Cómo llego a mi casa: Por su propia voluntad saltó una noche desde la calle a la ventana de la pieza de mi hermana. Nunca más se fue y no tenemos idea de dónde vino.


Nombre: Jerry (mi gato favorito, se llama así porque su hermano –que ya no existe-, respondía al nombre de Tom)
Edad humana: 5 años
Características: Este gato es el más promiscuo de mis mascotas. Varias veces al año se pierde en los techos con sus pololas gatas. Carretes all night long. Pasan cuatro o cinco días y regresa al hogar, cochino y pendenciero como nadie. Arrasa con la comida y el agua, se lo duerme todo, se lava y le baja el periodo de tranquilidad casera hasta nuevo aviso. No está castrado, porque el gato es mío y yo quiero que viva en libertad. Aparte de mí, nadie lo quiere ni le hace cariño porque dicen que es feo y apestoso. Me costó varios días tomarle esta foto porque estaba más sucio de lo que se ve ahora. Es un gato un poco punga la verdad.
Cómo llego a mi casa: Fue escogido entre sus hermanos en una casa desconocida con el cartel “Se regalan gatitos”.

El dato freak
-En Chile, las dueñas de casa destinan anualmente cerca de $35.000 para comprar alimento para perros. El gasto medio del alimento para gatos alcanza los $18.938, según datos de la Revista Mercado Mayorista.

Preguntas sin respuesta…

-¿Por qué los gatos tienen un mes completo para ellos y los perros no, si se supone que son el mejor amigo del hombre y tienen mejor rating a la hora de escoger mascota?

-¿Por qué la mayoría de la gente odia a los gatos? (esta pregunta me la he hecho toda la vida)

-¿Por qué, salvo pocas excepciones, todos los gatos que salen en las películas son diabólicos?

sábado, julio 28, 2007

Mi reconciliación parcial con el amarillo

En febrero de este año escribía en este mismo blog que desde niña, el color que menos me gusta es el amarillo, que no tenía nada para vestirme que sea amarillo, y que sólo lo aguantaba acompañado de otros colores (en los arcoiris por ejemplo).

Mis únicos objetos amarillos de uso diario eran mi espejo de mano y mi destacador.Tampoco me gustan los galanes hollywoodenses rubios.

Pero han pasado los días y empecé a toparme con más y más cosas amarillas y me fui dando cuenta de que en realidad no es un color tan feo, sólo que yo no he sabido apreciarlo. En diseños y afiches se ve realmente bien.

Voy dando algunos ejemplos: la gráfica de la película “Little Miss Sunshine” se ve muy bien con el amarillo. No me la imagino con otro tono y lo que más inspira es vivacidad. Lo mismo pasa con el buzo amarillo de Uma Thurman en la película "Kill Bill".

Este dvd de música ochentera es uno de mis más queridos y es muy amarillo. Lo mismo pasa con el libro de Groucho Marx, la colonia de vainilla y las bolsitas del té.

Así que me he reconciliado con este color en el diseño y en accesorios varios, pero en mi closet sigue sin haber ropa amarilla (y abundan todos los demás colores). Tampoco me ha gustado algún “rucio”.

Me da la impresión de que no soy la única en todo caso, porque es raro ver a alguien vestido de amarillo cuando camino por la calle. Dentro del ranking de popularidad de los colores, claramente no es de los favoritos.

Así que la pregunta es ¿alguien tiene algo amarillo en su closet que use con agrado? ¿les gusta ese color? ¿o algún otro?

Bonus track
-Número de veces que aparece la palabra “amarillo” mencionada en este post: (11, porque no tiene sinónimos)

-Para el registro, mi color favorito es el rojo. Después el verde.

martes, julio 24, 2007

Cine "pop corn" versus cine "serio"

Por estos días, uno mira la cartelera de cualquier cine y se encuentra con la monopolización de “Los Transformers”, “Harry Potter”, “Los Cuatro Fantásticos”, “Shrek 3” y desde este jueves, “Los Simpson”.

Las razones son obvias: escolares y universitarios de vacaciones, época mundial de estrenos taquilleros o pop corn, que tienen casi garantizado el éxito de público y el retorno de la inversión.

Pero más allá de eso, yo no tengo nada en contra de las películas pop corn (de hecho, fui corriendo a ver “Harry Potter” y “Los Transformers”), siempre y cuando haya opciones para todo el mundo. El que quiera ver una película “seria” en un cine comercial, deberá contentarse con “El Perfume”, “Paris Je t’aime” o “Secretos íntimos” (muy buenas las tres, en escala ascendente), con el único impedimento de que están en pocas salas y con exiguos horarios.

Así son las cosas. No sé si se puede hacer mucho al respecto, porque el éxito de las películas pop corn garantiza la supervivencia de la industria y permite que circulen también otras independientes o no tan masivas.

Como sea, estos son mis imprescindibles a la hora del cine:

-Tengo que saber cuántos minutos dura la película que veré, independiente de si voy al cine o veo el dvd. Es distinta la motivación previa cuando una dura 90 minutos, versus otra que dure 159, por ejemplo.

-Siempre se pueden aprovechar las bondades del botón de pausa para ir al baño, buscar algún engaño para el estómago o “reflexionar” sobre algún punto de la película que te llame la atención. Incluso poner rewind y verlo de nuevo.

-Me gusta por sobre todos los demás el cine Hoyts San Agustín (metro Universidad de Chile). No sé si será por las butacas rojas, no sé si es porque a mis amigas también les gusta, pero siempre tratamos de ir a ese. También es un factor importante tener el carnet de socia del Hoyts, con el consiguiente descuento por las entradas.

-No me gusta comer en el cine, a menos que me haya pasado directo después del trabajo y corra riesgo de que me suenen las tripas en medio de la película. Tampoco me gusta tomar líquidos.

-Siempre me saco el abrigo y me lo pongo encima como hacen las abuelitas. Si estoy en mi casa, el chal de polar cumple con los mismos efectos.

