jueves, abril 26, 2007

Abril 2006 vs abril 2007

Ayer me tocó irme parada en una micro, y como se me quedaron los audífonos encima de mi cama, no pude escuchar música. Tampoco podía leer, así que no me quedó otra que ponerme a pensar, pero a pensar en serio, no esas ideas flashes que vienen a la cabeza y que no tienen mayor profundidad.

Me empecé a acordar en qué parada estaba mi vida en los últimos días de abril del año pasado. Por esa época, en mi ex pega se hizo una reestructuración que nos sacó a casi todos de nuestros puestos. Unos quedaron mejor, otros peor.

Una mañana mi jefe nos llamó uno por uno a una oficina aparte para contarnos las novedades. Yo pasaría al turno de noche, con horario de 16pm a 1 am todos los días. Yo sé que a más de alguno esto le puede gustar, pero a mí no. Una semana está bien, pero todo el tiempo... se te acaba la vida social. Todos mis amigas se juntaban en las tardes, iban al cine, a comer café con pasteles, y yo no podía, porque tenía que estar actualizando y subiendo notas, viendo las noticias para que no se me escapara nada. Mi pololeo de ese entonces también se afectó por eso y por varias cosas más que ya no vale la pena hablar.

Perdí mucho y más encima, me llevaba pésimo con mi jefe nuevo. Yo soy paciente y agacho el moño cuando sé que me equivoco, pero cuando la otra persona se equivoca y se hace la tonta, aunque sea un superior, se gana todo mi odio.

Todo esto fue el detonante para que empezara a buscar trabajo en otra parte, y finalmente me cambié en agosto.

Así que ahora recuerdo que abril no fue exactamente un mes de cambios, pero sí fue el mes en que las cosas se empezaron a gatillar, a preparar el terreno. Y en comparación, este abril ha sido mucho más tranquilo. Tengo harto trabajo, pero me gusta y sé que eso es bueno. Lo único que no me está alegrando de este abril 2007 es el clima, que me hace andar con guantes y lentes de sol en un mismo día, porque en la mañana hace un frío de los mil demonios y al mediodía, más de 20 grados.

Todo ha cambiado. Ya no tengo muchas de las cosas que tenía el año pasado, pero tengo otras que antes no tenía. Y como siempre le dice Calvin a Hobbes, los cambios le dan movimiento a la vida, así que siempre son bienvenidos.

Pucha que ando reflexiva. Todo por culpa de la micro llena.

lunes, abril 23, 2007

¿Proactiva o reactiva?

Hay veces en las que uno sabe exactamente lo que tiene que hacer para arreglar lo que está truncado, sabe que se debe tomar la iniciativa y jugársela para que resulten, pues aunque no siempre resulten, el intento estuvo.

Pero en cambio –y acá mi duda-, hay cosas en las que no se puede hacer nada, sólo esperar que pasen, que el tiempo cure las heridas, que llegue el momento indicado según los hados del destino o lo que sea.

Y muchas veces me ha pasado que empiezo a apurar las gestiones en temas en donde debería estar quieta y esperar o viceversa, me falta proactividad en áreas en las que sí podría cambiar las cosas haciendo algún movimiento.

Por lo tanto, exijo tener la sabiduría para distinguir entre una u otra cosa. Lo exijo.

miércoles, abril 18, 2007

Se fueron las sandías

La sandía es lejos mi fruta favorita.
Lo malo es que dura tan poco. El verano se hace muy corto y uno no se da ni cuenta cuando ya se acabaron.
Pero este domingo, cuando fui a la feria que se pone a dos cuadras de mi casa a comprarle comida a mis gatos, me encontré con una sorpresa: había como 20 sandías apiñadas en un puesto! Y en abril!. Eso sí que es raro. Pregunté al vendedor y me dijo que era una cosecha tardía que salió recién ahora.
Obvio que me compré una.
Puse en el post esta foto que encontré en Google con sandías cuadradas. Los japoneses las inventaron y parece que allá son grito y plata. En realidad no se me ocurre alguien más que pudiera inventar algo así, los japoneses como que le buscan la quinta pata al gato en estas cosas. Yo me quedo con las redondas.

lunes, abril 16, 2007

Asado como en el pasado

Tuve un asado el fin de semana. Y justo antes de irme a la casa de la anfitriona, estuve viendo en la tele un documental de la National Geographic sobre la forma de vida de los Neanderthal, miles de años atrás. La cuestión es que mientras el narrador explicaba que nuestros antepasados no tenían imaginación, sólo el instinto de supervivencia más básico para comer, defenderse y procrear, las imágenes mostraban a un grupo de cavernícolas cazando a un animal, asando la carne y comiéndosela en plena noche alrededor de una fogata.

Y si uno se fija, en los asados actuales la cosa no es tan diferente. Todos apiñados alrededor de la carne, todos esperando ansiosos para empezar a hincar el diente. Y claro, ahora el menú de entrada podrán ser las costillitas ribs con aliño mediterráneo, pero igual uno come con las manos y si alguien nos observara de afuera, seguramente se daría cuenta de que tenemos en la cara la misma expresión de satisfacción que los neandhertales. Hemos evolucionado, pero la esencia permanece creo yo.

Mis imprescindibles en los asados:
-Me gusta la carne cocida en 3/4, con el jugo rojo escurriendo si uno aprieta un poco.
-Cerveza para precalentar. Escudo no, Cristal no; Heineken sí, Austral sí y Kunstmann sí.
-Mucha ensalada. Amarillo, verde y rojo son colores básicos.
-Postre dulce al final.
-Hilo dental cerca para dormir sin cargo de conciencia.

jueves, abril 12, 2007

El alma perdida de Britney

Cuando reviso diarios, empiezo por el principio (esto no es de perogrullo, porque hay gente que parte por el final), pero siempre leo sabiendo que al final está lo más entretenido, la sección de Espectáculos. Leo sobre cine, sobre música y sobre escandalillos hollywoodenses, pero hay que decir que Britney Spears ha superado todas las expectativas que uno podría tener de la gente con vidas fuera de lo común, ha cumplido la cuota de locuras permitidas a una sola persona.

Siempre hay noticias de ella: Britney agarrando a paraguazos el auto de un fotógrafo; Britney fugándose del hospital donde estaba internada por drogadicción; Britney haciendo nuevas amigas en un hotel y posando en traje de baño; Britney con depresión post parto; Britney haciéndose la liposucción para volver a ser querida; Britney rapándose al cero en una peluquería (¿habrá tenido pediculosis?); Britney ninguneando a Kevin Federline...

En verdad yo me pregunto qué tendrá esta niña en la cabeza, o que no tendrá. ¿Pensará cada mañana la locura con que va a recordar cada día, el pastelazo que se va a mandar, o las ideas le vienen espontáneamente?

No me gusta la música de Britney, pero su vida me sorprende.

lunes, abril 09, 2007

Feliz como una perdiz

Este fin-de-semana-santo me lo pasé estudiando. Tomando apuntes, haciendo resúmenes y preparando una presentación Powerpoint como hace tiempo no hacía, porque hoy 9 de abril tenía que defender mi tesis del magíster en Ciencias Políticas que empecé hace dos años y medio en la UC. Sabía la fecha desde marzo, pero como una siempre tiene cosas que hacer, siempre está la pega de por medio y siempre están dando alguna película súper buena en la tele, poco y nada había estudiado antes.

La defensa era a la 1 de la tarde, pero me fui mucho antes a San Joaquín para reconocer el terreno, entregar la foto carnet que me habían pedido y relajarme. Yo creo que entre las 12.40 y la 1 salieron a flote todos mis complejos obsesivo-compulsivos. Iba al baño, tomaba agua, me alisaba la chasquilla y me miraba al espejo. Me sentaba un rato en una banca. Miraba el celular por si alguien me había llamado. De nuevo iba al baño, tomaba agua, me alisaba la chasquilla y me miraba en el espejo.

Cuando dio la hora subí a la sala, esperé que me trajeran el notebook para poner mi powerpoint y en eso llegó el profesor informante, pero del profe guía nada de nada. Y no usa celular así que nadie podía ubicarlo. Pasaron 15 minutos y yo con cuasi ataque de histeria hasta que entró pidiendo disculpas porque se vino en metro y hubo un retraso (maldito metro).

Nos sentamos y yo hablé y hablé sobre las relaciones comerciales y políticas entre Chile y China entre los años 2000 y 2006, hablé del TLC, hablé del cobre, hablé de muchas cosas. Después me hicieron cuatro preguntas, pero ahora no me acuerdo de ninguna en específico. Como que se me borró esa parte del cuento, pero sé que me pidieron mi opinión en algunas cosas y yo opiné.

Al final, me hicieron salir y esperar en el pasillo. Creo que fueron cinco minutos en que me puse a pensar puras inutilidades. Cuando entré se estaban riendo entre ellos. Buena señal. Y desde que me dijeron que me saqué un 6.0 en la tesis y un 6.0 en la presentación nadie-nadie-nadie me saca la sonrisa que tengo en la cara.

Ahora sí que me siento como la Mujer Maravilla.