-¿Hay algo peor que un dvd pirateado que se tranca justo en el final de la película? Me ha pasado, y dan ganas de pegarle a alguien por la mala suerte. Pero la lección es simple: comprar sólo cosas originales. Yo todavía no aprendo eso, salí dura de cabeza.

sábado, julio 21, 2007

Repasando las clases de historia

Atrás quedaron los tiempos en que me sabía de memoria la lista de los presidentes de Chile y sus años de gobierno desde la Independencia hasta hoy. Eso fue en el contexto cuarto medio y preparación de la PAA (se me está cayendo el carnet en mala, pero lo asumo).

La cosa es que el viernes por la noche, tipo 20.00 horas, tuve una clase de historia sorpresa en el lugar menos pensado: el Cementerio General. Con una amiga nos inscribimos a principios de julio para hacer el tour nocturno y aparte de pasar un muy buen rato, aprendí cosas que no sabía y recordé otras tantas.

Éramos alrededor de 60 personas, ningún gótico ni freakie para los mal pensados, pura gente normal. Hacía mucho frío y todo estaba muy húmedo, la vela que llevábamos no calentaba nada.

En la entrada principal, el administrador nos explicó que íbamos a estar todo el tiempo acompañados de un guía, que apagáramos o silenciáramos los celulares, que no nos separáramos del grupo, que su hijo y su sobrino iban a estar de guardia con linternas para alumbrarnos en los caminos irregulares y que estaban comunicados con Carabineros y GPS (sospecho que esto último lo dijo sólo para asustarnos).

El administrador volvió en un rato disfrazado del monje Dominique, cubierto con una túnica café, un bastón y con la cara pintada, simulando más años de los que tiene. Nos hizo formar una medialuna y, con voz tétrica, nos pidió que nos preparáramos para adentrarnos en los misterios de la muerte, porque nunca se sabe con lo que uno se puede topar. Hablaba acercándose mucho a los que estábamos adelante, mirando fijo a los ojos, así que cuando me tocó a mí el encuentro “face to face”, me costó disimular mi risa interna.

Así partimos caminando, deteniéndonos en las tumbas de Pedro Montt, Andrés Bello, Jorge Alessandri, Manuel Blanco Encalada, Eduardo Frei Montalva, Salvador Allende y muchos otros. Cada uno tiene su lápida recordatoria especial.

Esa era la parte histórica, porque también hubo una de leyendas urbanas y esculturas destacadas. Entre las últimas, las obras de Rebeca Matte la llevan, muy lindas y muy expresivas. Es un bonito lugar el Cementerio General, yo no sabía que había mausoleos que imitaban a culturas como la griega, romana, egipcia y azteca. Tampoco me acordaba que el cementerio como lo conocemos hoy existe desde 1821 y no tenía idea de que la única fosa común que existe en la actualidad es la de los muertos en el incendio de la iglesia de la Compañía, ocurrido en 1863 en plena misa.

La sección “Leyendas urbanas” incluyó visitas a las tumbas de Romualdito, La Novia y La Llorona. Incluso entramos dentro de las columnas de un mausoleo donde supuestamente se aparece la llorona para ver “si nos la encontrábamos”. Esta fue la parte donde los "guardias" hacían ruidos o se te cruzaban de improviso en las esquinas para asustar a los incautos.

Yo pensé que el recorrido sólo se haría por las avenidas, las calles principales del cementerio, pero me gustó que pudiéramos entrar a todas partes. Incluso había tumbas tan estrechas que teníamos que avanzar en fila india.

El guía merece un párrafo aparte. Excelente en las fechas y en los relatos, buena voz, buena caracterización. Muy gracioso que cada vez que caminábamos soltara un “Por acá por favor, criatura de Dios” o “Permiso, criatura de Dios”.

El minuto peak fue cuando sonó un celular y todos nos miramos con cara de “Quién fue el pastel que no hizo caso a las instrucciones”. El celular resultó ser del monje Dominique, que con su misma voz tétrica dijo como disculpa “Estas cosas a veces pasan”. Risa general.

Caminamos dos horas y media y terminamos congelados, pero me encantó la visita. Al que no le den miedo este tipo de recorridos (una tercera amiga no quiso ni hablar del tema cuando la invitamos a unirse), yo se lo recomiendo. $2.000 es poco para todo lo que uno aprende.

Antes de ir, me plantée si lo hacía por morbo, y la respuesta es no, no esperaba ver nada paranormal. Ni siquiera creo que pase algo así en un cementerio, donde la gente que fue sepultada debería estar descansando en paz. Pero sí me llamó la atención que fuera nocturno. No me da miedo “el patio de los callados”, lo que sí me asusta es “el patio de los que hablan y asaltan con cortaplumas”.

miércoles, julio 18, 2007

El insoportable destino del futbolista chileno

Nota de la R.: Hablaré de fútbol por primera vez en este blog, pero no de pases, jugadas ni comentarios, porque no soy experta. Sólo escribiré acerca de lo que me llama la atención apelando al sentido común, tan escaso por estos días.

¿Por qué será que un tipo joven, con un futuro que promete, que tiene la posibilidad de hacer lo que realmente le gusta y además cuenta con adhesión popular, termina cayendo en picada hacia el abismo?

Lo digo por los futbolistas chilenos, que como modelos de fábrica, terminan saliendo con las mismas mujeres, comprándose ropa de la misma marca, hablando las mismas tonteras y, por si no fuera poco, pasando de más a menos antes de cumplir los 30 años.

Varias teorías pueden decirse al respecto:

-En realidad el talento juvenil fue un bluff, suerte de principiantes, y cuando llega la hora de probar las virtudes, salen a la luz más bien las carencias, por lo que el joven futbolista se refugia en el alcohol, escenitas tontas y excentricidades varias aprovechando que ganó harta plata en los tiempos talentosos. Véase el caso de Pinilla.