PD. Tip femenino: Me compré hace unos días un labial, o “rouge” como le dicen las mamás, marca Maybelline, que promete no correrse en 16 horas. Me lo puse esta mañana y tengo que decir que en verdad funciona, porque aguantó todo mi ataque de tomar agua en el baño y morderme los labios porque el profesor no llegaba. Incluso llegué a mi casa a almorzar y todavía tengo la boca pintadita…

viernes, abril 06, 2007

Superhéroe

Estaba leyendo en otro blog que encontré al azar algo acerca de qué superhéroe serías si pudieras escoger uno. Las mujeres no tenemos muchas opciones si nos ponemos a comparar, pero yo sé que sería la Mujer Maravilla. Supergirl no, porque siempre estaba protegida -o sobreprotegida- por su famoso primo. Gatúbela tampoco porque encuentro que es un alma medio atormentada y eso no me gusta (y por si acaso el nombre de este blog no es exactamente por ella, es porque soy fanática de los gatos... y hablando de ellos, mi gato al fin se recuperó de su herida en la pata...)
Retomando el tema, la Mujer Biónica también es interesante, pero no lo suficiente... con las de X-Men no tengo mucho feeling, así que me quedo con la Mujer Maravilla. Quiero su lazo mágico, su pelo oscuro y piel blanca, su traje tan gringo, pero tan sentador... Además, me gusta que sea una princesa en su tierra de puras mujeres autosuficientes, que renuncia a los honores por quedarse entre los humanos y unirse a la Liga de la Justicia... Sí, me quedo con ella.
PD Anoche por primera vez en mi vida vi la película "Footloose". Así de atrasada estaba. Y me gustó. Las canciones las conocía todas... pero es fuerte tener esa imagen de Kevin Bacon después de haberlo visto en su último papel como pedófilo en recuperación.

lunes, abril 02, 2007

Pegada con el "Chavo del Ocho"

Siempre que estoy en mi casa trato de ver películas y series, avanzar en las lecturas, hacer puzzles, pero también siempre-siempre termino viendo algún capítulo del “Chavo del Ocho”. Ayer domingo me desperté tipo 9, prendí la tele, y primera cosa que veo en Megavisión es el Chavo.
Es como vicioso este programa... pero la secuencia que más me deja pegada es esta:
-Chavo le pega a Kiko con un objeto (pelota, escoba, caja, etc).
-Don Ramón, alertado por el llanto de Kiko, sale de su casa y detiene la pelea, quedándose con el objeto X en sus manos.
-Doña Florinda sale de su casa a ver qué pasa, también alertada por los llantos de Kiko
-Kiko dice “me pegó con.... el objeto X”, sin especificar sustantivo propio.
-Doña Florinda se enfurece y le pega una cachetada a Don Ramón, porque es él quien tiene el objeto X en la mano. Lo manda a hacerle a su abuela lo mismo que supuestamente le hizo a Kiko.
-Kiko dice “Chusma, chusma” y entra en su casa con su mamá
-Chavo pregunta por la abuelita de Don Ramón.
-Don Ramón, furioso, le pega al Chavo
Es tan injusto... pero me encanta verlo una y otra vez.

jueves, marzo 29, 2007

Todo el mundo tiene manías... y estas son las mías

No me convierten en psicótica, pero sí en una persona algo maniática… pero quién no lo es?

Manía 1: Las pepas de limón en la ensalada. No entiendo porqué, pero las pepas de limón me dan asco. Me gusta el limón, pero una vez tuve la mala suerte de mascar una pepa por accidente y la sensación fue asquerosa. Son amargas y resbaladizas, de lo peor. Siempre que voy a comer ensalada reviso que no tenga nada extraño a la vista y si lo tiene, saco pepa por pepa con una cuchara.

Manía 2: Las bolsitas del té, que simplemente no puedo botar a la basura. Saco la bolsa de su paquete y no puedo deshacerme de él. Es tan bonito que me da pena arrugarlo y romperlo, así que lo estiro, lo meto dentro de un libro para que no se pierda y así lo guardo. Considerando que siempre tomo té, tengo muchos, pero muchos paquetitos guardados.

Manía 3: Los zapatos en la casa. Soy como los japoneses, que cuando llegan a una casa se sacan los zapatos en la entrada y se ponen algo más cómodo. En mi caso, hawaianas en verano y pantuflas en invierno. Me siento incómoda si ando con zapatos –e incluso zapatillas-, en mi casa, y eso aunque haya cero grados de temperatura y tenga los pies helados. Por último me pongo dos pares de calcetines, pero más no. Los zapatos en mi casa me hacen sentir aprisionada en el lugar donde se supone que uno se relaja.

Manía 4: Lavarme los dientes después de cada comida. Yo sé que esto es lo que se debe hacer, pero reconozco que exagero un poquito en el intento. Tengo un cepillo de dientes en mi casa, otro en mi bolso y otro en el cajón del trabajo, además de la seda dental que llevo para todas partes. Si me como un dulce o un pedazo de torta y no me lavo los dientes dentro de los diez minutos siguientes, empiezo a pensar que me van a salir caries y no puedo sacarme la idea de la cabeza. Sé cosas freak como que el apio y el aloe vera limpian la boca naturalmente a falta de un cepillo de dientes, o que las comidas harinosas, las bebidas y dulces son lo peor. La última vez que fui al dentista la doctora me dijo que algunas salivas tenían más propensión al sarro que otras y con eso terminó de psicopatearme.

lunes, marzo 26, 2007

Mal genio en la disco

El sábado salí a la Blondie con una amiga y lo pasamos muy bien. No iba a bailar desde la fiesta de Año Nuevo.
Había dos salas, la principal era Noche de Divas –música favorita de mi amiga-, y la sala 2 era ochentera –sala favorita mía-, así que optamos por estar cada una donde quisiera y “visitar” a la otra si la música se ponía fome, ambas con la parada de “ella baila sola”. Yo nunca me moví de la sala 2... Es que todas las canciones me gustaban y si no era así, aprovechaba de descansar o tomar agua.
Y en eso estaba, descansando un rato, cuando un tipo me invitó a bailar. Le dije que bueno y partimos. Ya a la mitad de la primera canción me estaba preguntando el nombre y le contesté casi a gritos. Esta es otra de mis manías, pero me carga que me empiecen a hablar en una disco. Una porque con la música tan fuerte no se escucha nada, dos, porque yo tengo la voz baja incluso en la vida diaria y tres, porque lo estaba pasando muy bien callada.
Así que cuando empezó con la segunda arremetida (“¿Qué haces? ¿Dónde trabajas?”), se me acabó la paciencia y le dije “¿Sabes qué? Yo vengo a la disco a bailar, no a hablar”.
Qué pesado de mi parte... pero me sentí tan honesta... Estaban tocando a Falco y este tipo quería que yo dejara de escuchar una de mis canciones favoritas para hablar con él en una sala llena de gente. Así que se quedó como tres canciones más, no preguntó nada y se despidió.
Después me dio lata lo odiosa que me pongo a veces, los que me conocen de verdad saben que bajo mi cara de niña buena y amable soy más pesada que tanque a pedales cuando algo no me gusta. Pero yo sigo pensando que en una disco no se puede conversar, para eso hay otros momentos y otros lugares.

lunes, marzo 19, 2007

El problema de los días viernes

El viernes me junté con mis amigas para ver “Letra y Música” y me reí mucho. Me encanta reírme y me hacía falta.

Después fuimos al supermercado a comprar tortillas Pancho Villa, ingredientes varios y vino tinto. Le comenté a la Bárbara que tenía ganas de tomar cerveza, y la iba a comprar aparte sabiendo que a ninguna más le gusta, pero mi querida amiga me dijo que no, que en su refrigerador quedaba una lata de Escudo como último vestigio de su ex y que estaría feliz con que yo me la tomara, acabando de una vez por todas con todas las pertenencias que podían quedarle al infeliz. Y aunque la Escudo no es mi favorita, me la tomé con la conciencia de aportar a una buena causa.

Lo malo de tomar aunque sea un poquito en día viernes es que como nunca, pasa la cuenta la semana laboral y las levantadas temprano. Sólo con esa lata ya se me caían los ojos, y para cuando fuimos a ver el capítulo de Lost con el pijama puesto, yo veía a Hurley y a la camioneta Dharma a duras penas. Hasta que me dormí y me desperté al otro día sin saber cómo terminó el capítulo.

Igual supe, porque me contaron el final y vi los dos restantes. Y está tan buena... Y yo no tengo Torrent. Pucha.

viernes, marzo 16, 2007

Lo que pasó en el veterinario

No había contado esto acá, pero hace dos semanas mi gato Jerry se clavó un palo en su pata quién sabe dónde. En el techo supongo. La cosa es que no podía caminar y cuando finalmente descubrimos lo que era sacamos el palo, pero una parte –la filuda-, quedó dentro y dañó el músculo. Mala suerte, porque se le infectó y el veterinario le recetó antibióticos, antiinflamatorios, cuello isabelino y curaciones tres veces al día.

Así estuvimos diez días, hasta que ayer 15 de marzo tocaba sacarle los puntos. Yo pensé que todo estaría bien, si lo veía todos los días correr y jugar con mi otra gata, comer y tomar agua como contratado pero... hubo complicaciones. La herida no cicatrizó bien, estaba infectada aún, así que todo de nuevo: agua oxigenada, puntos y carne viva a la vista, anestesia local y tranquilizante para que pudieran coserlo sin que se moviera. Mi hermana y yo éramos las asistentas, una afirmándolo del cuello, otra de las patas traseras y la veterinaria trabajando en su patita depilada. Después de lo que vi ayer, ya perdí todo miedo a la sangre y a las heridas, y además aprendí que la anestesia que se les pone a los animales es la misma que usan los dentistas en nuestra boca.

Más encima, el pobre estaba tan asustado que me tiraba las garras como pidiendo que lo sacara de allí. Una hora duró todo, y me perdí Casado con Hijos, pero no importa.


Ahora, nos quedan tres curaciones al día por dos semanas más con agua oxigenada, povidona y aloe vera. Esa planta es maravillosa. Yo me la pongo en la cara cuando tenga la piel seca o muy roja, pero además sirve como cicatrizante natural y parece que es muy bueno. En 14 días más podré decirlo con propiedad, porque estoy segura de que esta vez mi gato sí se va a recuperar. Tuve esa sensación cuando lo estaban suturando. Esperemos.

martes, marzo 13, 2007

El Saint Patrick's Day

El año pasado, a mediados de marzo, fui al pub Flannery’s de Tobalaba por el famoso Saint Patrick’s Day porque una conocida iba a bailar en el show. Con la gente que íbamos reservamos una mesa y nos quedamos conversando y tomando cerveza Carlsberg mientras veíamos a grupos que bailaban música celta, niñas de pelo rubio muy largo que saltaban por el escenario como si estuvieran en un campo de flores y gaiteros que entraban por el pasillo vestidos con falda escocesa y boina negra.
Nada personal contra Irlanda, me encanta el país, una de mis escritoras favoritas de lectura contempóranea, Marian Keyes, es irlandesa y siempre termina hablando de los irlandeses en sus libros, el verde también es uno de mis colores favoritos, me encanta Highlander (que es escocés, pero de la misma área geográfica)... pero aún así, siento que celebrar el Día de San Patricio acá en Chile y darle como bombo en fiesta a la celebración de este fin de semana que viene es muy forzado, mucho más que Halloween.
¿Somos descendientes de irlandeses acaso? No, ni mucho menos. Y el 0,1% de la población que sí lo sea tiene todo el derecho a conmemorar su día, pero el resto.... creo que no. Si es por eso, el día de España debiera estar en la mira, y apuesto que el 90% de la población no sabe cuándo se celebra. Yo no lo sé.
Y tampoco se trata de que sea chauvinista. En septiembre no me visto tricolor ni como empanadas como enajenada (ni siquiera me gustan tanto), sólo que no me gustan las cosas forzadas, en ningún ámbito.

jueves, marzo 08, 2007

Poco paciente

Tiempo atrás estaba en mi compra mensual de cremas, shampoos y menjunjes varios en un local de Farmacias Ahumada –con versión Drugstore y varias góndolas-, y escuchaba a un niñito berrear en el otro pasillo. No gritaba, berreaba, y la pobre madre desesperada porque se callara y nada. No sé por qué mañoseaba tanto en una farmacia, si no había nada qué le pudiera gustar ahí... Se entiende que un niñito berree en una tienda de juguetes, o en el supermercado, pero no en una farmacia. A lo mejor quería un Loreal Kids, o una pasta de dientes de Bob Esponja.

La cosa es que yo ya me estaba poniendo nerviosa con los gritos, como me pongo nerviosa con las guaguas que lloran incontrolablemente. Y había una señora muy viejita cerca de mí que debe haber visto mi cara de sáquenlo de aquí por favor y debe haberse sentido identificada porque me dijo “tú eres demasiado joven y yo soy demasiado vieja para tener paciencia”. Eso es lo más cuerdo que alguien me ha dicho en una farmacia.

Pero aunque sea cuerdo, igual reconozco que soy poco paciente, no sólo con los niños. Me enojo cuando la gente me hace una pregunta con lo que yo acabo de decir (ej. “Quiero una crema” Respuesta: “¿Se va a llevar la crema?”); también me molesto cuando la gente camina lento en las escaleras; o cuando las cajeras del supermercado se ponen a conversar con la del frente y dejan a la gente esperando; o cuando en el banco la típica vieja se pone a hacer preguntas tontas al cajero y retrasar a los que están más atrás; o cuando algún vendedor quiere hacerse el simpático preguntando cosas que una ni loca va a contestar. Igual eso es malo, e inútil además, porque la gente no va a cambiar sólo porque a mí me dé rabia. Pero igual me enojo.

lunes, marzo 05, 2007

Películas románticas que me siguen gustando

Todas las he visto más de una vez, y seguro que las vuelvo a ver después de un tiempo. Dos películas de esta lista de cinco las tengo en dvd y las restantes quiero comprarlas ya . Todas tienen ese “no sé qué” que hace que –en mi opinión-, resalten sobre las demás. Vamos viendo:

While you were sleeping: Sandra Bullock como una encantadora niña deschavetada y sin familia que está enamorada de un ejecutivo de terno y corbata que todos los días compra el boleto del tren (o el metro? Tuve un lapsus...) La cosa es que ella es la boletera, y nunca se hablan hasta que él se accidenta en la estación y queda en coma, y como esta niña lo lleva al hospital y se hace cargo, la familia del tipo asume que es la novia. Este hombre pasa toda la película en la cama del hospital, y entre tanto, ella empieza tener una conexión con el hermano del enfermo, que termina en romance. Entrañable, sobre todo por el olor a sencillez que tiene todo el rato.

Never been kissed: Destaco esta película en especial, aunque todas las películas de Drew Barrymore en este género tienen algo que llama la atención ("The wedding singer" y "50 first dates" vienen después). En “Nunca antes besada” ella es una joven que se viste como vieja y trabaja como editora, sola y tierna como nadie. Nunca ha dado un beso y siempre se ha sentido media apocada, hasta que se le da la oportunidad de volver al high school como periodista encubierta. La aventura termina siendo terapéutica, porque en toda su etapa escolar sus compañeros se rieron de ella y jamás dio un beso. Más encima tiene un hermano que es un pelmazo y que secretamente la bautizó como “Josie Grossie”, apodo con el que la conocía todo el mundo. Pero esta es la oportunidad de enmendarse. Tiene también muy buenos personajes secundarios poniendo la nota humorística.

Cómo perder a un hombre en diez días: Debido a una apuesta, un tipo con pinta de galán motoquero debe aguantar una relación con una niña que conoció en un bar durante diez días, pase lo que pase. A su vez, la protagonista hace con sus amigas una apuesta al revés (la que da nombre a la película), por lo que se pasa toda la película haciendo y diciendo cosas que sacarían de sus casillas a cualquier hombre, y este tipo se tiene que tragar la rabia por ganar su apuesta. Toda la gente con la que la he visto la ha encontrado graciosa, aunque el final desinfle un poco, pero se perdona.

Lo que el viento se llevó: Dejé las antiguas para el final, pero no porque sean menos. Esta es una de mis favoritas, pero no podría catalogarla de “película romántica” porque es mucho más que eso. Es también la guerra de secesión, el cambio de una época, los inicios de Atlanta, la idiosincrasia de la gente del sur, los esclavos negros, el algodón; y entre todo eso, Rhett y Scarlett, con su historia de amor-odio que termina con final triste, pero a la vez esperanzador. De esta película me emocionan de igual manera la escena de Scarlett con una zanahoria en la mano diciendo que nunca más se morirá de hambre aunque tenga que mentir, matar o robar (termina haciendo las tres cosas) como las respuestas irónicas y las miradas levanta-cejas de Rhett. Me gusta Clark Gable.

Roman Holiday: Es encantadora esta película. Audrey Hepburn es la princesa de un país europeo que está de gira diplomática en Italia y que, harta del protocolo, se escapa una noche para pasear por Roma como una mujer común y corriente. Se corta el pelo, se compra un helado, pasea en una moto Vespa y se supone que va de incógnito, excepto por un periodista que sabe quién es ella y quiere sacarle una entrevista exclusiva haciéndose pasar por un acompañante de buenas intenciones. Se enamoran hasta que hay que volver a la triste realidad, pero aún así, tiene un bonito final.

Recién ahora me doy cuenta que en las tres primeras películas tienen happy end, pero en estas dos últimas –precisamente las más antiguas-, las cosas son más realistas que idealistas.

¿Alguien tiene alguna otra preferida que quiera compartir?

miércoles, febrero 28, 2007

Miedos

Cuando era chica y estudiaba en un colegio de monjas de puras niñas, en los recreos jugábamos al caballito de bronce o a la ouija. Yo me sumaba a los dos, pero a la vez, odiaba los dos. El caballo de bronce lo odiaba porque como yo no era ágil, siempre tenía que hacer de soporte y los saltos resentían mi espalda. La ouija la odiaba porque en las noches no podía dormir acordándome de que habíamos llamado a la Quintrala y no sé quién más y las letras habían dicho cosas, ya no recuerdo qué, pero me acuerdo patente del visor moviéndose en frente nuestro.

Ahora pienso en eso y me da risa. Llevábamos lana roja, un par de tijeras, sacábamos la Biblia que estaba en la sala y empezábamos con el ritual. Una niña siempre se ponía en la puerta para avisar si venía algún profesor o una monja y alcanzar a esconder todo. Yo nunca dirigía nada, una porque no sabía y otra porque me daba miedo, pero tenía una compañera que era seca. Sabía leer las cartas y contar historias de duendes y brujas con tanta persuasión que yo la evitaba si podía.

Y claro, me hacía la valiente, pero en la noche sufría. Me desvelaba, me ponía paranoica y cualquier gato que caminara en el techo era Chucky que venía a matarme. Lo peor es que eso me duró hasta grande. Una vez estábamos con mis compañeras en Campus Oriente, y como había faltado un profesor a la clase, nos fuimos al patio de atrás a contar historias de terror. Mala idea. Tampoco pude dormir con esa historia del niño que le deja a su hermana de broma el brazo de un muerto en el dormitorio y otras más.

Lo bueno es que ya lo superé! El otro día me di cuenta de que ahora a lo único que le tengo miedo es a las arañas de rincón y los ratones. Y a un incendio cerca de mi casa. A nada más.

miércoles, febrero 21, 2007

De la Coca Cola y otros avatares...

Probé al fin la Coca Cola Zero. Como nunca me ha gustado la Coca Light, sólo tomaba la normal de vez en cuando, con cargo de conciencia porque da caries, descalcifica los dientes y tiene mucha azúcar inútil. No sé cómo le hicieron, y no sé qué ingredientes hay detrás de lo que estoy tomando, pero la Zero es rica y tiene el mismo sabor de la original. Y no, no soy socia ni tengo familiares que trabajen en The Coca Cola Company, sólo estoy recomendando algo que me gustó.
Otra cosa que me ha gustado mucho últimamente son las aguas de limón de Cachantún y Next. Mi hermana las odia y cada vez que me ve dice que estoy tomando agua con sabor a vómito. Mejor, así no le tengo que convidar. La que no tomo es la Dasani. No sé si será verdad, pero mi jefa nos mandó un mail que decía que el agua Dasani estaba prohibida en los países de la Unión Europea por mala, y que todos los saldos los enviaron a Sudamérica.
Otro mail que nos envió dice que en los locales de la Piccola Italia lavan los fideos que sobran de los platos y los vuelven a servir, y que en el Cine Hoyts revenden el pop corn añejo. Mi hermana –la misma a la que no le gustan las aguas-, trabajó el año pasado en el Hoyts San Agustín de niña boletera y dice que eso último es falso, y le creo si ella estuvo ahí un verano completo, pero lo otro no lo sé, porque también lo había escuchado antes.... hace mucho que no entro a un Piccola Italia en todo caso.

sábado, febrero 17, 2007

Transantiago y el ganado

No había escrito nada del Transantiago porque tengo sentimientos encontrados. Por un lado lo encuentro un caos y no le veo sentido, pero por otro, pienso que es típico de las personas alegar y rechazar lo nuevo por razones de temor o comodidad, porque "más vale diablo conocido que diablo por conocer". Con todos los cambios ha pasado eso: rechazo al principio y aceptación después, cuando se ve que en realidad las cosas no son tan malas como parecían. Así que no comentaré nada aún.
Lo que sí me molesta es la pasividad. Todos esperando micro con cara de sometidos, todos amontonados o haciendo fila como dice el guía porque hay que hacerlo, nadie cuestiona nada.