-El fútbol termina siendo una pega más, aunque para la gente con trabajo normal eso sea difícil de creer. Un trabajo más con exigencias, jefes ineptos, inseguridades, mala onda por parte de los colegas envidiosos, etcétera. Por lo tanto, mentalizarse en ganar un partido en realidad da lata, no importa demasiado esforzarse ni poner empeño porque el sueldo lo van a pagar igual. La inercia burocrática traspasada al fútbol.

-Los jugadores chilenos parecen monos atrapados en un corral. Sólo así yo puedo entender que alguien se queje porque tiene que estar concentrado y no pueda salir a divertirse, y que apenas tenga la oportunidad de hacerlo no se mida. Que yo sepa, nadie se ha muerto porque tenga que estar unos días enfocado en su meta, la que una vez cumplida, reportará beneficios individuales y colectivos. Todos los trabajos tienen exigencias, y por sueldos harto más escuálidos.

Yo pienso que a la gente que todavía no tiene las cosas claras porque es muy joven o muy inmadura, cualquier exceso le trastorna la cabeza. Con mucha plata gastan en cualquier cosa, con mucha fama se creen inalcanzables y con licencia para hacer lo que quieran porque tienen el apoyo del público. Y como acá todo el mundo es experto en alabar más de la cuenta y ensalzar a los ídolos de barro, se forma una espiral viciosa.

Para terminar, me quedo con lo que escribió un amigo con experiencia en el cuento:

"La Selección Sub 20 no le ha ganado a nadie!!!. Y si vence a Argentina y sale campeona del mundo, tampoco estamos en presencia del mejor equipo del mundo, ni Isla, Sánchez o Vidal deben irse al Real Madrid o la Juventus.
No agrandemos más a estos muchachos. Por favor. No más contactos en directo con sus familias, no más perfiles tipo jugadores héroes, no más entrevistas zalameras… Déjenlos en paz, luego del Mundial van a seguir con sus vidas, algunas con éxitos, otras con fracasos, como cualquier jugador normal que tuvo un buen desempeño en un torneo".

Yo me sumo a esa opinión.

domingo, julio 15, 2007

El mundo está loco (pero no todos se han dado cuenta)

Existe gente en este mundo que inventa cosas inverosímiles, lo que dentro de todo me parece bien, porque cada loco puede vivir y lucrar con su tema. Pero cuando una locura tiene miles de seguidores, uno empieza a pensar qué diablos está pasando en el planeta.

Hay cientos de demencias sobre las que escribir, pero esta vez sólo me referiré a las comerciales, y muestro aquí las que más me han llamado la atención citando las fuentes: la sección Guía Consumo de la revista Qué Pasa y del curioseo de mí misma en el sitio web de Bim Bam Banana (www.bimbambanana.com)

CHICLE PARA GENTE FEA: No es chiste, en Estados Unidos lo venden y por lo que se ve es un éxito. Dice el slogan: “No es un crimen ser feo, pero por qué aceptarlo. Chicle con sabor a canela usado por las familias más perfectas del mundo”. Si a un adulto se lo regalan de broma es para reírse a carcajadas, pero los niños en edad escolar apuesto que se lo toman mucho más en serio. Este invento superó los chocolates superpoderosos de Willy Wonka.

CONTROL REMOTO DE PISTOLA: Para cuando la tele esté demasiado aburrida o uno en verdad quiera “matar” a los idiotas que estén hablando tonteras… se puede tomar este control remoto en forma de pistola que incluye sonido real de disparo al cambiar de canal. Creo que este sí me lo compraría, y me gustaría que eliminara de verdad a unos cuantos…

CAJA PARA GUARDAR PLÁTANOS: Síiiii, para que los que nos llevamos un plátano de colación al trabajo (uno diario es fuente segura de potasio), existe una caja que se amolda a su forma. Útil, porque no hay nada más asqueroso que un plátano maduro reventado en tu bolso por culpa del calor. Me ha pasado.


DESPERTADOR PUZZLE: Este despertador suena y te despierta como todos, con la gracia de que en la parte superior tiene una especie de rompecabezas cuyas piezas saltan cuando suena la alarma. Y no dejan de sonar hasta que la gente las vuelve a colocar en su lugar. Es demasiada exigencia para cuando uno está despertando y además, te ganas el odio de todos tus vecinos con el ruido constante.

ELECTRIC PLANNER: Esta maquinita toma los aviones de papel con los que uno jugaba en ratos de ociosidad, pero los lanza mucho más lejos y con mejor trayectoria. 50 kilómetros por hora dice el slogan. Hay que ser muy ocioso para andar tirando avioncitos de papel con un aparatito a pilas. Pero gente aburrida existe en todas partes.


SUDOKU EN EL PAPEL CONFORT: Sí, hay gente que se queda pegada en el baño, y para ellos está pensado el sudoku en el papel higiénico. Para evacuar ideas además de otras cosas… El juguete tiene sus variantes como “Sopa de letras en el papel confort”, “Busque las 7 diferencias en el papel confort” y “Solucione el acertijo con su papel confort”.


Además de locas, todas estas ideas son originales, y la originalidad es algo que yo premio. Si me hacen escoger, me quedo con la pistola control remoto. Seguro que le doy un muy buen uso.

jueves, julio 12, 2007

Nada como los retos...

No sé los demás, pero hay días en que mi mamá me sigue retando. Lo digo sin vergüenzas, porque me imagino que a todo el mundo le pasa lo mismo. Las mamás, además de querernos como nadie, están hechas para retarnos por algo. Viene incluido dentro del paquete. Si hasta a Ricardo Lagos lo retó su madre cuando salió elegido Presidente... qué queda para uno.