En el metro la cosa es más evidente. Yo me bajo en Tobalaba todas las mañanas, y allí están todos esos guardias de camisa amarilla con letreros de "siga" o "espere", moviendo las manos para que la gente vaya donde ellos quieren. Y funciona. Eso es lo mismo que hacían Pedro y Heidi con Blanquita, Copo de Nieve y las demas cabras en las montañas de Los Alpes: arrear al ganado, conducir a la masa para que todos sigan a todos. Eso es lo que no me gusta.

miércoles, febrero 14, 2007

True colors

Desde chica, el color que menos me gusta es el amarillo. No tengo nada para vestirme que sea amarillo, y sólo lo aguanto cuando está acompañado de otros colores. Será porque no me gusta tanto el sol. Tengo un espejo de mano amarillo eso sí, y un destacador. Creo que es lo único.
Los que sí me gustan mucho son el rojo y el verde. Juntos, como en las frutillas recién lavadas, o en flores rojas de tallo verde, me dejan pegada mirando.
Todo esto de los colores a propósito de que a una amiga no le gustó que su novio se vistiera con una polera rosado claro, y lo molestó todo el rato. Me acuerdo que en un capítulo de Los Simpson pasó lo mismo cuando Homero fue a trabajar con un camisa rosada y todo el mundo lo subió en el columpio.
Pero qué tanto vestirse de uno u otro color. No se trata de ponerse extremo como Agatha Ruiz de la Prada, pero uno debería vestirse según el estado de ánimo, y no siempre de colores fomes. El trabajo es el trabajo, pero bueno, para lo otro están el fin de semana y los días libres. ¿O no?

jueves, febrero 08, 2007

Me da lata...

-Que mis contactos favoritos no estén en Messenger por vacaciones
-Levantarme temprano y sentirme cansada
-Que el agua de la llave salga tibia
-Subirme al metro y que esté lleno
-Que se suba un tipo a cantar rancheras a la micro al lado de mi oreja
-Que me salgan granitos en la cara
-El olor a incienso
-Que el pan y las galletas con chocolate engorden
Hoy es un día de mucha lata. ¿Soy la única?

martes, febrero 06, 2007

Santiago no está vacío en febrero

Ayer traté de ir al cine con dos amigas a ver “Alatriste” y nos quedamos sin entradas. Se agotaron en pleno febrero. Y éramos como treinta los que quedamos con cuello, haciendo la fila en vano. Le dije al encargado que me daba lo mismo sentarme en el suelo y se corrió con un “No señorita, no la puedo dejar hacer eso”.

Y me he estado portando tan bien últimamente... El Consejo Anti Piratería debería tomarme como modelo, porque no he comprado películas pirateadas y sólo estoy yendo al cine, pagando mi entrada como buena ciudadana y muchas más veces que el promedio, porque voy harto.

Nuevamente haré un resumen breve de las películas que he visto, a ver si alguien coincide y se puede comentar algo.

Diamantes de Sangre: Un diamante rosado del porte de una nuez y africanos que pelean y matan a quien se les ponga por delante sólo por codicia y ambición, todo para vender los diamantes ilegalmente. Es el típico país rico en recursos naturales con habitantes empobrecidos porque todo lo que tienen es robado y vendido afuera. Hay un negro y un blanco protagonistas, y ambos se hacen amigos porque necesitan la ayuda que sólo el otro le puede dar. Yo creo que el sonido de las metralletas se escucha en más de la mitad de la película y hay mucha sangre y violencia. Por algo se llama Diamantes de Sangre. Es buena, es entretenida, pero no es perdurable.

Hollywoodland:
Las muertes dudosas siempre llaman mi atención, y en esta película se cuenta la historia de George Reeves, el actor que encarnó a Superman para la serie de TV de los años cincuenta. La historia oficial dice que este tipo se suicidó por problemas con el trago y porque no podía dejar atrás su papel del superhéroe y dar un giro a su carrera. Se sentía encasillado y frustrado y por eso se pegó un tiro en su dormitorio dejando a media población infantil desolada. Pero eso nunca estuvo tan claro, y en la película se muestran las otras hipótesis: que haya sido asesinado por un matón contratado por su amante despechada, o que lo haya matado su novia actual en un ataque de histeria. La película se centra en el detective (Adrien Brody) que investiga lo que pasó a pocos días de la muerte, pero se ve a Superman (Ben Affleck) todo el tiempo a través de flashbacks. Hay una escena muy buena en que muestran cómo se grababan antes las escenas de vuelo de Superman, eran unos hilos potentes y un ventilador gigante, bien artesanal pero efectivo. De esa serie salió la frase “¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡No! ¡Es Superman!”. Me cae bien Superman.

Children of Men: Es un tema futurista, pero completamente creíble. Es el año 2027 en Londres y todo está lleno de atentados, persecuciones a los inmigrantes y un clima de pesimismo que ronda a todos los habitantes porque hace mucho tiempo que dejaron de nacer niños en el mundo y la persona más joven, que tiene 18 años, acaba de morir. Acá surge Clive Owen, el héroe más desvalido que he visto, que tiene que ayudar a huir a una inmigrante que, oh milagro, está embarazada sin que nadie sepa cómo. Digo que es desvalido porque nada le funciona bien, cuando escapa en un auto el motor no funciona y tiene que salir a empujarlo mientras lo persiguen las balas. Además esa misma huida fue tan rápida que no alcanzó a vestirse ni ponerse zapatos, así que se consigue unas hawaianas (sí, hawaianas iguales a las de Condorito), que se le se pasan saliendo y dándole problemas mientras corre por su vida. Linda y recomendable.

El Perfume: Dicen que casi todo el mundo ha leído este libro, “El Perfume” de Patrick Suskind. Cuando yo lo leí por primera vez me gustó mucho, tanto que he reincidido dos o tres veces más. Se trata de un tipo que desde que nace es considerado raro. Y su rareza es tener un olfato ultra desarrollado, que puede catalogar a las personas y a las cosas según su aroma sin importarle ninguna emoción. Apenas habla y apenas se relaciona, pero lo huele todo. La tesis es que no es la belleza lo que nos atrae de ciertas personas, sino el olor que sentimos inconscientemente. Este tipo se obsesiona con las mujeres pelirrojas y las asesina para capturar su aroma. No sólo las mata: las rapa, les pone una grasa en la piel y después atrapa la esencia en botellitas que colecciona. Es un asesino en serie malo como nadie, y la película es muy fiel al libro. Lo malo es que esta fue una de las últimas películas que alcancé a ver pirateada, así que no sé cuándo la estrenan.


Closer: La estrenaron como hace dos años, pero a mí se me pasó. Y no entiendo cómo la dejé pasar si tiene diálogos que son tan ciertos, como ese de que el amor no basta... Estos otros los saqué de Imdb.com

Dan: I fell in love.
Alice: Oh, as if you had no choice? There's a moment, there's always a moment,"I can do this, I can give into this, or I can resist it", and I don't know when your moment was, but I bet you there was one.
--
Dan: I hate that I'm hurting you.
Alice: Then why are you?
--

Y como ayer no pudimos ver nada, nos fuimos a tomar once. Pan de molde con huevos revueltos y té de mango. Estuvimos como dos horas hablando, lo mismo que hubiera durado la película, pero fue mucho mejor.

viernes, febrero 02, 2007

Los tiempos antiguos y los tiempos modernos

Me ha dado últimamente con la literatura de reyes y reinos antiguos. Ahora estoy leyendo tres libros a la vez, “Los Borgia” de Mario Puzo durante los trayectos en micro y metro, la saga de “Los Reyes Malditos” en las horas muertas de la pega durante el verano (porque los bajé de internet y sólo los tengo en PDF) y “La otra chica Bolena” por las noches, un poco antes de dormir. Todos me han gustado, y todos tienen en común cosas que ahora sorprenden y son tan anacrónicas... Por ejemplo:

-Los matrimonios. Todo el mundo sabe que antes se hacían por conveniencia, pero no conocer a tu pareja, no haberla visto nunca antes, es como mucho. Con suerte le pintaban un retrato al prometido o prometida, que demoraba meses en llegar a destino, cuando ya estaba todo concertado y sólo faltaba la ceremonia. A María Antonieta le tocó casarse con un príncipe de 16 años (ella tenía 14), impotente y casi mudo. A otro príncipe le tocó una reina coja, otros reyes eran maridos de sus primas hermanas y así... Tampoco había posibilidad de elección, porque si no te casabas con Fulana de Francia o Mengana de Bélgica, tu país podía entrar en guerra con ese otro país y el único culpable serías tú por no haber querido desposarte.

-Los Papas corruptos. Nada de Juan Pablo II o Benedicto XVI, que se consagraron a la religión y, caigan bien o caigan mal, uno entiende que están dedicados exclusivamente a lo que hacen. El Papa Alejandro VI, padre de los hermanos Borgia, no estaba casado, pero tenía cuatro hijos y varias amantes siendo Pontífice. A la madre de sus retoños le dio un palacio y varias tierras con el alto auspicio de las platas del Vaticano. A su hijo de 17 años lo hizo cardenal sin siquiera preguntarle si tenía vocación, porque los segundos hijos de cada familia tenían que dedicarse a la labor espiritual y si no te gustó, mala suerte. Y todos aceptaban eso como si fuera lo más natural del mundo. Se dictaban bulas, se aceptaban divorcios y se canonizaban santos sólo por los pagos recibidos.

-Los envenenamientos y matanzas. Ahora envenenan a un ex espía ruso y su foto y su testimonio dan la vuelta al mundo. Antes media población moría asesinada con arsénico, mercurio y otras cosas más que se mezclaban con la comida. ¿Ese príncipe no me gusta porque cuando sea rey no me va a dar los terrenos que quiero? Veneno. ¿Esa princesa viva es un impedimento para cobrar una herencia? Veneno. Por eso había reyes que hacían probar todos los platos a siete personas antes que ellos, y si se morían los empleados, claramente no comían nada y mandaban matar a todos los funcionarios de la cocina real.

-Las muertes. Relacionado con el punto anterior, pero también había muchas muertes que no eran provocadas. En una familia normal de la época nacía un hijo por año (pobres mujeres que pasaban la vida embarazadas) y de los 10 niños que nacían, con suerte vivían dos o tres, los demás o nacían muertos o fallecían siendo guaguas. Yo creo que era porque no existían vacunas, había muchas epidemias de peste y la gente no tenía mucho sentido de la higiene ni las bacterias. Los viejos tampoco vivían mucho, a los 40 años una persona ya podía sentir que su vida se estaba acabando. Cómo cambian las cosas.

Pero lejos, lo que más me ha llamado la atención eran las matanzas públicas, esas que hacían en las plazas y siempre estaban llenas de espectadores. Hombres, mujeres y niños que no sentían ningún asco viendo a personas guillotinadas, desmembradas o quemadas vivas. Yo no me lo podía explicar, cómo iban por gusto a ver esas cosas, hasta que Maurice Druon, el autor de Los Reyes Malditos, me dio la respuesta dentro de uno de sus libros: la gente de aquel entonces estaba tan familiarizada con la muerte de los hijos, padres, etc, que eso ya no le sorprendía, las muertes naturales las aceptaban como parte del juego y las lloraban lo justo y necesario, pero seguían adelante muy pronto. Lo único que los sacaba del letargo era una muerte fuera de lo común, una sufrida y prolongada, con agonía y culpa de por medio. Por eso iban felices a ver las ejecuciones públicas como las de Felipe y Gualterio de Aunay, acusados de haber cometido adulterio con dos princesas de Francia. Cito el párrafo:

“Al verlos desnudos, entre las manos de los verdugos, la multitud presa de histerismo, prorrumpió en alaridos.
Las mazas se abatieron, se oyeron crujir los huesos, y el cielo se apagó para los hermanos de Aunay. Primero rompieron sus piernas y muslos, después los verdugos hicieron dar media vuelta a las ruedas y las mazas cayeron sobre el antebrazo y brazo de los condenados. Los golpes repercutían en los radios y los cubos; las maderas crujían tanto como los huesos.
Después los verdugos, aplicando las torturas según el orden prescrito (“...enrodados, despellejados vivos, castrados, decapitados...”), empuñaron los instrumentos férreos de múltiples garfios y arrancaron a grandes jirones la piel de los dos cuerpos.
Salpicaba la sangre y chorreaba sobre la plataforma y uno de los verdugos tuvo que secarse los ojos. Este suplicio probaba abundantemente que el color rojo, reglamentario para los verdugos, era completamente necesario.


¿No les parece que es demasiado? ¿A alguien le quedan ganas de haber vivido en esa época?

martes, enero 30, 2007

Amazon funciona (menos mal)

Nunca había comprado nada en Amazon, hasta que el 4 de enero dije ya basta de no arriesgarse y me atreví. He comprado cosas acá antes, un microondas y una tele en Almacenes París, y llegaron bien, pero por último en caso de problemas se puede alegar con alguien que habla tu mismo idioma, y también está el Sernac, que no sé si funciona pero al menos existe. Si en Amazon tenía un problema con el envío, con quién diablos iba a hablar, a qué línea 800 podía catetear y cómo nos íbamos a entender...
Pero hay que decir que para suerte mía Amazon funciona, a pesar del temor que da poner el número de la tarjeta de crédito en una página en internet. Encargué un libro y un dvd y llegaron de lo más bien, con una caja de cartón a mi nombre que recibí el viernes pasado. Tiene algo de encanto saber que ese paquete recorrió tanto, que viajó en barco 20 días con mi nombre pegado en una etiqueta, que pasó la aduana y los correos de dos países para llegar a feliz destino...

Y cambiando abruptamente de tema, los chistes de La Tercera están muy buenos últimamente. La semana pasada una amiga me mandó To bip. El de la bruja salió hoy y me hizo reír también.

viernes, enero 26, 2007

La válvula que tengo en mis ojos

Para los que no me conocen, yo lloro con mucha facilidad. Tengo pena y lloro, y eso es natural, pero también lloro cuando estoy enojada, cuando me siento impotente, cuando no me salen las palabras de la boca, cuando estoy muy contenta, cuando me gusta una película, cuando llego al final de un libro bonito o me reencuentro con alguien a quien quiero mucho. Tampoco soy de las que lloran y no dejan huella... me salen manchas en la cara como si tuviera peste, se demoran un buen rato en irse y son rojas y yo blanca.., así que piola no paso.
Ayer lloré con “El Laberinto del fauno”, bella película que mezcla magia con la triste realidad, la muerte con los sueños. Casi al final se me cayeron dos lagrimones que después me limpié disimuladamente como si me rascara la nariz. Es que tampoco me gusta andar evidenciando ante los demás que soy tan llorona, sobre todo cuando está tan restregado eso de que las mujeres usamos el llanto para manipular, pero yo no lo hago con esta intención. Como sea, la película es recomendable.

lunes, enero 22, 2007

Ideas sueltas varias

-Estuve el fin de semana terminando de leer un libro muy bueno que me prestaron (“La Esperada”) y cuando se me cansaban los ojos prendía la tele (gran alivio... pero al menos me cambiaba el switch y pensaba en otra cosa). Me topé con un capítulo de Los Magníficos que no había visto y con Karate Kid III. Esta película –y las otras tres de la saga-, creo que las he visto como diez veces, pero me quedé pegada de nuevo. Daniel-san me cae bien aunque sea un poco atarantado, pero el que realmente la lleva es el señor Miyagi. Me gusta que parezca un viejito bonachón y los deje a todos knock out cuando lo molestan. Me gusta que no necesite mostrar lo seco que es salvo cuando las cosas se ponen feas. Me gusta la filosofía que tiene para enfrentar los problemas y lo mucho que cuida a los bonsáis (yo quiero tener un bonsái).


-Me conmovió también “Flags of our fathers”, la película de Clint Eastwood. A veces veo una cara o pruebo algo nuevo y lo puedo recordar después de un buen rato, días incluso. Pero las melodías nunca las memorizo a la primera, y esta película tiene una que me gustó tanto... Mientras la escuchaba esperaba poder recordarla después, pero ahora trato y no puedo. Tenía una mezcla de calma, tristeza y esperanza... no puedo explicarlo, pero yo la escuchaba y me sentía tranquila. La película, más que la guerra en sí, trata sobre cómo un simple hecho que no tuvo mayor pretensión al momento de realizarse (el izamiento de la bandera de EE.UU. en Iwo Jima) puede convertirse en algo heroico y tan explotadoramente utilizado. Yo no sabía que las cosas habían pasado así, y si la historia es completamente real, en la Segunda Guerra Mundial se vieron los primeros indicios de la “farándula”, publicidad engañosa y la utilización de las masas a través de los sentimientos.


-Hablando de música, tengo un disco de Kool & The Gang más o menos desde noviembre del año pasado. Una tarde estaba haciendo hora para juntarme con unas amigas y entré a una Feria del Disco a intrusear, y resulta que todas las canciones que tocaban de fondo las conocía y las tarareaba, pero no tenía idea quién las cantaba. Al final le pregunté al tipo que me atendió de quién era el disco, y era de Kool & The Gang. Me tenté y dije que quería comprarlo, pero oh problema, el que tenían puesto era el único que les quedaba. Así que dejé al local sin música por un rato y me lo llevé igual, aunque no estuviera nuevecito de paquete. Ahora lo pongo casi todos los fines de semana cuando me toca hacer el aseo de mi pieza y me alegra las mañanas. Tiene 18 canciones, y aparte de las 6 o 7 más conocidas, las demás han sido una sorpresa que me encuentro a cada rato en películas, música incidental de programas en la tele, etc.

miércoles, enero 17, 2007

El poder de la sugestión

Cuando uno se mete una idea en la cabeza, todos los signos externos empiezan a concordar con esa creencia, aunque mirados en otro contexto no sean más que hechos aislados sin mayor importancia.
Resulta que el lunes una compañera del trabajo llegó contando que su hijo tenía rubéola o sarampión, no sé, la cosa es que estaba lleno de manchitas en todo el cuerpo. Y yo nunca me he enfermado de nada. Cuando chica no me dio la peste, no me dio paperas, sólo recuerdo los típicos resfríos y cosas de la guata después de comer algo raro. Así que me quedé con la idea, asustada por ese cuco de que las enfermedades son peores cuando una es adulta.
Y ayer estaba en el cine viendo “El Ilusionista” (más abajo la comento) cuando me empieza la picazón en la cara, en la nariz, en las piernas. Lo peor es que de tan sugestionada que estaba, más me rascaba y ya me veía en cama con 30º de calor. Al salir me miré en el espejo. Todo normal. En la micro me miraba en el reflejo de las ventanas y todo ok. Me dormí y amanecí bien, excepto por dos manchas redondas en los brazos, que en un principio me asustaron, pero nooooo, seguro que fue alguna pulga que me pegaron los gatos. Todas las mañanas les da por revolcarse en la tierra y me la deben haber pegado cuando los tomé en brazos. Así que nada. Estoy bien, pero la sugestión es poderosa...

El Ilusionista. Pasamos a los comentarios de cine.... Buena esta película. Lindos los trucos, bella la historia y bueno el final. Está ambientada en Viena a principios del siglo XX y trata de un mago –el ilusionista- que usa lo que sabe para rescatar a la duquesa von Teschen de la maldad del príncipe heredero. Juntos arman una coartada que sólo al final se descubre y encaja muy bien. Quien mejor me cayó es el policía que los persigue todo el tiempo, el inspector Uhl, y su cara cuando entiende todo es de lo más expresiva. Es raro que con sólo ver una cara uno pueda imaginarse la sorpresa, alegría y la aceptación que sintió.