Aunque aclaro que lo mío son tonteras como estas:

-Cuando me como las uñas: Tengo un tema con esto. De niña me las comía mucho y mi mamá recurrió incluso a embetunarme las manos con ajo antes de irme al colegio. Olía asqueroso por supuesto, pero con el tiempo me acostumbré al olor y seguí siendo onicofaga. Con los años he vencido el vicio y ahora tengo las uñas decentes. Hasta me puedo hacer la manicure francesa cuando tengo tiempo y buen pulso. Pero en los días de nervio o aburrimiento me muerdo una uña... como pasó anoche, y me tocó escuchar de nuevo la típica cantaleta de la niñez: “No te comas las uñas, se te ven tan feas las manos con las uñas mordidas, te voy a pegar un palo si te veo de nuevo así”. Qué dulce es mi madre.

-Cuando rompo la loza: Siempre rompo algo... se me cae un plato recién lavado, hago trizas la ensaladera de vidrio de mi mamá, se me quiebra un vaso... Hasta el departamento de una amiga ha sufrido con mis manos de jalea la pérdida de una taza de café y dos vasos... así que cuando mi mamá siente el ruido aquel de los vidrios contra el suelo suelta un “Qué quebró ahora la Ale”... y me reta.

-Cuando tomo a mis gatos en brazos con la ropa limpia: Sí, también me retan por esto. Me gusta andar siempre presentable, pero si mis gatos vienen en plan amoroso a maullarme, los tomo y nos ponemos a jugar. “Ese abrigo te va a quedar lleno de pelos”, “Baja a ese gato que viene del techo y te va a dejar toda sucia” o “Anda a limpiarte ahora”, me suelen decir.

“Sí, mamá”, respondo yo, pero ya estamos acostumbradas a la mecánica de los retos. Hasta los extrañaría si no estuvieran.

¿A ustedes los retan también?

domingo, julio 08, 2007

El revival ochentero

Lo lamentable de ser “famoso” desde tu juventud, es que cuando pasan las décadas, todo el mundo evidencia tus canas y tu envejecimiento con comentarios del tipo “Pucha que está viejo este hombre” o “Cómo han pasado los años”.

Eso pensamos con una amiga este fin de semana en la fiesta de clásicos que animó Rodolfo Roth en la Blondie. En un momento nos acercamos para verlo y sí, estaba harto más enjuto, canoso y arrugado de lo que uno ve en las fotos.

Roth animaba el programa Magnetoscopio Musical hace harto tiempo atrás en TVN, mostrando video clips de grupos que en ese entonces muy pocos conocían y que ahora, con el revival de los ’80, son grito y plata.

El público era bien distinto a lo que uno está acostumbrado a ver en la Blondie. Gente adulta y seria, incluso había un viejito pelado que bailó toda la noche sin sacarse los lentes. Lo más tierno que he visto últimamente.

A mí me gusta la música ochentera desde siempre y me parece muy bien que ahora haya fiestas ad hoc, porque tengo la opción de ir a bailar lo que me gusta y antes no pude hacer por una simple razón: yo nací en 1980 y durante toda aquella década fui una pendex sin hermanos mayores que me llevaran con ellos a los carretes.

Pero más allá de eso, me pregunto las razones del revival, por qué está de moda la música ochentera y no la de los setenta o la de los noventa. Si se trata de calidad, la de los ’70 es mejor. La de los ’80 es más bailable, de acuerdo, pero esa no debe ser la única razón.

Lo que no sé es qué pasará por la cabeza de los que fueron adultos en aquellos tiempos. ¿Acaso fue la mejor época de sus vidas para todos? A lo mejor, como dice el experto de turno, es un público que consume nostalgia y quizás ve el tema como una opción de alargar su juventud. A lo mejor son los que tienen más poder adquisitivo y pueden gastar más. Esta explicación a mí no me convence del todo, pero no tengo otra mejor hasta el momento.

Ahora, de lo único que tengo nostalgia es ver de nuevo el capítulo de Los Magníficos donde aparece Boy George con Culture Club. Siempre quise ser una más del A-Team.

jueves, julio 05, 2007

El tema salud me enferma (de hastío)

El lado bueno de que haya tantas farmacias en Chile es que la competencia tiende a la baja de precios y por ende, beneficios directos para el usuario.

El lado malo... no sé a los demás, pero a mí me perturba ver tres farmacias en cada esquina, siempre llenas de gente. A la hora de almuerzo incluso hay que sacar número para que te atiendan.

Cómo tanto.

Tengo una relación nula con los doctores a excepción del dentista y el ginecólogo una vez al año. Esta es una cosa rara, pero hace mucho, mucho tiempo que no me enfermo.

De hecho, nunca me he enfermado en serio. Nada más que el ocasional dolor de cabeza y la -menos ocasional- indigestión por comer chanchadas. Hace como dos años que no me resfrío y nunca he tenido que pedir licencia o haber faltado al colegio o a la universidad por estar en cama.
Siempre interrogo a mi mamá para saber lo que ya sé: nunca me dio paperas, peste, viruela ni nada de lo que afecta comúnmente a los niños. Nunca me enyesaron ni me vendaron. Es un poco freak la verdad, nunca necesitar al doctor ni andar tomando remedios, pero lo agradezco 100%.

Así que una amiga me dice que soy como Bruce Willis en El Protegido.

Igual, yo soy de las que cree que la mente supera al cuerpo, que cuando alguien dice con cara de tragedia “Me duele la cabeza... parece que me quiero resfriar”, se autorinde y se resfría como profecía autocumplida. Cuando yo estornudo me digo a mí misma que sólo es un estornudo y así termina siendo. Más le vale.

Este fin de semana vi un capítulo de Dr. House que reafirmó mi teoría: el cerebro dirige el cuerpo y a veces los síntomas uno los deja entrar... y atacar. Y digo a veces porque tampoco voy a tapar el sol con un dedo: hay gente que se enferma haga lo que haga.

¿Será que vengo de una familia particularmente sana? Mi hermana tampoco se enfermó cuando chica. A lo mejor es eso...