Rocky. Finalmente la vi y me encantó, hasta me emocionó en algunas partes. Rocky es como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie, y eso siempre es bueno, pero el estilo gringo de mostrarlo hace que la película sea un tanto empalagosa. Es cierto que desde que empieza la historia uno está esperando la sufrida pelea final, pero el intertanto es bastante bueno, y el contrincante es tan joven que podría ser hijo de Rocky (cada día más deforme la cara de este hombre...), así que uno piensa que sería demasiado forzado hacerlo ganar... pero los guionistas se la sacan muy bien, gana ante el pueblo y gana ante sí mismo. Me gustó y qué.

viernes, enero 12, 2007

Tiempo de vacaciones

Me encantó este dibujo. Yo he hecho hartas cosas en vacaciones y espero seguir con más.

lunes, enero 08, 2007

Películas interesantes para comentar

He visto muchas películas últimamente. A veces veo dos de corrido y en la noche me quedo pensando en lo que no sabía antes y aprendí después, en la emoción que me provocó cada una. Eso es lo que más me gusta. No tengo idea de si la fotografía es buena o si la dirección artística es mejor o peor en cada cual, yo voy detrás de las historias, es lo único que me importa. Voy a hacer un mini resumen de las que más me han gustado en las últimas dos semanas, a ver si alguien más ya las ha visto y las podemos comentar.

Little Miss Sunshine. Una niñita de 7 años y toda su familia de freakies (papá, mamá, hermano, tío y abuelo) viajan en una van para cumplir el sueño de esta niña de participar en un concurso de belleza infantil de esos que siempre están haciendo los gringos. Durante el viaje se les echa a perder la camioneta, estallan los conflictos de cada personaje, aprenden a relacionarse entre sí y la guinda del pastel es la presentación de la niña, Olive, que deja a todos con la boca abierta bailando “los pasos que le enseñó su abuelito” en el concurso. No es de esas películas con afán de enseñar que la familia es perfecta, al contrario, pero a estos personajes uno termina queriéndolos por igual. A la niña sobre todo, que es tan tierna e ingenua. Aquí comprobé que “Superfreak” de Rick James es una muy buena canción.

María Antonieta. Tanto que quería verla, y ahora siento que como leí la biografía antes, tengo otra perspectiva. Necesito comentarla con alguien que no sepa nada, a ver si le gustó igual que a mí. Visualmente es entretenida, con todos los vestidos, los zapatos, los pasteles y las fiestas que se muestran. Claro que uno sabe que en esa época los franceses no se lavaban por semanas y acá aparece todo ultra limpio. Se sabe que no es cierto.
A pesar de todos los lujos que tiene la reina, uno queda con la sensación de que es una víctima de lo que le rodeó, no entiendo cómo su mamá la manda sola a los 14 años a otro país para que se case con un príncipe que no conocen y que termina siendo tan raro e insensible. Ella era alegre y buena, pero la vida que le toca termina por echarla a perder, aunque claro, igual aprovecha de gastar plata como loca y disfrutar en el intertanto.

The Queen. Película sobre la reina de Inglaterra, Isabel II. Se basa en lo que pasó en toda la semana de 1997 entre que la Princesa Diana se muere en un accidente en París hasta que se hace el funeral en Westminster. En todo ese lapso, la reina va cambiando su modo de actuar: al principio dice que no se hará nada oficial porque desde el divorcio, Diana ya no es parte de la realeza. Ni siquiera le presta un avión al Príncipe Carlos (siempre tan perno) para que vaya a buscar los restos a Francia. Pero la reacción de los ingleses, que salieron a las calles, se lo lloraron todo y llenaron de flores la salida del palacio, la hacen darse cuenta de que con su actitud lo único que está consiguiendo es impopularidad. La tesis de fondo es que la muerte de Diana fue el detonante de la renovación de la monarquía, que era considerada cada vez más lejana e inútil. También sale harto el Primer Ministro Tony Blair, que en ese entonces había sido recién electo y ayuda a que la reina se dé cuenta de lo que está pasando. Los actores son iguales a los originales, sobre todo la actriz que hace Isabel II.

Little Children. Un barrio bonito en Estados Unidos, gente linda que lleva a sus hijos al parque o a la piscina sin miedos hasta que llega al vecindario un pedófilo recién liberado de la cárcel. Empiezan las campañas a lo “¿Sus hijos están seguros aquí?” (igual que con Zacarach acá en Chile), y los fanáticos y los intolerantes que exigen la castración. Me gustó mucho una escena en que el pedófilo va a la piscina municipal –que está llena de niños-, y cuando las mamás lo reconocen les da una histeria colectiva tal que empiezan a gritar a sus hijos para que salgan del agua como si los fueran a matar ahí mismo. No sé si creer en que un pedófilo se puede reformar. A lo mejor yo reaccionaría igual que esas mamás. De todas maneras, uno termina apiadándose un poco del tipo en cuestión. Además el pedófilo termina siendo un elemento más de la película comparado con los problemas de las dos parejas protagonistas, igual o un tanto más turbios.

Scoop. Esta es una comedia simpática, y el papel de Woody Allen es el de un viejo querendón y parlanchín que da más ternura que risa. Como sea, una estudiante de periodismo (una no puede evitar sentirse identificada), sabe quién es el culpable de unos asesinatos en serie en Inglaterra gracias a la información que le entregó un periodista muerto aparecido como fantasma. Como a esta niña nadie le cree y más encima es estudiante, no le queda otra que hacerse amiga del asesino para tener pruebas de lo que está diciendo. El tipo es hijo de un lord, guapo y galán, así que terminan enamorándose hasta que pasa lo que tiene que pasar... Jajajaja, hay que verla.

martes, enero 02, 2007

Primeras impresiones sobre el 2007

-En realidad, todo sigue igual que en el 2006. Me sigo levantando a la misma hora, comiendo lo mismo, teniendo el mismo sueño y las mismas ideas. No es un comentario pesimista, sólo quiero decir que las cosas no cambian de un día para otro, que no se trata de que una varita mágica haga olvidar de un zas lo malo del 2006 o que todo se convierta en lo que uno siempre quiso. Muchos cambios son lentos, y sólo se pueden apreciar con la perspectiva del tiempo, así que no nos engañemos, no hay gran variación del 2006 al 2007.
-Como sea, aproveché el 1 de enero para ver un capítulo de los Thundercats en TVN, ver por quincuagésima vez Titanic en el mismo canal, dormir un poco y recuperarme de la notable fiesta ochentera donde celebré el Año Nuevo. Parezco vieja, porque todavía me duelen las plantas de los pies, y eso que bailé con zapatillas. A lo mejor estoy pisando mal, pero filo. Es maravilloso ir a un lugar y saberse todas las canciones, y que ninguna disgustara.
-Estoy leyendo la biografía de María Antonieta. Parece que no hay muchos libros disponibles porque tuve que reservar uno en la librería Antártica de la Plaza de Armas. Reservarlo porque era el último que quedaba y llegar antes de la hora tope o se lo vendían a otro. ¿Los habrán saqueado en Navidad? Muy bueno por cierto, y todavía me quedan muchas páginas hasta que estrenen la película que quiero ver desde que supe que la estaban haciendo.
-Y el sol. Cómo odio el sol. Me compré una sombrilla azul y mis amigas me bromearon con que en el funeral de Pinochet todas las viejas pinochetistas andaban con sombrilla, pero a mí me da lo mismo. Camino por la calle y me siento como Rosa de Tokio. Además, la misma amiga que se rió de mí se compró una este fin de semana y ahora yo ironizo.

jueves, diciembre 28, 2006

Incrédula en Año Nuevo

Hoy salí a comprar a la hora de almuerzo y vi muchos puestos en la calle vendiendo calzones amarillos. También vi a mucha gente comprándolos como si el mundo se fuera a acabar el domingo.
Yo no creo en nada. No creo en los calzones, ni en las lentejas, ni en las maletas, ni en el anillo en la copa, ni en la vuelta a la manzana, ni en el horóscopo, ni en las cartas del tarot ni en las brujas. Soy una incrédula. En los diarios inventan los horóscopos, yo misma lo hice una vez cuando estaba en mi práctica. Y todo lo demás son supersticiones que no tienen fundamento.
En lo que sí creo es que uno cosecha lo que siembra, en todo sentido, cada cual es responsable de lo que recibe de acuerdo a lo que antes hizo. Feliz año.

viernes, diciembre 22, 2006

miércoles, diciembre 20, 2006

El poder oculto de las secretarias

Cuando tenía que hacer trabajos en la universidad las odiaba, porque siempre eran una barrera a la hora de que conseguir la entrevista o la información que necesitaba.
Pero ahora me doy cuenta de que las secretarias son el poder oculto, la mano que mece la cuna a nivel oficinístico. Si uno quiere conseguir algo o acelerar los trámites, ellas son la clave. A mi profesor de la tesis del magíster lo hinché y lo hinché para que me entregara la corrección del borrador, pero siempre estaba ocupado en giras o charlas, hasta que acudí a la táctica de hablar con Consuelo “para ver si se podían apurar un poco las cosas”. Funcionó. Recibí la corrección y las dudas que he tenido hasta ahora con los libros, se las pregunto a ella y me manda mails con attachments de lo que necesito. Estoy en gracia con Consuelo y se lo agradezco, porque si me tuviera mala o no me pescara, quedo en la lista de pendientes para el 2008.
Por eso el 1 de diciembre todos los floristas vendieron muchos ramos y muchos bouquets en el día de la secretaria, muchos ya se han dado cuenta de lo que valen. Claro que hay algunas a las que se les pasa la mano cubriendo los errores o deslices amorosos del jefe, y a veces son ellas mismas las protagonistas de esos deslices.
En fin, mi experiencia me dice que es mejor tener buenas migas con la secretaria que ignorarla.

viernes, diciembre 15, 2006

Marcas, marcas, marcas

Leí en un diario que las tres marcas líderes de Chile en el 2006 son Coca Cola, Metro y Nestlé. No tengo especial apego con ninguna. La Coca Cola me gusta, pero creo que hace como un mes que no tomo, así que fanática no soy. Y cuando tomo, prefiero la normal, porque la light me deja con su sabor a azúcar falsa en la boca por varias horas. Sobre Nestlé... me gusta el chocolate Capri de guinda o frutilla, pero prefiero los yogures de Soprole. Y en cuanto al Metro, el caso es distinto, porque no hay Metro A o Metro B para escoger, es eso o nada. Tengo sentimientos encontrados con esto, porque el metro es rápido, pero la ventilación es pésima, además que siempre está colapsado. Ahora les ha dado por anunciar llenos de risa que a partir del 10 de febrero, con el Transantiago, va a aumentar el número de pasajeros. Yo no le veo lo positivo, si la gente va a estar más apiñada que antes.