Esta vez escuchando... (y esperando que el título del siguiente post no sea “Estoy en cama por dármelas de superwoman y decir que no me enfermo en el blog”)

lunes, julio 02, 2007

Qué haría yo sin los cassettes

Entre tanto mail basura que me llega al correo, había uno que abrí porque me llamó la atención:

TRASPASO A CD SUS CASSETTES Y CINTAS MAGNÉTICAS DE CARRETE… Sus cassettes los traspasamos a Compact Disc antes que se enreden o se corten, con la ventaja que significa el ahorro de espacio para su almacenamiento en un medio moderno y confiable.

Tengo más de 70 cassettes, y como son tantos, sólo he conseguido en CD los más importantes. El resto, como dice el aviso, corre riesgo de enredarse o cortarse (aunque el esmalte de uñas ayuda en casos extremos), ya no son modernos y quizás ocupan más espacio del necesario… pero tampoco los voy a botar, porque me daría pena y además, tengo alma de cachurera.

Es que escuchar un cassette me devuelve al pasado, a los tiempos de radios analógicas, al sonido que uno encontraba lo máximo porque todavía no sabíamos de la existencia del Dolby Surround, los parlantes megapoderosos ni el MP3.

Mi mayor tesoro en materia de cassettes es el Greatest Hits I de Queen, que me compré a mil pesos en un persa cuando tenía 15 o 16 años. Ahí comencé a aprender todo lo que sé de buena música. También tengo uno de Creedence Clearwater Revival, Selling England by the pound de Genesis, No jacket required de Phil Collins, Misplaced Childhood de Marillion... este último respaldado como se ve en la foto.

Ahora incluso los vinilos la llevan más que los cassettes, pero yo no me deshago de ellos por nada del mundo.

Bonus track: Y como finalmente aprendí a linkear canciones... puedo decir que estoy escuchando...

miércoles, junio 27, 2007

El vil dinero

Sería bonito linkear aquí “Money” de Pink Floyd. O “Money’s too tight to mention” de Simply Red. O incluso “Material girl” de Madonna. Pero aún no aprendo a linkear canciones, así que bien pueden imaginarlas.

En fin, ya aprenderé.

Este fin de semana en la página 11 del diario La Tercera:

“Papá, de regalo de cumpleaños quiero volar en un avión comercial. Quiero volar en un avión grande junto a otras personas y ver cómo es un aeropuerto por dentro” dijo un niño. El menor del diálogo –de 11 años- es hijo de uno de los nuevos megamillonarios norteamericanos que “aburrido” de viajar en lujosos jets privados, quería experimentar un vuelo real.

También este fin de semana en Terra.cl, un reportaje acerca de cómo compran las mujeres ABC1 acá en Chile:

“De este modo, las compradoras ABC1 gastan en promedio unos 400 mil pesos en una compra, monto que puede ser costeado en cuotas o al contado pero que en cualquier caso equivale a sólo un par de prendas”.

Son casos extremos, pero reales.
Ni yo misma y creo que ninguno de los lectores de este blog cabe dentro del perfil de los gastadores de arriba. Trabajamos para sobrevivir algunos o dependen aún de los padres otros.

A poquísima gente le sobra la plata, y el dinero es un tema muy relativo: lo que es una miseria para unos puede ser vital a fin de mes para otros... Por eso, es un tema que trato con respeto.

Y claro, todos tenemos obligaciones monetarias ineludibles, todos ahorramos (siempre es importante), pero también, siempre hay espacio para algún gusto o lujo, el disco de turno, la esperada película, el libro que justo llegó, la entrada a la venta, etc.

Así que partiendo por casa, me puse a pensar qué porcentaje de mi dinero destino a pequeños lujos personales, y sí, un monto va para las cosas-olorosas-y-bonitas-para-niñas, algún disco que no tengo y que está en oferta... también me paseo por la librería “Qué leo” de Providencia a ver si hay algo que me tiente, 3 o 4 entradas al cine por mes... y sería todo.

Así que la pregunta es ¿Quién se queda con la plata de sus pequeños gustos mensuales? ¿El dealer de películas pirateadas en dvd? ¿La Feria del Disco? ¿La sección de comidas ricas del supermercado? ¿El mall más cercano? ¿Burger King’s y Mc Donalds? ¿Chiletabacos y la CCU? ¿Amazon? Cuenten, se puede conocer a una persona según cómo gasta.

P.S. Este post sirve además para reafirmar mi postura anti tarjeta de crédito. Sólo tengo la del banco, que apenas uso y pago al día siguiente porque no me gustan las deudas. Y no pretendo sacar ninguna tarjeta en Falabella, Almacenes París, Presto ni ninguna de esas marcas que al final siempre terminan ganando. Mientras menos mejor.

domingo, junio 24, 2007

Que muera el bar Catedral

Santiago, viernes recién pasado, 21.00 horas, y después de comernos todos los picoteos disponibles.
Bárbara: Podríamos ir a bailar...
Ale: Podríamos... pero no sé de ninguna fiesta
Bárbara: Pero podemos averiguar en internet
Ale: Ya! (pasto seco me dicen)

Cinco minutos después...

Bárbara: En la Blondie hay una fiesta gótica...
Ale: No, guácala
Bárbara: En el Club Miel hay algo funk...
Ale: No me gusta... ninguna ochentera?
Bárbara: Creo que no
Todas: Buuuuuu

Más rato…

Bárbara: Tengo ganas de ver "Paris Je t'aime"
Ale: Yo también! La tengo pendiente, pero no he tenido tiempo
Paula: Yo la vi y es preciosa!!! (sacando pica)
Bárbara: Veámosla, a lo mejor hay una función ahora.
Ale: Síiiiii
Bárbara (revisando una libreta donde había anotado las funciones): 21.30 en el cine El Biógrafo.
Ale: Vamos!