Y hablando de marcas en mi vida, este es un ejercicio ocioso, pero me entretuve haciéndolo.


Todas las mañanas me levanto y me sirvo un vaso de leche Soprole con un poco de avena con miel y pasas de Selecta. A mis gatos les doy su mezcla de pellets con relleno Whiskas. Después me pongo crema de limpieza Nivea en la cara, me la saco con toallitas faciales del Líder, uso tónico Agua de Luna de Lush, crema de día Nutrissime de L’oreal, desodorante Lady Speed Stick y bloqueador solar factor +50 de Vichy (esto es lo más caro que tengo en tema cosméticos y vale la pena, porque el sol es muuuuuuuy malo).

Para el baño uso shampoo Elvive pelo liso, bálsamo Familand de hierbas, jabón Palmolive de miel y avena cuando estoy apurada o un gel de St. Ives de melón y pepino si hay más tiempo.
Después me pongo brillo de labios Maybelline, vaselina sólida de Cruz Verde en las pestañas y sería todo.


Camino al trabajo me compro un yogurt Next de frutilla o frambuesa o un Yoghito de Soprole que me como a las 11, cuando el hambre ataca. O una mitad de marraqueta con margarina Soprole. O pan de molde integral de linaza de Ideal. Escribo con mi lápiz Post-It en mi cuaderno Torre. Me tomo un té Dilmah y boto la bolsa porque no me gustan las recicladas.

Por las noches repito la misma rutina cremística en la cara, sólo cambia la Nutrissime de día por la nocturna y agrego agua de rosas de Farmacias Reunidas. Si caminé mucho, me pongo en los pies un gel relajante verde de Natura y calcetines de algodón para que se absorba. Me preparo una sopa en sobre de Maggi o Knorr o una pasta tres minutos de Luchetti si no me dejaron nada del almuerzo...

Creo que esa es mi relación diaria con las marcas. No me he detenido a pensar la razón de porqué me gustan, simplemente me gustan.

Por cierto, mi gata sigue tomando antiobióticos y está recuperándose :) Gracias por el ánimo de los amantes de las mascotas.

martes, diciembre 12, 2006

Gata enferma

A propósito de que mi gata está enferma, porque se metió donde no debía y su lengua tocó un poco de soda cáustica, he vuelto a estar familiarizada con el tema de los veterinarios, antibióticos, antiinflamatorios y demases. Y la verdad es que estoy preocupada, porque la gatita tiene una quemadura y no puede evitar babear por las mañanas, a ratos ni siquiera puede comer. Esta mañana la llevé al doctor a las 6.45... sí, antes de irme al trabajo... pero no podría ser de otra manera, una no se puede quedar ahí sentada mirando como un animal sufre y más encima sin que ella pueda decir lo que le pasa.

El veterinario la examina, le mira las pupilas, le toca los pulmones, las amígdalas, le pone el termómetro y al final deja de lado su papel de doctor, le hace un cariño en la cabeza y nos dice que es la paciente felina más bien portada que ha tenido... Ahora le dieron un gel y unas pastillas, que espero que funcionen...

Siempre me sorprendo de que no mucha gente pesque a los gatos. El sábado estábamos esperando en la consulta y había siete pacientes... seis perros y mi gata, y esa es la proporción casi siempre. Me gustan los perros, pero no entiendo la diferencia. Lo triste fue que uno de ellos se murió mientras lo estaban atendiendo... era un pastor alemán grande y su amo se lo llevó envuelto en una bolsa de plástico. Todos los que estábamos ahí sentimos pena. Es que no se puede dejar de pensar que podría ser uno...

jueves, diciembre 07, 2006

¿Puede la gente llegar a cambiar?

Esta pregunta la planteo a propósito de la película que vi ayer, “16 Blocks”. Trata de un policía (Bruce Willis) ya entrado en años y acabado psicológicamente (se nota que está harto de su trabajo y es un alcohólico que toma hasta en horarios laborales). La cosa es que un día le encargan un trabajo de rutina, llevar a un preso desde la cárcel hasta el edificio del juzgado para que preste declaración. La distancia entre ambos lugares es de 16 calles, de ahí el nombre de la película. Y claro, durante el trayecto le pasan un montón de cosas con el preso, un negro joven y muy parlachín. Los tratan de matar, los extorsionan, les disparan, se esconden y los pillan, etc.

Lo que me gustó de la película era su trasfondo. El policía Willis se había vuelto corrupto en los últimos años y no era de los trigos más limpios, pero se la juega por salvar la vida del negrito. En un momento sus propios compañeros corruptos le dicen que para qué se arriesga tanto, si a quien está defendiendo tiene cargos por robo con violencia y ha pasado la mitad de su vida en prisión. Y cuando se pone a pensar, se da cuenta de que el negrito está harto de su vida, quiere cambiar y ser dueño de una pastelería, quiere tener otra oportunidad. En un principio no le cree mucho, pero el negrito le rebate diciéndole la gente sí cambia, sino que mire el ejemplo de Barry White, que en su juventud fue acusado de robar 300 neumáticos y se regeneró siendo músico. Le nombra otros ejemplos, no me acuerdo cuáles, pero también son personajes famosos que dejan atrás el lado oscuro.

¿En verdad cambiará la gente? No tengo respuesta para eso. He visto muchos en los que se aplica eso de “nacer chicharra y morir cantando”, aunque estén conscientes del mal que hacen a los demás siendo chicharras. Pero también he oído casos de personas que por determinación, por amor o por golpe de la vida en verdad se deciden a cambiar y lo cumplen. ¿Puede alguien que toda su vida ha sido un tarambana sentar cabeza en algún momento? ¿Puede alguien que siempre ha sido tímido dejar de serlo? ¿Puede un delincuente volverse honrado? ¿Puede alguien que duda de todo empezar a sentirse seguro de lo que está haciendo? A lo mejor hay gente que cambia, pero el cambio es pasajero y luego se vuelve al estado natural porque no se tuvo la suficiente fuerza de voluntad, pero yo prefiero creer que si uno se lo propone y en verdad lo quiere, sí se puede.

Ah, y como era de esperarse, la película termina con final feliz y una canción de Barry White.

miércoles, diciembre 06, 2006

Quiero tener un guardaespaldas ahora

A veces, sólo por ser mujeres, estamos más desprotegidas. Me acuerdo que desde el colegio los permisos para niños y niñas eran distintos a pesar de tener la misma edad. En ese tiempo no lo entendía y me parecía injusto, pero ahora lo comparto un poco más, porque es cierto. No es lo mismo que por la noche ande en la calle una mujer o un hombre. Al hombre también lo pueden asaltar y dejarlo apenas con lo puesto, pero las mujeres se arriesgan a cosas peores... ya saben de qué hablo.
Y en el día, aunque una vaya paseando tranquila por la calle, no falta el baboso que se acerca y dice alguna rotería... incluso tocan algunos de cuello y corbata, todos caen en el mismo saco. Por eso es que me gustaría tener un guardaespaldas que sea rudo y atemorizante. Uno como Mario Baracus estaría muy bien. Así podría caminar tranquila, despreocuparme de que me roben el bolso los ciclistas que van por el costado; o ir a bailar a una discoteca y que nadie me moleste, porque mi guardaespaldas sólo les pegaría un combo en la cara y quedarían knock out. Me gustaría ser yo la que pegue los combos, esos que dan vuelta la cara y sale sangre. ¿Suena muy violento esto? Pienso que hay algunos que lo merecen, pero lamentablemente para mí, mis combos no le duelen a nadie.
Pasando a temas espaciales, comentaba con una amiga la pena que nos dio recibir nuestra revista National Geographic de diciembre... viene con un póster gigante de regalo del nuevo sistema solar, y ya no incluye más a Plutón. Me da pena porque fue dejado de lado como si no importara, y eso le pasa también a las personas, pero uno se defiende, en cambio él no.

viernes, diciembre 01, 2006

Esperando las sandías

Lo bueno de esta época: que uno se levante y no haga frío, que uno pueda caminar por las noches y sentir el aire en la cara, que la ropa no demore nada en secarse, que se pueda usar hawaianas, que haya frutas de todos los colores (sólo falta que empiece la temporada de sandías muy rojas para ser más feliz), que todo esté teñido de rojo, el Viejito Pascuero y los feriados familiares de diciembre.
Lo malo de esta época: el calor odioso de 11am a 7pm todos los días, el sol que hace mal a la piel, subirse a una micro o al metro y tener que oler cosas de los demás que uno no debería oler. Todo lo demás es perfecto.

sábado, noviembre 25, 2006

Impresiones sobre Rocky VI

Fui al cine a ver Los Infiltrados y me pareció bastante recomendable, pero no es de eso de lo que quiero hablar. Es sobre uno de los cuatro trailers que dieron antes de la película y que me llamó la atención: Rocky VI. Me acuerdo que cuando escuché hablar de otra versión más lo encontré ridículo, y pensé cómo llegan a tanto para conseguir más plata, etc. Y el punto es que esa es la razón de fondo, el vil dinero, pero lo que vi en la pantalla me pareció creible… y hasta me dieron ganas de ver Rocky VI. ¿Por qué? Vamos a ver: Balboa se veía harto más viejo y con las deformidades de su cara aún más marcadas (tiene un ojo más caído que el otro, la nariz chueca y una bolsa permanente bajo el párpado que ni siquiera el bótox se la cura…), y está en un bar tomándose algo cuando muestran por la tele al boxeador top del momento (un negro de tres metros de alto) y como parodia, recrean una pelea entre este negro y Rocky para ver quién sería el mejor a pesar de la distancia temporal (se me ocurre que es como si se enfrentara Pelé en sus mejores tiempos con… un buen jugador actual. No se me ocurre quién, pero uno bueno).