Salimos pasadas las 21.20 y llegamos justo cuando la película estaba empezando. Eso es lo bueno del departamento de mi amiga, que como está en Plaza Italia, todo lugar al que queramos ir nos queda cerca.

El cine El Biógrafo es uno de los pocos que van quedando con aquella costumbre de que un señor con linterna te guía hasta tu lugar para que no te pierdas, y aunque los asientos son un poquito más incómodos que los del Hoyts, se agradece la nostalgia. La película dura 119 minutos, y se compone de 14 directores distintos y 14 cortos acerca del amor en Paris; no sólo amor de parejas, también amor de hijos, amor a una ciudad, amor de amigos... Me gustó mucho... y la última historia cerró con broche de oro.

Después de eso, la idea era ir a tomarnos algo, y como ambas habíamos leído que el bar Catedral era bonito, lo nombran en todas partes y quedaba muy cerca, decidimos ir a ver qué tal.

23.30 horas. Bar Catedral. Calle José Miguel de la Barra.

Lleno como si el mundo fuera a acabarse mañana. El humo de cigarrillo impregna mi abrigo color guinda y eso no me está gustando. Nadie nos pesca en la primera planta. Subimos a la terraza para ver si hay algún sitio disponible... en efecto hay una mesa sola en un rincón, pero cuando le preguntamos a un colapsado mozo si nos puede poner unas sillas, nos mira con cara de "Ja-ja-ja". Sigue en lo suyo.

Derrotadas, reconocemos que no hay lugar para nosotras en el famoso Catedral, que ni siquiera es tan bonito. Nos vamos.

Al final terminamos comiéndonos una pizza a la piedra y un amaretto sour en un bar medio oculto llamado "Bajo llave", en un pasaje cercano al Barrio Lastarria. Bastante bueno... hasta tocaron a “Keep feeling fascination” y "Sara" de Human League mientras estábamos conversando. Con buena música ya se ganó la mitad de mi corazón.

Lo pasé bien. Siempre es bueno ponerse al día con las amistades. Y siempre es bueno pasar al lado de los carabineros cuando vamos de vuelta a la casa, porque con dos niñas solas y tanto malandra en este mundo, nunca se sabe.

jueves, junio 21, 2007

About Miami

Viajar sola dejó en evidencia lo volada que soy en la vida diaria, pero como siempre hay alguien que me advierte las cosas de una u otra manera, acá se hace menos evidente.

Me perdí en el aeropuerto de Santiago… así que obviamente me perdí también en el de Miami, que es gigante y lleno de negros gordos gritando en inglés. Media hora paseándome antes de dar con el lugar al que iba… y cuando terminé el tercer vaso de agua, me acordé de que en otro país uno no debería tomar agua de la llave. Pero no me pasó nada!

Hubo muchas cosas que me llamaron la atención en mi viaje, voy a hacer un breve listado porque no quiero olvidarlas:

-En el avión de ida a Miami viajaba también Juan Luis Guerra (sin los 4.40). Muy alto y muy simpático el hombre. Esa canción “A pedir su mano” es un clásico merenguero que llama a bailar.

-Dicen que para conocer un lugar de verdad hay que caminarlo, y eso hice yo. Fui al Lakeside Memorial Park porque me gusta ver cómo son los cementerios. Este era un parque al aire libre rodeado de un canal y con lápidas de piedra oscura. Había poca gente, así que pasée y me quedé un buen rato ahí.

-Seguí caminando, porque estando en EE.UU., tenía que entrar a un Wal Mart y tomarme un milkshake de chocolate en Wendy’s. Hice las dos cosas y cuando caminaba de regreso al hotel comenzó la lluvia, pero nada de frío como acá… el agua era tibia y la humedad era tanta que me transpiraban las manos, algo que nunca me pasa. En cinco minutos era un pollo mojado, pero un pollo mojado feliz.

Ale y el consumismo

Estuve en dos malls, el International Miami y el Daulphin. El primero lo recorrí entero, con el segundo no alcancé, pero todo lo que vi me gustó. Entré a una librería y me quedé adentro una hora… hay libros tan buenos en este mundo…

No me las voy a dar de seria contando que sólo fui a mirar libros… también aluciné cuando entré a la tiendas de Body and Bath Works, The Body Shop y Victoria Secret.

Traje tanto dulces y tantos chocolates que parece que pretendo enfermar de diabetes a todos mis conocidos.

Bueno, y la parte seria, el congreso al que fui, estuvo más entretenido de lo que esperaba. Conocí a argentinos, colombianas, peruanas, mexicanos, una venezolana, una puertorriqueña y una ecuatoriana, y todos andaban en lo mismo que yo. Que vivan los latinos. Los argentinos son tan pepecortisonados y tan coquetones con las niñas... al menos eran simpáticos. Desayunamos y almorzamos juntos, salimos a comer juntos, nos reímos de los modismos de cada país y hasta me cantaron el cumpleaños feliz con un pastel... de chocolate.

En resumen, me gustó todo lo que vi, mis maletas no se perdieron y yo llegué sana y salva, aprendí cosas que no sabía y el saldo es más que positivo.

(La foto de más arriba es la vista que tenía desde la ventana del hotel… qué lindo despertar así)

viernes, junio 15, 2007

¿Quién puede defender a LUN?

Hace ya varios meses que no leo LUN.

Llegan todos los diarios por suscripción a la oficina, menos La Cuarta y el mencionado LUN, y como cada vez que entro a la página web mi computador colapsa, me cansé de seguir intentándolo y sólo me quedo con la portada que vi en el quiosco.

En estos últimos días he hablado harto sobre reporteo con un periodista que efectivamente reportea –yo me pasé al bando de las comunicaciones corporativas hace casi un año-, y he recordado los tiempos en que cubría crónica policial y el fotógrafo con quien me tocaba salir “cuidaba a la niña” para que nadie la mirara feo en las poblaciones (igual me miraban feo apenas decía que era periodista. Hasta un manotazo por la espalda de una señora furiosa me llegó una vez).

Todo eso, y muchas historias más me pasaron en LUN. Siempre digo por Las Últimas Noticias estudié lo que estudié, porque era el diario que compraban en mi casa desde mis primeros recuerdos. Cuando todos los grandes lo desocupaban, yo lo tomaba y lo leía, miraba las fotos, hacía los juegos del Club del Ingenio, leía a El Monito y coleccionaba las enciclopedias Larousse que regalaban los domingo. Soñaba por poder trabajar ahí.

Después terminé el cuarto año de Periodismo y cuando llegó la época de postular a las prácticas, apunté todas mis balas a LUN y quedé. Me acuerdo de la ilusión que tenía a los 21 años y me vuelvo a ilusionar. Lo pasé muy bien, aprendí todo lo aprendible, conocí gente buena y gente no tan buena, me reí mucho, y el periodista que yo más admiraba por su forma de escribir y contar historias es mi amigo hasta el día de hoy.

Pasaron dos años y las cosas se echaron a perder. El 10 de octubre de 2003 fui des-pe-di-da del diario por razones que me costó uno o dos meses procesar. Una profesora de la escuela me dijo que agradeciera el sobre azul, porque todo trabajador debería vivir uno como experiencia de enriquecimiento. Me pareció consuelo de tarjeta Village en ese minuto, pero con el tiempo me di cuenta que tenía razón, y aunque la historia haya terminado mal, lo comido y lo bailado (o debería decir, lo reporteado y lo publicado), no me lo quita nadie.

Así que estuve mirando la página de LUN hace un rato, mis notas que todavía están en el archivo de noticias... y como no pude leer mucho, estoy pensando en comprármelo a la salida y volver a reencantarme con la versión en papel recordando los viejos tiempos.

Y cuando todos hablan pestes de LUN, dicen que el diario es una porquería y que nos denigra como país (y he escuchado cosas peores), yo me paro y lo defiendo, porque si no fuera por LUN, quizás en qué carrera hubiera terminado (aunque igual encuentro que las portadas con famosillos hablando puras tonteras son un bodrio... pero bueno, es lo que vende y es lo que mantiene a toda la maquinaria que hay detrás).

PS. Aprovecho de contar que por pega, no creo que esté conectada la próxima semana porque mañana me voy a Miami (a Mayami chico, a Mayami). Y como el martes 19 de junio es mi cumpleaños, pienso autobrindar con sol, palmeras, sombrero y factor 60. El viernes 22 me espera la celebración con mis amigos (y paso el dato, para los que me conocen en persona, de que me gustan las tortas y los pasteles con harto chocolate).

miércoles, junio 13, 2007

Ahora que la camiseta de panty es mi mejor amiga...

Estaba revisando los nicks de mis contactos del Messenger y había como cinco o seis personas que tenían escrito algo relacionado con el frío.

No sé cuál será el umbral de frío de los demás, pero el mío siempre es bajo. Ese de manos y pies helados, con harto guante, calcetín doble y camiseta de panty. Gordura de ropa le dicen.

Y este año, he mirado con codicia los guateros de mano que venden en Casa&Ideas.

Veo pasar con envidia a los niñitos que se ponen esos gorros de lana en donde sólo se ven los ojos (y que usan algunos asaltantes también).

Todas las mañanas hago mi propia “batalla del calentamiento” mientras camino al metro.

Todo el tiempo estoy pensando en comer sopaipillas.

Pero me doy cuenta cada día que no soy la única, porque últimamente todo el mundo anda muy abrigado.

En Lasegunda.com hay una encuesta que pregunta qué hace la gente en los días invernales. Resultados preliminares:

Quedarme en cama: 26%
Comer sopaipillas: 23%
Salir a mojarme y “chapotear”: 5%
Caminar románticamente bajo el mismo paraguas: 4%
Ver películas: 8%
Llegar temprano a la casa para jugar con los niños: 14%
Nada, sigo mi rutina normal: 20%

Hay un 20% que es bastante fome... Yo no salgo especialmente a chapotear cuando está lloviendo, pero si la lluvia me pilla en la calle y con mis botas de agua puestas, chapoteo igual. Lo que nunca hago es quedarme en cama, porque no tengo la costumbre. Fui criada con eso de que aunque llueva, al colegio se va igual y se aprovecha el día, así que no soy buena para quedarme acostada.

Pero qué tanto después de todo. Si uno se moja, se seca. Es tan simple que no vale la pena quejarse. A pesar del frío, me sigo quedando con el invierno.

sábado, junio 09, 2007

Cómo odio las peluquerías

Yo: Dani, córtame las puntas del pelo y te regalo un chocolate.
Hermana: No, tengo que estudiar.
Yo: Estudia después, no te cuesta nada.
Hermana: Te dije que no.
Yo: Por favor, no quiero ir a la peluquería.
Hermana: Ale, déjame ya?.
Yo: Tonta

Hermana: Fea

Esta es una conversación típica con mi hermana, que ahora tiene 22 años. Yo le digo tonta y ella me dice fea incluso cuando nos contestamos el teléfono. Tuve que ir a la peluquería a emparejarme las puntas por su culpa, cosa que evito porque les tengo manía desde que, cuando niña, una peluquera que parece que recién estaba aprendiendo, me hice un piquete en la oreja y me sangró.

Por suerte esta vez no pasó nada.

Los días corren tranquilos con pequeños momentos de felicidad:

-“Justo nos queda el último abrigo de la talla que usted quiere” (la vendedora)

-“Y ahora vamos a escuchar el tema Come on Eileen de los Dexy’s Midnights Runners” (locutor de la radio Universo).