En fin, la cosa es que incluso en la pelea imaginaria ganaba el negro y eso, sumado a que en la vida actual de Rocky Balboa parece que está todo mal y no tiene un peso, lo hace volver a las pistas y así como de la nada tendrá que enfrentarse con este negro mientras todo el mundo espera ver la pelea sólo para reírse de Rocky, porque como es de esperar, todos piensan que terminaran de hacerlo papilla. Totalmente típico, pero lo que me llamó la atención es la estrategia a seguir (cómo me gustan las estrategias…). El entrenador-amigo le explica que sus golpes sólo van a rebotar y hacer cosquillas al contrincante, que no tiene masa muscular y con los años ha perdido el calcio, así que lo único que queda es fortalecer el cuerpo para resistir los golpes y debilitar al tipo, cansarlo. Y eso me dio ganas de verla. Ya sé que se la va a sufrir toda, que en la pelea final va a estar medio muerto, pero las palabras de ánimo de un ser querido en los últimos cinco minutos de la película lo van a hacer ganar y todo es predecible… pero ya lo dije, igual voy a verla cuando la estrenen. Además, la música de Rocky debe ser una de las más reconocibles junto con Star Wars y Superman, y escucharla de nuevo me llenó de nostalgia.

jueves, noviembre 23, 2006

Sueño y otras cosas

He dormido mal estas últimas dos noches por nada en especial. Un día me desperté a las 5am porque un gato estaba peleando con otro en el techo (no eran los míos, ellos duermen adentro de la casa). Anoche me costó quedarme dormida y eso que estaba cansada. Había caminado mucho porque con mis amigas se nos ocurrió ir de shopping y recorrimos muchas tiendas buscando lo que queríamos. Estuve todo el rato tentada de comprarme una polera roja, pero finalmente no lo hice porque no había del modelo que yo quería. Sí me compré un helado-cono-gigante con salsa de chocolate encima y una leche con plátano muy helada.
Es gracioso que a cada tienda que entrábamos le dedicáramos tanto tiempo a tocar y admirar los adornos de navidad y los peluches de animales. Me gusta esta época de todo rojo y todo feliz. Lo único que no me gusta es que haga calor.


Y así, con mi cara llena de sueño y envidiando a mis gatos que me ven irme acurrucados en la cama y se vuelven a dormir apenas cierro la puerta, hoy por la mañana iba caminando al metro cuando escuché el grito de una mujer. Venía de dos cuadras más atrás más o menos y como era temprano, creo que fui la única que lo escuché. Me detuve para entender lo que decía: le habían robado la cartera de un tirón. Yo había pasado por ese lugar hacía dos minutos, así que perfectamente pudimos haber sido mi bolso y yo los afectados. Pensé que me gustaría ser fortachona para correr hasta ese tipo, pegarle mucho y quitarle lo que había robado, pero sólo seguí caminando y pensando que no debería andar con tantas cosas encima para no tentar a nadie. ¿Pero por qué es una la que tiene que ceder? ¿Por qué una tiene que someterse frente a ellos? Eso me molesta.

A propósito de nada, estoy pegada con una canción de The Who. The Seeker se llama. También ando pegada con Lost y con Grey’s Anatomy.

miércoles, noviembre 22, 2006

martes, noviembre 21, 2006

Más ideas sueltas

-Al final sacrificaron al perro pitbull Moro (en un principio habían dicho que era Mara). Me asustan esos perros aunque nunca he visto uno de cerca. Me acuerdo que una vez, a propósito de un ataque parecido al de este fin de semana, tuve que entrevistar a un veterinario para que me diera “tips” sobre como tratar a las mascotas rottweiler, pitbull o akita japonés. Dos cosas todavía las recuerdo: nunca ceder ante el perro, nunca darle comida cuando él la pidiera sino cuando uno tuviera la iniciativa, porque lo primero era señal de sumisión y el animal iba internalizando la idea de que tenía poder sobre el amo. Lo otro era que nunca uno se arrodillara ni se pusiera al mismo nivel que el perro por la misma razón que el punto anterior, siempre se debe mantener la superioridad. Qué problemático tener perros así, para eso mejor adopto a cualquiera de los cachupines con los que me topo en la calle y que son tan dulces que sólo dan ganas de hacerles cariño (de hecho les hago y nunca me han mirado feo). Haría lo mismo con los gatos, pero esos patudos son animales de casa o de techo y jamás van a andar mendigando cariño en las calles. Ya conozco a los míos y con ellos me basta.

-Hoy leo en La Tercera un estudio que dice “Presencia de dinero cambia la conducta de algunas personas”. Tremenda novedad. La plata pervierte y eso es un hecho, hace sentir a las personas que pueden conseguir cualquier cosa o pasar por encima de quien sea. No a todas por supuesto, pero sí a las más influenciables.

-Hablando de eso me acordé que estoy leyendo el libro “El Padrino” de Mario Puzo. Me habían comentado que la película era igual, que no le habían cambiado nada, pero quería comprobarlo, y sí, es verdad. Voy recién en la primera parte, en el matrimonio de Connie en el patio de la casa y la visita de Luca Brasi y los demás al Padrino en su oficina-despacho para pedirle favores, y todo es exactamente como uno ya lo ha visto, claro que con más antecedentes. Ahora entiendo más las razones de Johnny Fontane (el cantante de capa caída) o los primeros signos de la imbecilidad del esposo de Connie.



martes, noviembre 14, 2006

Quejas que oigo a diario (y que me aburren)

-"Odio mi trabajo". Creo que esta ocupa el primer lugar. Es queja pasiva la mayoría de las veces, porque no se hace mucho para cambiar la situación buscando trabajo en otra parte. Mi teoría es que es socialmente inaceptado o mirado como bicho raro alguien que diga “Me encanta mi pega y me levanto todas las mañanas feliz con lo que hago”, así que no queda más que quejarse. Si se junta un grupo, se empieza a competir por quien tiene las peores condiciones o quien es el más “desgraciado”. Para mí que esto no es cierto. Todos los lugares tienen cosas buenas y cosas malas, y puestos a pensar, están bastante equiparadas.

-"Mi jefe (a) es un (a) inútil". Este es el destino de quien es ascendido y pasa a estar a cargo de un grupo de personas. Inevitablemente se alejará de los demás, tomará decisiones que dejarán contentos a unos y tristes a otros, su personalidad será minuciosamente contrastada y analizada (pelambre), se le excluirá de las reuniones sociales no obligatorias, porque quién se va a relajar con el jefe encima... Estoy de acuerdo en que hay gente inútil, pero eso abarca a jefes y subalternos. También hay gente que puede tener buenas intenciones, pero que no sabe mandar y todo se va al carajo. Si la situación es extrema, yo optaría por la retirada, pero si no, manejaría mejor la inteligencia emocional, que sirve mucho tratando con la gente.

-"No tengo plata". Creo que este es relativo, porque a muchos se lo he oído decir, pero cuando algo los apasiona, la plata surge milagrosamente de no sé dónde, aunque eso dé paso después a “No tengo línea de crédito”. Como sea, la solución es ordenarse y punto. Además, nadie es tan pobre... es injusto compararse con la gente que sí lo es cuando en realidad lo que no se tiene es plata para darse ciertos lujos (bienes suntuarios les dicen también).

-"Estoy gorda (o)". Si fuese así y la gente hiciera dieta calladita, no habría ningún problema, pero cuando empiezan a quejarse por el hambre, o porque una se está comiendo su chocolate libre de culpas y la acusan de no colaborar con la causa... qué lata.

Creo que todos caímos en al menos una de estas quejas en algún momento. No creo que nadie pueda tirar la primera piedra.

miércoles, noviembre 08, 2006

Cuando sea vieja, a partir del 2035

Cuando sea vieja, no quiero olvidarme del pasado ni enfocarme solamente en el achaque de turno o en el remedio que tenga que comprar en la farmacia. Quiero estar consciente de lo que esté viviendo, y quiero hacer comparaciones con el pasado. Quiero probar en la práctica y con mi propia experiencia si se cumplen las teorías sobre la vida, si las frases de buena crianza son consuelos baratos o realmente son ciertas, porque en la actualidad uno no tiene el campo de visión lo suficientemente amplio como para saberlo.
Quiero ser una vieja inteligente, seguir haciendo puzzles, leyendo libros y revisando los diarios sin que se atrofien mis capacidades mentales. Me gustaría ser como la miss Marple de Agatha Christie. Podría soportar los dolores y podría hacerme con paciencia todos los tratamientos que me exijan, pero me costaría aceptar que me volví incapaz de valerme por mí misma.

También quiero ser una vieja con el pelo blanco. Nada de teñidos que te dejen la cabeza lila, rosada o amarillenta, como el pelo de una Barbie vieja. Ya sé que uno no amanece como yo quiero de un día para otro, pero voy a tratar de acelerar el proceso.
Pero lo único que sé, es que seguramente cuando sea vieja me seguirá gustando escuchar y cantar mis canciones favoritas, comer dulces, escribir, leer y juntarme con mis amigas. Probablemente tenga varios gatos, muchos más de los dos que tengo ahora.

sábado, noviembre 04, 2006

Ideas sueltas

-Ayer vi con una amiga una película checa llamada "Muchacha en la escoba". Era setentera, y bien psicodélica, pero encantadora a la vez. Trataba de una niña bruja que prefería quedarse en el mundo de los humanos para aprender a querer y para ser así de vieja, los efectos especiales eran muy creíbles.
-¿Sabrán los animales cuándo hacen maldades? Yo creo que sí. Hace un rato estaba en el patio y sentí un ruido fuerte en la mesa. Miré y la gata Pucca había botado el tarro donde se guardan los clavos, el que obviamente se abrió con el golpe. Tuve que recoger y volver a guardar casi 200 clavos, 50 de los cuales me pincharon los dedos... Media hora más tarde sentí un ruido en la mesa de la cocina. Pensé que algo se había "caído", y cuando entré, los pedazos de un vaso de vidrio estaban por todas partes. Busqué a la gata y estaba escondida detrás de una silla, mirándome con los ojos abiertos y cara de culpable. La reté mucho, limpié todo y me fui a dormir siesta. Se fue al techo y la pobrecita todavía no vuelve.
-Nada más decir que para haber comenzado la época de helados, he comido bastante pocos. Dos de esos de barquillos de manjar del Mc Donalds sólo porque la tienda queda al lado de mi trabajo. Ayer pasé por el Emporio La Rosa y pedí uno de manjar chips con rosa, pero me falta más!!! Dónde están los helados rojos??? Esperando por mí...
-No deja de ser raro cuando arriban las fechas de las una tanto oyó hablar antes, pero cuando ya no se es parte de ellas. Todo se mira desde lejos y con algo de ¿forzado? desinterés.