-“Su deuda nacional total es de cero pesos” (la grabación telefónica del banco)

-“El cobrador está malo, así que pase no más” (el chofer de la 503, mi micro Transantiago)

-“Ese libro está en oferta” (el librero)

-“Prrrrrrrrrrrrrrrrrrr” (el gato ronroneando cuando una le hace cariño)

-“Tienes el pelo bonito” (la peluquera a la que no quería ir)

miércoles, junio 06, 2007

¿Grabar o no grabar?

He aquí un tema para el que no tengo respuesta: el uso de la grabadora en la entrevista. No estoy hablando de TV (estamos fritos sin grabar las imágenes) ni de radio (también lo estamos). Me refiero más bien a la entrevista que uno hace y después escribe, la que va al diario, revista, sitio web, etc, pero con la condición de que tenga alcance masivo.

Tengo una grabadora Panasonic de microcassettes que uso... pero en realidad no uso. Me explico: cuando tengo que entrevistar a alguien lo grabo, pero pongo todos mis sentidos en escuchar bien lo que me dicen porque después no descasseteo ni escucho por segunda vez lo que ya sé. Me da lata. Aplico memoria y las frases quedan casi iguales, sin perder su sentido ni inclinación original, porque estoy en contra del uso de la grabadora.

Explico por qué:
1. Pone a la gente nerviosa, quiéralo uno o no. La miran con desconfianza, nunca se olvidan de su presencia y están pendientes del cassette que gira.

2. Esquematiza las respuestas... el viejo truco de hablar bonito e impostado cuando la conversación no es natural.

3. Cada vez pasa menos, pero si los computadores fallan, los hervidores fallan, las estufas fallan... las grabadoras a veces no graban a pesar de haber presionado Play/Rec, y no se puede hacer el loco de no acordarse de nada de lo que te dijeron sólo porque confiabas en el aparatito.

En los ’60, el periodista y socialité Truman Capote no grababa nada, y recordaba casi un 100% de lo que le decían. Textual, con pelos y señales, muletillas y modismos. Algo de eso se muestra en las dos películas sobre su vida, “Capote” e “Infamous”. Así escribió su libro “A sangre fría”, así escribió la conversación que tuvo alguna vez con Marilyn Monroe después de un funeral en ese pedazo de texto que es “Una adorable criatura” y así también se ganó el odio de Marlon Brando cuando le sacó confesión por confesión: se iban a tomar unas copitas y Mr. Capote le contaba alguna dramática experiencia suya para que Brando pensara “pobre chato, lo ha pasado pésimo en su vida, le voy a contar que yo también pasé algo terrible”. El problema es que después Capote publicaba y Brando no.

Ese ejemplo muestra que la conversación durante la entrevista –sin grabadora-, es un arma de doble filo dependiendo de la ética del escribiente, así que la pregunta es, lectores periodistas, ¿la grabadora, se usa o no se usa? ¿O dependiendo del caso? Y para los que no son del gremio, imaginen que por alguna razón deben dar una entrevista algún día ¿confiarían en alguien que no usa grabadora pero que igual va a publicar lo que digan? ¿Confiarían en gente como yo que odia usarlas, pero tendrá total atención a sus palabras?

Bonus track:
Un pequeño extracto de “Una adorable criatura” (1955), reseña libre de Marilyn Monroe y una de mis lecturas favoritas:

Truman Capote: ¿Crees que ya podemos largarnos de aquí? Me prometiste champán, ¿recuerdas?
Marilyn: Lo recuerdo. Pero no tengo dinero.
Truman Capote: Siempre llegas tarde y nunca llevas dinero. ¿Es que por casualidad te figuras que eres la reina Isabel?
Marilyn: ¿Quién?
Truman Capote: La reina Isabel. La reina de Inglaterra.
Marilyn (frunciendo el ceño): ¿Qué tiene que ver con esto esa gilipollas?
Truman Capote: La reina Isabel tampoco lleva dinero nunca. No se lo permiten. El vil metal no debe manchar la real palma de su mano. Es una ley o algo parecido.
Marilyn: Ojalá aprobaran una ley como ésa para mí.
Truman Capote: Sigue así y quizá lo hagan.

Texto completo para los que quedaron con ganas de más

sábado, junio 02, 2007

Reminiscencias escolares

“Tómese el pelo niñita”
“Saquen lápiz y papel”
“...hoy vamos a hablar de las drogas”
“Si mañana viene con esa basta, no entra a clases"
“Mañana hay reunión de apoderados...”
“Ustedes me van a volver loca”
“Quién se robó el borrador!!!”
“...las semaneras son...”
“Si no estudian van a ser unas porras toda la vida"
“...venga a la pizarra...”
“Voy a repartir las pruebas de la nota más alta a la más baja...”


Sí, me ha bajado la onda escolar nostálgica últimamente. El otro día soñé con el tema.

Me he preguntado en qué estarán mis ex compañeras, cuántas tendrán hijos (sé de al menos cinco), y si las monjas seguirán igual de estrictas.

Qué recuerdos de la hermana Brisa, la hermana Teresina y la hermana Judith encaminándonos por el sendero de la luz desde kínder hasta cuarto medio... sin mucho éxito. Estuve en colegio de monjas rodeada de niñas revoltosas y aunque a ellas sólo las veíamos en la clase de religión una vez a la semana, todas eran viejillas, y por lo tanto, harto retrógadas.

Tengo un buen recuerdo de cuarto medio. Curso unido a pesar de los inevitables grupos con las más afines. A la hora de luchar por causar comunes todas éramos una. Me acuerdo del silencio inquebrantable cuando una de nosotras le tiró una cáscara de naranja por la espalda a una odiosa profesora. Ninguna delató a la culpable y las cuarenta nos quedamos castigadas una hora después de la salida. Eso es lealtad.

Además éramos chicas conscientes. Un mes antes de terminar las clases hicimos un calendario en cuenta regresiva para no olvidar lo que nunca más se iba a repetir.

Me acuerdo y sonrío, pero hace mucho tiempo que ni siquiera paso por la calle donde está mi colegio de niñas con medias blancas en verano y azules en invierno.